LO BONITO DEL FÚTBOL

Escuchaba a Pedrerol hablar sobre fútbol en ‘Encuentros inesperados’ e, inesperadamente también, he coincidido con él en muchas de sus reflexiones. Eso sí, dice que no le gusta que le den lecciones de nada –ni de periodismo, ni de ser buen o mal catalán, ni de fútbol–, pero creo que él comete –a menudo– el error –en base a sus criterios– de hacerlo. Pero ese es otro tema. El caso es que me ha inspirado para (volver a) escribir (aquí).

Demasiadas acotaciones. Muchas pausas. Sí. Pero nada es casual. Me explico: El fútbol no sería fútbol sin aquello que lo rodea, sin sus propios paréntesis. Lo importante no es el fútbol sino lo que implica. Es una sucesión de recuerdos con aroma a césped cuya huella tiene forma de tacos.

El fútbol no es ver a Messi dejando sentados a los defensas de turno –que también–; ni las paradas inolvidables de Valdés –que siempre lo serán sin lugar a dudas–; o ese gol del Real Ávila en el 90 a la Arandina con el que se inició una racha de victorias encarnadas –que por supuesto que lo es–…

El fútbol es cuando papá me llevó –pese a no haber dormido porque acababa de llegar de su ruta diaria de 1.000 kilómetros– a ver al Barça al Vicente Calderón –y Ronaldinho anotó su último gol con la elástica culé–. El fútbol es cuando abuela –que en unos días hará un año que se fue– preparó un altar a Leo Messi en su cocina y me llamaba para comentar lo que había hecho en el partido cada fin de semana. El fútbol es cuando mi mejor amiga me acompañó a ver al Sporting sin importarle lo más mínimo el partido después de haber sufrido mi primer ataque de ansiedad –me enteré después de que se trataba de esto–. El fútbol es esa cerveza –en mi caso mejor refresco, la verdad– acompañada de tus amigos con la Eurocopa o el Mundial como excusa. El fútbol es el abrazo entre desconocidos –aunque de repente parecieras familia– tras el gol de Andrés Iniesta a Holanda.

El fútbol son los recuerdos que bordamos en (torno a) el balón. Y si además disfrutas de un espectáculo, como hicimos con El Clásico femenino en Champions unos días atrás –cuando, por cierto, se hizo historia–, es el mayor éxtasis que uno puede experimentar.

Porque el fútbol no entiende de sentidos, pero sí de sentimientos. Y no hay nada que los conjugue mejor que él.

Tags from the story
More from Paula Martín

LA MANO DE SAN MARIÑO

Diego Mariño ha dado la vuelta a la cita de Frida Kahlo:...
Read More

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *