SALUD MENTAL: ¿UNA QUIMERA EN EL FÚTBOL?

Ilicic

«No creo en la motivación como algo exógeno. Creo que la motivación es algo endógeno, que va de adentro hacia fuera, no de fuera hacia dentro». Es una declaración de Juanma Lillo, uno de los maestros en entender el fútbol y la vida como algo que converge, y la sentí como la perfecta introducción para esta pieza. Pese a que la depresión o la ansiedad no se pueden resumir en la falta de motivación, es uno de los componentes de ese cóctel que te lleva a una pesadilla profunda, enrevesada y traumática de la que cuesta despertarse y cuya recaída es excesivamente frecuente. Se convierte en un partido eterno en el que cronómetro no ve el paso del tiempo reflejado.

A finales de enero, en pleno mercado de fichajes invernal, leí que Ilicic (34 años), futbolista de la Atlanta –Serie A italiana–, ha recaído en una depresión cuyos primeros brotes nacieron en el parón provocado por la Covid-19. Su baja es «indefinida» según su propio técnico y así lo refleja la lista de inscritos por el club para la Europa League: su nombre no aparece. Y días atrás también me encontré con un post de Irene López (20 años), jugadora del Madrid CFF –Primera Iberdrola– y campeona del mundo con la Selección Española sub-17, en el que anunciaba su retirada: «Podría disfrazar los motivos por los cuales dejo el fútbol, pero no lo voy hacer; lo dejo por cuestiones de salud mental». Rememoré inmediatamente el proceso de ansiedad que Jesús Navas padeció cuando su carrera despuntaba. O los de Bojan, que ya ha hablado de ellos en numerosas ocasiones.

Siento que a veces los problemas de salud mental, según para quién, se convierten en una especie de quimera, algo irreal de lo que todo el mundo cree saber y pocos entienden y conocen de verdad. Esto sucede porque no es algo físico –aunque presente sintomatología–. Recuerdo que mi psicóloga, en una de mis recaídas, me dijo tras comentarle que no podía parar en el trabajo: «Es curioso… Si tuvieses Covid o un brazo roto no habría problema». Y es así. Hay futbolistas, compañeros de Ilicic e Irene, que se pierden temporadas completas si, por ejemplo, se rompen el ligamento cruzado. Ahí aparecen mensajes siempre de ánimo, de una espera con los brazos abiertos y la ausencia total de duda, juicio y cuestionamiento. Sin embargo, si hablamos de una depresión o procesos de ansiedad: saltan las alarmas. ¿No es acaso otro tipo de lesión? ¿La herida debe dejar marca en la piel para justificar una baja laboral?

Creo que las personas somos como las mariposas: necesitamos un proceso de crecimiento dividido en fases para poder volar. A veces éste se detiene momentáneamente en una fase más tiempo del que a uno mismo le gustaría, pero a menudo se nos olvida que hay momentos más de tempo que de tiempo. Decía ‘El Principito’: «Debo soportar dos o tres orugas si quiero conocer a la mariposa».

Asimismo, en el mundo globalizado y digitalizado que habitamos todo nace, crece, se reproduce y muere en cuestión de segundos. Soltamos una opinión y la dejamos en el limbo de los algoritmos sin saber quién, cómo, cuándo ni dónde llegará. Y ahí recuerdo a Sócrates y su teoría de las preguntas antes de decir algo: pensar si lo que diremos es cierto, bueno y si, además, es necesario emitirlo. Debemos ser, como dice el doctor Miguel Ruiz, «impecables con nuestras palabras» porque «la mente humana es como un campo fértil en el que continuamente se están plantando semillas. Las semillas son opiniones, ideas y conceptos. Tú plantas una semilla, un pensamiento, y éste crece». Y el campo, cuanto más limpio y libre de fertilizantes contaminantes esté, siempre será un lugar mucho más habitable.

Supongo que, al final, todo esto se trata de empatizar y respetar el sentir ajeno. Y nos cuesta mucho. Demasiado. Como si nosotros fuésemos inmunes a la sombra que ahora ha secuestrado a otro… Y no, igual que compartimos la luz del sol, la sombra un día también nos puede asustar.

More from Paula Martín

TERAPIA ASISTIDA CON ANIMALES: EL PERRO COMO ALIADO

La terapia con animales, herramienta clave para minorías en riesgo de exclusión...
Read More

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *