CRISTIAN PORTILLA: “EL FÚTBOL DEBE SER UNA HERRAMIENTA PARA AYUDAR”

Cristian Portilla
Cristian Portilla en su presentación con Unionistas CF | © Unionistas

Sencillez, con(s)ciencia y humildad. Probablemente estos tres aspectos describen a Cristian Portilla, jugador de Unionistas CF. Empezó en el club de su ciudad, Racing de Santander; pasó por el Sporting de Gijón y también por varios clubes extranjeros. Aporta su granito de arena en Common Goal, la organización solidaria del también futbolista Juan Mata, y planea un viaje solidario a Cabo Verde. Portilla es un apasionado del fútbol que se ubica en el centro del campo cuando rueda el balón y que fuera del terreno de juego ve su profesión como una herramienta para intentar arreglar el mundo… Y está dispuesto a utilizarla.

¿Por qué fútbol?

Creo que no lo elegí. Mi padre jugó al fútbol en Segunda B y Tercera, incluso en el Racing B, y le iba a ver. Una cosa llevó a la otra… En el descanso o al final del partido jugaba con más niños y ahí empezó, después en el colegio… Vas creciendo. Es una pregunta complicada porque hace mucho tiempo [ríe].

¿Tuviste un ‘Plan B’?

Creo que ninguno deberíamos tener ese ‘plan B’ ni ‘C’ ni otro. Tiene que tener únicamente un ‘plan A’ e ir a por él. Si hay otro siempre es peor. Todo fluye: creces, juegas, ves que la gente confía en ti, te gusta…

La mayoría de los futbolistas optáis por continuar en el mundo del fútbol tras la retirada, ¿qué tiene pensado Cristian Portilla?

A mí me gustaría seguir vinculado al fútbol, pero no sé si a nivel profesional. Creo que me gusta más cuando está relacionado con niños. Hay muchos futbolistas que se dedican a esto sin que realmente les guste, simplemente se lo toman como un trabajo, que es lo que es. Pero a mí gustaría seguir con el fútbol base porque creo que es el más puro.

¿Qué tiene de especial el Racing? Existe mucho arraigo hacia el club y lo que representa.

Sí hay arraigo, pero creo que existe cuando estás en Primera. Ahora es más complicado para los niños que lo sientan por la situación del club [cuando se produjo la conversación el Racing no había confirmado su vuelta al fútbol profesional]. Yo vi al Racing en la tele, entrenando… y ahora los niños no pueden. Antes había más arraigo, pero cuando pegan un bajón es más complicado captar a los niños. También lo viví en el Sporting… Creo que ambos clubes y la gente son muy parecidos. El que es del Racing es del Racing y el que es del Sporting es del Sporting…

¿Cómo se vive ese cambio de situación desde fuera, sin posibilidad de ayudar para remediarla?

Si estás dentro tienes esa parte de responsabilidad y puedes ayudar. A mí me gustaría jugar en el Racing o en el Sporting, porque visto desde fuera es más complicado. Pero hay que confiar en lo que hay… [ríe]

¿Qué tiene de especial Grecia? Muchos jugadores españoles cuando optan por jugar fuera se marchan allí.

Sí, hace años hubo un boom de jugadores españoles en Grecia. Creo que influyen muchas cosas: buenos equipos y grandes estadios, bonitas ciudades para vivir… Yo he estado en Atenas y Salónica, las mejores para vivir allí, y son espectaculares. También el clima y esa presión o morbo que sientes a la hora de jugar por cómo lo sienten allí. Además, tienen muy bien valorados a los jugadores españoles, confían mucho en ellos. Es un país ideal para vivir, similar a España. Lo más complicado es el idioma… yo conseguí aprenderlo, hablado, eso sí, porque escrito es más complicado. Una experiencia más.

¿Te gusta ser uno de esos ‘futbolistas viajeros’: poder conectar viajar y el fútbol? ¿Uno crece y se enriquece?

¡Sí! Te enriqueces de todo: aprendes nuevos idiomas, vives en otras culturas… Y si puede ser con tu familia, mejor. Yo lo disfruto más si estamos los tres. He cambiado de equipo porque he querido y a veces obligado por impagos. Pero siempre hay que quedarse con lo bueno.

¿Es positivo salir a menudo de la zona de confort?

Sí, aunque al principio no lo veía así. Cuando me fui de Gijón no lo sentía así, pero cuando sales sin querer de esa zona de confort ya no quieres volver a entrar. También me habría quedado para siempre en Salónica o San Francisco, pero al final es vida y es fútbol, te tienes que mover. Lo mejor que puedes hacer es vivir fuera de la zona de confort.

Regresando a Gijón… ¿Por qué lo elegiste?

Manolo [Preciado] quiso firmarme. Además, me había hecho debutar antes en Primera con el Racing. Estuve seis meses en el filial, en enero subí al primer equipo con él y debuté con el Sporting ante el Racing. La pena fue que perdimos [ríe]. Me acuerdo de que tuve una ocasión para marcar a pase de Luis Morán, me hizo un paradón el portero… ¡Pero hubiese estado bien el empate! [Ríe]

¿Cómo viviste esa etapa en Asturias?

Ha sido lo mejor que he vivido en el fútbol. En esas dos temporadas conseguí reengancharme en Primera, volver con Manolo, conocer un vestuario espectacular, la ciudad, jugar en El Molinón… Es perfecto. Echo todo de menos. Además, estaba cerca de Santander y podía ir a menudo. Fue muy especial. De hecho, mi mujer quiere que cuando me retire vivamos en Gijón. Es la marca que te deja la ciudad y el equipo.

Hablando de Preciado… ¿Se necesita más gente como él en el fútbol?

No hay nadie como él. He tenido decenas de entrenadores y no hay ninguno como Manolo. Debemos copiar de él todo, pero otro como él es imposible. Iba de cara, si te tenía que decir algo te lo decía independientemente de quién fueras… Y así tenía los vestuarios: hechos una piña. Todo esto repercutía en el campo.

Has jugado en varios países… ¿Somos tan diferentes?

Al final, todos somos humanos. La diferencia la hace el país, la mentalidad, la cultura y sobre todo tu predisposición. Tienes que adaptarte a ellos. Pero es imposible que todos tengamos una misma cultura. Es cierto que como en España no se vive en ningún sitio, pero luego visitas otros lugares en los que también sientes que podría ser tu casa. Es difícil sacar el lado negativo de los lugares en los que has estado, pero en mi caso también va relacionado en la situación deportiva. Me quedaría en Budapest a vivir, pero el idioma y la forma de ser que tienen es complicado. Y es así por la experiencia que han tenido ellos previamente: un país que ha estado en guerra, que ha formado parte de la Unión Soviética… Y en San Francisco, por ejemplo, la mentalidad es incluso más liberal que en España.

¿Y en el fútbol se perciben esas diferencias o son ideas preconcebidas?

Cada liga tiene lo suyo, pero al final todo va relacionado con el dinero. Las que más dinero tienen son las que consiguen mejores jugadores y hacen diferencia con el resto. Por ejemplo: en EEUU están la MLS y la NASL, ambas ligas privadas, su única diferencia es que la MLS tiene mucho más dinero y puede fichar a jugadores como Villa o Ibrahimovic. Pero si no serían lo mismo. O la liga española y la húngara: son iguales, pero la diferencia la marcan los clubes con sus grandes jugadores. El dinero lo hace todo.

Y hablando del aspecto económico… Juegas en Unionistas, uno de los equipos más atípicos del fútbol español, ¿por qué decidiste venir?

Es un club distinto no solo por el tema económico sino por cómo y para qué se creó, que fue para rendir homenaje a la desaparecida Unión Deportiva Salamanca. Vine por el proyecto; por mi relación con el director deportivo [Gorka Etxeberria], que siempre me quiso llevar a los equipos en los que ha estado; y porque tuve la oportunidad de venir cedido a Salamanca cuando estaba en el Sporting, antes de ir a Grecia, y al final me compró el equipo griego. Me quedaba esa espina de jugar y vivir en Salamanca.

Hablemos de Common Goal, el proyecto solidario que encabeza Juan Mata y del que formas parte.

No dudé ni un momento después de la primera reunión. Me propusieron la idea y me uní especialmente por quien lo dirigía, Juan Mata, que es la cabeza visible. Tenemos muy buena relación porque hemos jugado juntos desde pequeños en la Selección Española y creo que es una oportunidad muy buena para ayudar a los demás. Un 1% no es nada, mío o de quien sea. Todo suma.

¿Y no echas de menos que se sumen al proyecto un mayor número de grandes nombres?

Hay cuatro o cinco grandes nombres y también es cierto que otros muchos prefieren donar de forma anónima. No hace falta salir en los medios diciéndolo, pero es cierto que si alguien como Messi se uniera, probablemente otros también lo harían. Además, Juan es una persona muy cabal, sabe lo que hace, es muy inteligente y una persona en la que puedes confiar.

¡Y hay muchas mujeres!

Sí, sí. De hecho, hace poco se unieron varias del equipo nacional de Canadá. Y hay grandes nombres como Alex Morgan. Creo que ya hay más mujeres que hombres en el proyecto. Dentro de poco tendremos una reunión para conocernos el mayor número de miembros posible. Es muy buena causa. Además, te da la oportunidad de viajar y elegir dónde destinarás el dinero que donas. Yo elegí India.

El fútbol tiene poder para mejorar el mundo… ¿Vivimos instalados en esa mentalidad de que pequeños detalles no son capaces de producir grandes cambios?

Una sola persona no va a cambiar el mundo, pero si ya son cien, sí cambia. Ese es el número de personas que forma Common Goal. Si solo estuviese yo sería una mierda, pero si también ayudan los 99 restantes, se consigue. Tenemos que usar el fútbol como herramienta para conseguirlo porque te da poder y voz. Quizá yo no, pero Juan [Mata] sí. Lo veo muy simple. Y de ahí, hacerlo grande. Esa es la idea que nos transmiten en este proyecto que en breve cumplirá dos años. Quizá que en los próximos dos años seamos el doble y podamos ayudar más aun.

¿Y cómo surgió la idea de tu viaje solidario a Cabo Verde? [Viajar este verano a Cabo Verde para ayudar a jóvenes en riesgo de exclusión y pobreza en el país africano acompañado de ocho aficionados. Se ha pospuesto y se seguirán recaudando fondos para intentarlo el próximo]

Me lo propusieron a través de Common Goal, Street Football World y Third Half, que son tres compañías solidarias con el mismo fin. Me preguntaron dónde quería viajar con los aficionados el año pasado con los aficionados de Ottawa, pero no estaba muy convencido. Y decidí retomarlo con la afición de Unionistas por cómo son y por la historia del club, aunque no está restringido a ellos. Cabo Verde era el destino más cercano y contactamos con la organización de allí, Delta Cultura, que es socia de las otras organizaciones también. Ellos preparan todo y está muy bien organizado. Acepté y lo lanzamos.

Centrándonos en el fútbol: ¿El centro del campo es la cabina de mandos? La mayoría prefieren marcar goles o jugar en la medular.

Creo que la posición más complicada para jugar… Es la de Busquets, Xavi o Xabi Alonso. En esa posición tienes que saber jugar de espaldas a la portería contraria y también de cara, tener visión, buena colocación para defender… Un poco de todo. Los delanteros, aunque sean malos, si marcan goles son buenísimos, pero en el centro del campo tienes que tener mucho más… Incluso gol o buen golpeo a balón parado.

¿Y no es la posición más infravalorada también?

Sí, creo que no se reconoce como debería. En el fútbol prima el gol, pero la gente que entiende y le gusta ve que para que uno haya marcado gol, otro antes ha dado un pase interior, saltarse dos líneas del contrario y dejar solo al delantero. Hay que tener mucha calidad y mucha inteligencia. No hace falta que sean rápidos o que defiendan y corran todo el tiempo como parece que gusta tantísimo ahora… En el fútbol hay que marcar goles y para ello hay que tener jugadores así.

Hacer todo eso… y acertar.

Totalmente. Y más en el centro del campo, que es donde más jugadores hay. A veces se pueden enfrentar dos mediocentros contra tres rivales, pero la clave es la rapidez mental.

¿En qué espejos te has mirado para aprender?

Xavi Hernández es mi favorito, pero también Xabi Alonso e incluso David Beckham, aunque sea otra posición. Sabían qué iban a hacer antes de recibir el balón y esto es lo que marca la diferencia entre un jugador y otro. Xavi, Busquets y muchos jugadores buscaban a sus posibles receptores antes de recibir el balón… Xavi lo hacía perfecto. Otros jugadores no miran y ya tienen que dar dos toques, así que se ralentiza el juego.

¿Vivimos anclados en la nostalgia? Pensamos que no habrá otro jugador como el que más nos gusta y siempre acaba llegando otro… De hecho, siempre estamos comparándolos, ¿afecta?

Comparamos. Y también hay que tener en cuenta que los equipos ya han calado el juego del Barça y de la Selección. Si te han calado y pierdes jugadores como Xavi, Iniesta, Torres o Villa… Los jugadores actuales son muy buenos, pero también distintos. Los demás equipos se han reforzado y han cambiado, ahora es casi imposible que España pueda volver a tener un 80% de posesión porque hay equipos parecidos.

¿Y con qué estilo de fútbol disfruta Cristian Portilla?

Sinceramente, solo suelo ver al Barça y a la Selección por la televisión. Es lo que más te llama la atención y de los que más aprendes. El Real Madrid de Mourinho también me gusta mucho: fútbol muy directo y con muchos goles. Todos tienen algo, pero me quedo con el Barça.

¿Se aprende viendo fútbol como espectador desde la perspectiva de futbolista?

Sí, sí. Me fijo mucho en Busquets. Y también me pregunto cómo no se valora más, especialmente en la prensa, su posición a la hora de defender cierto ataque del rival, sus pases entre líneas o al primer toque… Yo lo veo y pienso dónde tendría que colocarme y en qué momento. Aprendes.

¿Se mantiene la esencia y los valores del fútbol en alguna categoría?

Quizá en el fútbol base, pero es cierto que desde que me fui las cosas han cambiado… Uno ve los vídeos de peleas de padres y pierde un poco la esperanza. Hay que entender que llegar a futbolista profesional es muy difícil. De mi edad, en la cantera del Racing, tuvimos la suerte de llegar tres a Primera División. Lo fundamental en el fútbol base es tener buenos entrenadores que te enseñen desde aspectos tácticos y técnicos hasta valores de comportamiento y contar con buenas instalaciones. Creo que es lo que se debe mantener. El niño tiene que ser niño, porque a veces son los padres los que sufren si no llegan. Jamás obligaré a mi hijo a jugar ni tampoco le daré excesivos consejos, porque yo aprendí por mí mismo y los niños deberían aprender así. Se está perdiendo también jugar en la calle… pasas por alguna pista y no hay nadie. Sin embargo, en EEUU el fútbol está creciendo muchísimo, los niños quieren jugar al fútbol y ahora se está viendo allí lo que se veía hace años aquí.

Por último: el sueño que te gustaría cumplir antes de retirarte.

Ninguno, simplemente seguir jugando al fútbol. Nunca me he marcado demasiadas metas ni sueños porque si te centras en uno solo puedes perder otros por el camino. Creo que el único sueño que debería tener la gente que se dedica al fútbol es disfrutar cada día.

Hay gente que se dedica al fútbol que no lo disfruta. Supongo que depende de cómo te lo hayas planteado y lo afrontes.

Claro. Ser Messi o Suárez tiene muchas cosas buenas, pero también otras muy negativas. Quizá se deberían dar charlas sobre estos aspectos en el fútbol base. Les preguntaría los pros y los contras de ser Messi, porque lo esencial de la vida, como tomar tranquilamente un café con un amigo o con la familia, no lo puede disfrutar plenamente. Y no lo podrá hacer nunca.

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