CAMBIO CLIMÁTICO, UNA QUIMERA MUY REAL

WWF
Foto: © Kazlowski y WWF

Las causas pasadas, las acciones presentes y las exigencias futuras para mitigar los efectos del Cambio Climático sobre el Planeta a través de datos y testimonios de organizaciones como WWF, Greenpeace y Amigos de la Tierra.

Las 5W del cambio climático

El Ministerio para la Transición Ecológica define el Cambio Climático como “la variación global del clima de la Tierra por causas naturales y por la acción del hombre”. Sin embargo, la organización WWF precisa algo más el término: “está provocado por un incremento de la concentración de Gases de Efecto Invernadero en la atmósfera que hace que un mayor porcentaje de rayos de sol queden atrapados en ella, produciendo un aumento de las temperaturas”.

Un informe de WWF revela que los países con más huella ecológica total [indicador del impacto de la acción humana sobre la naturaleza] son China, EEUU e India. España, que es “el país europeo más vulnerable al Cambio Climático” según Greenpeace, mantiene altos niveles de contaminación. De hecho, la oficina estadística europea Eurostat señaló que, en 2017, aumentó un 7,4% sus emisiones de CO2. En 2018, según el sindicato Comisiones Obreras, éstas cayeron un 4,3%.

Los efectos de este fenómeno datan del Siglo XIX, así lo expresa un estudio que se publicó en 2016 en la revista Nature. Greenpeace advierte de que la temperatura se incrementó 1ºC entre 1880 y 2017. Con el Acuerdo de París se pretende limitar ese incremento a una cifra “muy por debajo de 2ºC”. Asimismo, también subraya que, entre 1901 y 2017, el nivel del mar ha aumentado 19cm. El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático [IPPC, por sus siglas en inglés] calcula que éste habrá subido entre 26-98cm para el año 2100.

La Organización Mateorológica Mundial [WMO] informó de que en 2017 se alcanzó una cifra récord de Gases de Efecto Invernadero. Ese mismo año es considerado como uno de los más calurosos de la historia según AEMET. De hecho, se quemó el triple de superficie respecto a 2016 y un 94% por encima de la media en la última década.

Las variaciones en la temperatura, que a su vez generan deshielo, aumento del nivel del mar, etcétera, tienen su origen en la combustión de petróleo o carbón; deforestación; sobreexplotación del sector agropecuario; industrialización… Así lo recoge la Comisión Europea y la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura], entre otros.

Cambio Climático: pasado, presente y futuro

Cambio climático
Fuente: elaboración propia con datos de Greenpeace, WWF y ONU

El plan de acción contra el cambio climático se empezó a trazar en 1992 en Río de Janeiro. Casi tres décadas después, se continúan celebrando cumbres por el clima. La más importante, hasta la actualidad, es en la que se firmó el Protocolo de Kioto (1997), que dará paso al Acuerdo de París (2015) en 2020 después de 15 años en vigencia [se aprobó en 1997 pero entró en vigor en 2005].

Además de las mencionadas en la infografía anterior, cabe destacar la celebrada en Copenhague en el año 2009 y la de Varsovia en 2013. En la primera no se llegó a un acuerdo para la reducción de emisiones ni para la sustitución del protocolo en vigencia [Kyoto]. Y la que albergó la capital polaca, cuatro años después, tampoco ofreció resultados positivos: «El lobby de los combustibles fósiles, especialmente el del carbón, adquiere relevancia y el resultado es que las negociaciones siguen estancadas. Las ONG abandonamos la cumbre en protesta por la falta de avances en acuerdos». Así lo resumió la organización WWF.

París, ciudad de la luz por excelencia, acogió una nueva cumbre en 2015 ante la inminente demanda del propio planeta. En este nuevo acuerdo, las propuestas no llevarán la etiqueta de ‘obligatorias’ con la intención de que los diferentes países se adhieran para cumplirlas. Con cambios políticos, como la elección de Trump, y con unas cifras cada vez más preocupantes, se celebró otra cumbre, esta vez en Katowice (2018), para definir el libro de reglas que se llevará a cabo. Pese a la amenaza de abandono de EEUU, Arabia Saudí y Kuwait, el Acuerdo de París entrará en vigor el próximo año bajo la supervisión de un Comité.

Cambio climático
© Fuente y elaboración: WWF

Cambio climático: su estocada a España

España se encuentra, especialmente en algunos puntos del país, en un estado preocupante. La variación de la temperatura podría afectar no solo al medioambiente, sino también a la situación laboral y económica de los ciudadanos:

Alerta por grave peligro de desaparición de la «huerta hortofrutícola» situada en Murcia, Comunidad Valencia y Almería. Genera más de 2.364 millones de euros de aportación al PIB y supera los 100.000 puestos de trabajo.

Una subida de temperatura superior a 1,5ºC supone un mayor aumento del nivel del mar, desaparición de especies, frecuentes olas de calor y frío, grandes incendios forestales y, por ende, un mayor peligro para la salud. El Ministerio de Medioambiente data la desaparición de glaciares en España en un 90% especialmente desde 1980, como el de Sierra Nevada, que desapareció en 1995. Un estudio de la Universidad de Cantabria alerta de la vulnerabilidad de la Costa Cantábrica, especialmente en ciudades como Gijón y A Coruña ya que tienen gran parte de su zona urbanizada en riesgo de inundación.

España corre riesgo de que más de un 75% del territorio peninsular se convierta en desierto, según el Ministerio de Medioambiente también. De hecho, un tercio de España ya sufre una gran desertificación. Se debe a la sobreexplotación de los recursos hídricos, las malas prácticas agrarias o la existencia de una agricultura intensiva, entre otras causas.

España se quema. En los últimos 15 años se han carbonizado más de 15 millones de hectáreas de bosque mediterráneo, según un estudio llevado a cabo por la Universidad de Lleida y la UNED que ha recogido Greenpeace. A lo largo de 2017, se sufrieron Grandes Incendios Forestales [GIF, por sus siglas]. Y fue el peor año de la última década en cuanto al número de incendios y superficie quemada… Un 94% superior a la de la última década.

España podría sustentarse en un 85% con fuentes de energía renovables y prescindir de las centrales nucleares y del carbón. Pese a ser vulnerable al Cambio Climático, también cuenta con aspectos a favor para combatirlo. Greenpeace afirma que, en 2030, con el uso de estas fuentes de alimentación energéticas las emisiones de CO2 se reducirían en un 75% y la factura de la luz, un 34%.

La alimentación, en peligro. El 70% de los cultivos en España dependen de las abejas y están desapareciendo como consecuencia del Cambio Climático, igual que otras especies, y de otros factores como el uso de neonicotinoides y de la sequía crónica del país. El estado de la tierra también provoca que muchos de los alimentos que vayamos a ingerir puedan estar contaminados.

Respiramos aire contaminado. Desde AEMA y la OMS alertan de que medio millón de las muertes que se produjeron en Europa en 2014 tuvieron como causa la calidad del aire. Y, de nuevo la OMS, atribuye un 30% de la mortalidad en invierno y en verano a las condiciones inadecuadas de las viviendas. Este aspecto se agrava especialmente en Andalucía, Galicia y Castilla y León durante el invierno; y en la Comunidad de Madrid, Andalucía y Cataluña en la estación veraniega.

Voces autorizadas

El Acuerdo de París

Héctor Prado, en representación de la ONG ecologista ‘Amigos de la Tierra’, define el Acuerdo de París como «un triunfo, porque antes no se había logrado tanto consenso entre tantos países en un aspecto como el Cambio Climático, pero el contenido no está a la altura ya que con el Protoclo de Kioto los países tenían que presentar una serie de metas y podían tener sanciones y el de París es voluntario, algo muy peligroso porque las acciones que hagamos en esta década son definitorias».

Por su parte, Raquel García, de WWF, afirma que «con él pedimos que el aumento de la temperatura se limite en 1,5ºC y no a 2ºC; con el nivel de emisiones lo que se quiere es alcanzar el máximo y una vez ahí reducirlo, creemos que hay que disminuirlas drásticamente: se puede reducir un 55% las de CO2, un 45% de generación eléctrica podría ser renovable y un 40% de eficiencia energética». Y recuerda que «hay mecanismos de mercado en los que los países podrán usar herramientas como compra-venta de emisiones y fijación de precio de carbono para incentivar la reducción de emisiones».

Tatiana Nuño, desde Greenpeace, señala que «el Acuerdo de París se firmó para aumentar los esfuerzos a la hora de reducir las emisiones y el aumento de temperatura y sigue siendo una herramienta fundamental firmada en un contexto que ya contemplaba esa urgencia. El problema es que la acción está desacompasada con la urgencia necesaria, pero el Acuerdo de París sigue siendo perfectamente válido.»

