PAOLA CALASANZ [‘DULCINEA’]: “HAY MUCHAS COSAS DE MÍ EN LOS LIBROS”

Paola Calasanz
© La magia del Brujo

Se abre la puerta de Santos Ochoa Gran Vía varias veces… En una de tantas, aparece Paola Calasanz con pantalón bombacho, una trenza sencilla y unas botas cowboy que quieren dejar claro quién es ella en esencia. Su ejército de anillos y tatuajes acompañan los movimientos de sus manos, que a menudo apoyan sus palabras, y parece que todos cuentan una historia… como la de sus libros. Precisamente unos libros que bien podrían considerarse una oda al amor en todos sus formatos, con especial énfasis en el romántico, y que cada una de sus páginas guardan algún tipo de mensaje. Con una trilogía ya en las estanterías, Paola Calasanz, más conocida como Dulcinea, regresa con una nueva bilogía en la que la luna brilla con especial fuerza.

¿Por qué ‘Dulcinea’? [Paola se dio a conocer por un canal de Youtube y una empresa de dirección creativa que lleva el nombre de ‘Dulcinea Studios’]

[Ríe]. El nombre viene de mi etapa como fotógrafa. Para mí, Dulcinea simboliza la belleza creativa y quería mostrar precisamente esto, que la belleza está en los ojos del que mira y no tanto en las cosas. Para Don Quijote, Dulcinea representaba algo que en realidad no era… Y desde entonces se quedó ese nombre.

¿Qué queda de aquella Dulcinea en la Paola actual?

¡Casi nada! He cambiado muchísimo desde mis inicios en las redes sociales a ahora. Pero lo veo como algo positivo… De hecho, estoy donde estoy gracias a esa etapa. Y estoy súper agradecida.

¿Desde cuándo escribes?

Desde siempre, pero antes era algo más parecido a la poesía y frases cortas, pero no libros. Y también hacía muchos guiones para cine.

Cuando el autor es conocido anteriormente siempre se buscan referencias autobiográficas, ¿te molesta?

No, no me molesta… Hay muchas cosas de mí en los libros aunque ninguno sea biográfico. Incluso me gusta que me pregunten para saber si adivinan cuánto hay de mí en cada novela [ríe].

Flor [protagonista de su primera novela ‘El día que sueñes con flores salvajes’] es un ejemplo claro, especialmente por ese despertar del que se habla en el libro.

¡Sí, sí! Cuando escribí a Flor reflejé mi cambio de vida y lo que sentí, así que es con la que más me identifico. Para mí fue como el inicio de una nueva vida… Un antes y un después.

¿Encontraste en tus novelas y en el amor en todos sus formatos la manera de transmitir al mundo tu mensaje?

Efectivamente. Quería que mis libros hicieran sentir y aprender algo al lector. Por ello intenté añadir algunas de las enseñanzas que yo había aprendido previamente a través de las historias de amor que he escrito. Quería que todos tuvieran un mensaje.

En ‘El cuaderno del bosque’ [un libro en el que la autora plasma su día a día en la reserva que fundó y algunas recetas veganas] contaste tu historia a través de la de los animales y de la propia naturaleza… ¿Nos estamos tomando el Cambio Climático como una especie de ‘coco’ que nunca vendrá?

En realidad no tengo mucha idea sobre el Cambio Climático… Sobre animales puedo contar lo que quieras, pero sobre ecologismo no. Sé lo que leemos todos, pero me da miedo. No sé si es una alerta no tan inmediata que nos marcan para despertar o si realmente estamos en peligro.

Me resultó curioso algo que contaste en el libro: uno de los jabalíes escarbó en una tierra seca en la que querías plantar algunas semillas pero la tierra no lo permitía. Y solo pudiste hacerlo después de esa labor del animal. ¿Nos estamos olvidando de aprender las raíces, cosas básicas que nos enseñaba la calle o la vida con los abuelos, y estamos centrándonos demasiado en el mundo online?

Creo sinceramente que sí nos estamos olvidando de ello, pero tampoco me gusta ir contra la naturaleza e intentar pensar que todo tiene que ser como antes. Si las cosas evolucionan así es porque debemos aprender algo en ese cambio. Es cierto que las redes están absorbiendo todo, y eso me parece muy mal, pero quizá tenemos que vivir esto como humanidad para algo que vendrá más tarde. No me gusta pensar que todo va mal…

¿’El día que el océano te mire a los ojos’ [segundo libro de su primera trilogía] es un canto a la vida?

Sí… Quería hablar del miedo que todos tenemos a la muerte. Cuando le dicen a Aurora [la protagonista] que se va a morir se da cuenta de que no le han dicho nada que no supiera que iba a pasar… Entonces, ¿por qué no vivir al máximo en cualquier momento? Te puedes morir mañana mismo.

Isla, protagonista de ‘El día que sientas el latir de la estrellas’ [último libro de la primera trilogía], busca a su madre pero también emprende un viaje personal. ¿Cómo viviste ese viaje como autora?

Sinceramente, Isla es la protagonista con la que menos he empatizado y conectado, pero no sabría decirte por qué. Es una especie de laguna. Me identifico mucho con Flor, con Autora e incluso con Violeta [protagonista de la nueva novela], pero con Isla no. Me costó muchísimo escribir ese libro… Fluyó como lo hizo, pero no es el que más me gusta.

En ese libro hablabas de la caza furtiva de chimpancés en el Congo, supongo que con ello empatizaste más… ¿Cómo viviste la etapa de documentación?

Es una de las etapas más bonitas. Esos meses de búsqueda de información previos a la escritura, con la temática de cada libro, aprendo muchísimo.

¿Quieres que ‘Suenas a blues bajo la luna llena’ [primer libro de la nueva biología] sea una especie de hilo rojo, detalle del que precisamente hablas en el libro, para los lectores?

Con este libro quiero decirle a la gente que hay algo más, que los cuentos románticos que nos han contado pueden pasar. A la protagonista, y a mí, nos han pasado.

¿Imitarías como Paola la locura que comete Violeta en el libro [conectarse a una máquina para tener sueños lúcidos]?

Sí, sin duda. Ahora mismo no lo haría, pero en su situación por supuesto que sí. Me gustan mucho ese tipo de experiencias, en las que ante todo sientes.

¿La luz de la luna nos guía en el camino?

Creo que es el punto romántico que todos necesitamos. Es la simbología máxima del romanticismo. Al menos para mí.

Por último, hablemos de lo que más te define: la Reserva Wild Forest. ¿Feliz por las decisiones tomadas?

[Sonríe]. ¡No lo cambio por nada! Si me pidieran elegir entre la escritura y la reserva, me quedaría con la reserva. Es algo que me nace solo, es lo que siento, no lo elijo.

¿Pese a la parte más negativa?

Sin duda. Es como si te enamoras y no quieres sentirlo porque te van a romper el corazón… Es intrínseco. Cuando te enamoras lo asumes todo. Y la vida en la reserva es así. Fundamentalmente es entender que todos vivimos y morimos. Acepto la muerte. Siempre hay duelo cuando llega para algún animal, en algunos casos más y en otros menos, pero ya no lo sufro como en los primeros casos.

¿Cuál es la mayor lección que te han dado los animales?

Que ellos no están nunca preocupados. Les atacan, están heridos, sufren… pero no están preocupados. Fluyen. Viven en el presente, pero nosotros vivimos obsesionados con absolutamente todo. Tienen muy claro lo que han venido a hacer. ¡Ojalá pudiésemos vivir así!

*Agradecimientos: Librería Santos Ochoa Salamanca y Roca Editorial.

More from Paula Martín

El complicado matrimonio entre el fútbol y el cine, por: Álvaro Ramírez

El quinto “invitado” es un amante del cine y el fútbol, que, conjungando sus...
Read More

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *