UN SPORTING B MITOLÓGICO

SPORTING B
Foto: Pablo Albalá.

Este Sporting B me recuerda a una frase de Edgar Davis: “Este Barça es un equipo repleto de dioses mitológicos”. Sustituyan al equipo. No tengo las gafas del holandés para verlo todo nítida y óptimamente, pero sí la capacidad de entender que este no es un equipo normal, mucho menos cualquiera y que, por supuesto, nada deja al azar.

Dicen que la mitología nace para dar respuesta a los mitos. ¿Y qué es un mito? ¿Existe? Por ello se le define así, porque no sabes cuánto hay de cierto en él. Estos surgen para explicar aspectos de la naturaleza, del nacimiento del universo y otros fenómenos que no son fáciles de comprender. Y, sí, sigo hablando de fútbol.

Da gusto verles jugar, porque lo hacen de memoria. Se conocen tanto que es difícil que el error llegue, pero es que si llega, rápido lo solucionan. Es un trabajo continuo, constante, incesante, pero con premio. Lo saben. Y por ello confían hasta el último minuto. Detrás de cada jugada, gol, estrategia, victoria e incluso derrota, hay muchas horas de trabajo. Y no están dispuestos a tirarlo por la borda… de ahí que se agarren a los 90 minutos y el añadido, aunque nada más señalar el final se tumben en el suelo por el esfuerzo realizado. Esta es su naturaleza. La de un equipo ganador guiado por un entrenador valiente, que sabe que puede sacar lo mejor de sus jugadores dando lo mejor de sí mismo. La valentía en el fútbol siempre se premia, al contrario que la cobardía. Ya me entienden. Por ello ganaron in extremis ante el Vitoria. Desde el primer minuto buscaron llevarse los tres puntos, pero el gol se resistía más de lo que merecían… y llegó en el 86. Cuando otros quizá habrían amarrado el empate. Cuestión de gustos, cuestión de clase, cuestión de estilo… pero sobre todo: de naturaleza.

No sé hasta qué punto es difícil de comprender el fenómeno de “Los guajes de José Alberto”, porque se resume en una máxima muy simple (trabajo, talento y esfuerzo), pero sí está claro que han creado su propio universo. Uno en el que el talento y la intensidad no están reñidos, en el que la victoria es innegociable, en el que los sueños se hacen realidad por mucho que cuesten, en el que el brillo siempre reluce y en el que jueguen unos u otros, siempre lo hacen bien.

Quizá no todos lleguen donde se propongan, ni siquiera sé si es adecuado haber empezado por esas palabras de Davis, pero lo que sí es innegable e incuestionable es que este equipo goza de un presente que da lugar a elucubraciones.

Dieciocho puntos, segundos en la clasificación, seis victorias, un empate y una sola derrota en ocho partidos disputados. Este Sporting B es un equipo repleto de guajes muy reales.

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