La actuación de España respecto al Cambio Climático

Amigos de la Tierra afirma que «teniendo en cuenta la vulnerabilidad de España con el Cambio Climático nunca se le ha concedido la atención política necesaria; las movilizaciones sociales han sido siempre muy difíciles y los políticos lo han aprovechado». Lo suscribe WWF, que coincide con ellos también en el papel del actual gobierno, especialmente de la ministra Teresa Ribera, de quien De Prado dice que «sabe de lo que habla y está permitiendo una comunicación que antes no existía o era unilateral».

WWF añade que «España está entre los rezagados en la lucha contra el Cambio Climático a pesar de haber escalado algunas posiciones, pues sigue en la parte baja de la tabla, en el puesto 35». Según García «la inacción del Ejecutivo de Mariano Rajoy hizo bajar varias posiciones [antes estaba en el 23]». Y pide legislación inminente: «Desde el gobierno se debe impulsar su ambición climática y las energías renovables… El de Pedro Sánchez está dando muestras de ello: ha legislado a favor del autoconsumo y desarrollará una nueva Ley de Cambio Climático y Transición Energética, pero las emisiones siguen siendo preocupantes y tienen una tendencia al alza; también hay que actuar desde las comunidades y los municipios».

Como señala Héctor de Prado: «Todavía no se ha hecho todo lo que se debería hacer; esta década es crucial para poner en marcha un cambio radical del paradigma, de cómo consumimos la energía y los recursos… porque no es sostenible». En esta línea, García Monzón dice que: «El Cambio Climático es un problema global del que todos somos responsables: los gobiernos, porque tienen que legislar a favor de una normativa que impida un aumento de las emisiones de CO2; las empresas, que deben direccionar sus modelos de negocio hacia aquellos que tenga una menor huella hídrica y de carbono; y los ciudadanos con nuestro consumo en el día a día o de la energía».

A lo anterior, Tatiana Nuño añade efectos que ya se están padeciendo: «Olas de calor frecuentes y duraderas, inviernos de sequía, problemas en para los agricultores, hay menos agua y más heladas… Estamos viendo una serie de cambios atmosféricos que están afectando directamente a nuestros cambios de vida. Y si sigue aumentando la temperatura será peor». Y quiere recalcar también el papel de la sociedad: «Los ciudadanos deben marcar la agenda política; ahora mismo existen grandes movilizaciones, especialmente en los jóvenes, y ya hay generaciones que están estudiando el Cambio Climático en los colegios que reclaman sus derechos respecto al medioambiente».

Hilo de propuestas

Amigos de la Tierra se centra en el consumo y reparto de energía: «No nos gusta el sistema centralista existente porque obliga a mandar la energía a puntos muy alejados del territorio y hay unas pérdidas enormes; nos fascinan los canales cortos, las renovables y el autoconsumo; lo llamamos ‘energía comunitaria’, que consiste en inversiones colectivas para para hacer instalaciones en sus casas o edificios y obtener la energía en el momento.»

La línea de WWF es similar: concienciación, presencia en toma de decisiones y energías renovables: «España es de las más vulnerables, pero tiene la suerte de tener un gran recurso en materia de energética renovable, incluso contamos con gran potencia de biomasa, siempre que se cumplan las salvedades para ser medioambientales sostenibles; la energía del mar también es puntera y el desarrollo de la energía solar y eólica ha sido amplio en la península, además de que se continúa con la labor en la energía solar térmica para agua caliente sanitaria». España forma parte del elenco protagonista en el estudio y desarrollo de  las renovables, pero lejos de nuestras fronteras: «somos punteros a nivel de patentes en este tipo de tecnologías, pero por cambios normativos este tipo de industrias han desaparecido, se han perdido muchos empleos y se siguen desarrollando fuera, especialmente en América Latina, donde se están aprobando normativas favorables a las renovables». 

En esa misma línea, como base para crear un futuro sostenible, también trabaja Greenpeace: «Hemos trabajado mucho la parte de energía ciudadana, primero en políticas europeas y después viendo cómo aterrizan en España. Nos parece muy importante la transición energética hacia un modelo renovable y que esté en manos de la ciudadanía, que se democratice, y que pase de ser consumidor a estar en el centro de la toma de decisiones de su producción, consumo, gestión y venta.»

Con este marco contextual, el Acuerdo de París entrará en vigor el próximo año 2020. Si algo ha quedado claro es que el Cambio Climático es una quimera muy real.

El reportaje, en audio:

Ivoox

Spotify

Anchor

More from Paula Martín

Pablo Acebal: “NO SE PUEDE GENERALIZAR CON EL TÓPICO DEL FUTBOLISTA TONTO”

Hoy hablamos con Pablo Acebal, que formó parte de las categorías inferiores...
Read More

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *