KOEMAN Y EL ASPECTO PSICOLÓGICO

KOEMAN

«No creo en lo psicológico y en las cosas mentales, los buenos jugadores siempre dan un paso adelante» afirma Koeman, actual entrenador del Fútbol Club Barcelona. En 2020. Lo dice siendo ‘capitán general’ de un equipo al que se le presupone la obligación de estar, temporada tras temporada, en primera línea de batalla. En un conjunto plagado de estrellas millonarias y talento infinito. En un equipo que se encuentra sumergido en una profunda crisis económica, de identidad, de juego, de ideas y, sí, de fortaleza mental. Y, ante todo, lo dice desde el banquillo de una entidad que siempre, incluso antes que muchos otros, ha apostado por cuidar, ‘regar’ y mimar el aspecto psicológico, especialmente en sus mejores etapas. Que le pregunten a Pep Guardiola, a Luis Enrique o a Juan Carlos Unzué, casualmente nombres que han estado ‘vigilando la marea’ y controlando la ‘tempestad’ en los momentos más álgidos de la historia del Barça. O que le pregunten a Andrés Iniesta, quien él mismo confesó su difícil proceso psicológico precisamente en uno de esos momentos en los que todo debería estar bien. O a la familia de Robert Enke, el portero que no pudo soportar la presión del fallo y se quitó la vida.

No creer en lo psicológico es sinónimo de no creer en la condición humana, ser incapaz de abrir los ojos en alas de la observación para mejorar y dotar de sentido el contexto en el que estás y, además, anular toda posibilidad de crecimiento y/o ‘arreglo’.

No creer en lo psicológico es no entender que una persona, en este caso un futbolista, es ella y sus circunstancias y que a veces estas oprimen, desdibujan, emborronan y dejan presas sus mejores habilidades. Porque no somos capaces de movernos, de caminar, de actuar, si el cerebro no da la orden. Es el guía de todo y está íntimamente relacionado con nuestro estado anímico, con las influencias externas, con lo ajeno. Porque somos personas y las personas somos seres sociales que se ven influenciadas por lo que encuentran a su alrededor.

No creer en lo psicológico es, directamente, imposible. No se puede no creer, porque no es algo subjetivo.

No creer en lo psicológico desde el plano individual es no entender la repercusión que tiene ese estado de cada uno en el plano colectivo. Y, efectivamente, como bien señala la Biblia de los refranes: «De esos barros, estos lodos».

No hay duda de que en el Barça hay una crisis deportiva y quizá muy focalizada en el juego y sus resultados, pero es que estos son ‘hijos’ de la apatía hacia los estímulos que reciben los jugadores que deben ser dirigidos por alguien que no cree en lo psicológico; del bloqueo ante el error que cometen los jóvenes, probablemente provocado también por la patente falta de confianza de su guía a través de sus palabras en rueda de prensa; por esa inseguridad que genera no alcanzar las expectativas fabricadas para ti, como puede ser el caso de Griezmann; o por la frustración de no conseguir lo que te habías planteado e imaginado, como Messi. El parto de una acción –o inacción–  tiene su semilla en el embarazo por una idea… Y esto radica en lo psicológico.

Yo, y permítanme la primera persona, que sí creo en lo psicológico creo que estamos ante una persona que urge una introspección.

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