EL REFLEJO DE SARA: UNA OBRA CONTRA EL BULLYING

Teatro Polscar
Grupo de Teatro Polscar

«Aviva el valiente de tu corazón» dice Macaco en una de las canciones que forman parte de la banda sonora de la obra. Y de eso se trata ‘El reflejo de Sara’: de mirarnos frente al espejo y dejar de ver nuestro exterior para dar respuesta a lo que habita dentro de nosotros con un caso de acoso escolar como eje.

Sipnosis de la obra

Sara debe empezar de cero en otra ciudad y en un nuevo colegio. Es la alumna que cualquier profesor sueña: inteligente, educada y buena compañera. Su llegada ‘aviva’ la cobarde, y por ende el miedo, que Cayetana –una de sus compañeras– lleva en su interior instigada por las exigencias de su madre. ‘Tana’ debe ser la mejor de la clase y ahora tiene competencia. Cocina la envidia, una mera excusa, a fuego lento y supera los límites propios… y los de Sara, que se va diluyendo hasta que su espejo apenas muestra su reflejo: una guerra interna entre el valor y el miedo para cortar la situación que está viviendo.

La representación

Suena ‘Miedo’ de M-Clan interpretada por Amaia Romero: «Rompí tu mundo en dos; rompí tu corazón». Y esto es lo que hace, en este caso, la acosadora. Arrasa a su paso con lo que encuentra, incluso consigo misma. La moraleja de la obra invita a indagar siempre en el porqué… Toda acción tiene un impulso y una raíz y en el caso de ‘Tana’ se encontraba en su hogar. El villano jamás será víctima, pero conocer sus circunstancias ayudará a dar respuesta a sus acciones. El papel, y nunca mejor dicho, que desempeñan el resto de actores, esta vez ficticios, también es clave: los compañeros; la profesora; los padres de Cayetana y los de Sara…

Sin embargo, el valor y el miedo no es exclusivo del acto de denuncia contra el bullying que lleva implícito la obra. Sale a escena en la vida cotidiana de cada uno de los personajes que han interpretado los integrantes del grupo de teatro Polscar, que pertenece al colegio Misioneras de la Providencia de Salamanca.

Una de las escenas que más habla por sí sola es en la que el valor se enfrenta al miedo y consigue ahuyentarlo. Y lo hace con su mera presencia, mirándole a los ojos. No hay diálogo, solo movimientos, pero este acto no necesita nada más.

Eso sí, el momento inicial de la obra, cuando la protagonista grita mientras los demás integrantes verbalizan sus miedos, impacta. Es la perfecta definición del Pepito Grillo que todos tenemos dentro. Y su chillido, la representación óptima de lo que sentimos cuando todos ellos aparecen.

El guion, la escenografía, la iluminación, la caracterización y una buena interpretación hicieron recordar que darle un espacio así a la existencia del bullying en un colegio es un acto de educación directo al corazón para niños y adultos. En esta epidemia agudizada en el siglo XXI todos tenemos mucho que aprender… y Polscar, con Sergio Hernández y otros profesores del centro como Estrella García al frente, nos lo ha recordado. Quizá por ello han ganado, una vez más, el Festival Escolar Provincial de Teatro.

Cabe recordar que según los datos recogidos por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado se denunciaron 1.054 casos de bullying en España durante 2017, un 11,65% más que en 2016. Y una encuesta realizada por la Asociación Bullying Sin Fronteras revela que en 2018 aumentaron un 22%.

‘El reflejo de Sara’ nos pone ante el espejo para decidir qué tipo de actores seremos nosotros: los héroes o los villanos.

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