SERGIO: EL ADIÓS A UNA ÉPOCA

Sergio Álvarez
Foto original: © La magia del Brujo

Dicen que Sergio Álvarez se va del Sporting por decisión propia. Dejan caer ese último matiz con especial hincapié, como si fuera un traidor, como si hablásemos de un Judas que abandona el barco cuando más le necesita. Y nada más lejos de la realidad.

Sergio se puso al timón en numerosas ocasiones, se echó a la espalda a una tripulación que, como él, creía en el destino que buscaban. Pero conforme avanzaban en su travesía, en cada parada para descansar, perdía a alguno de sus anclas. Sin apenas estabilidad, él y otros más que aun lo intentaban con el rojiblanco en el corazón, continuaban remando… pero lo hacían en vano. Ya lo dijo uno de los culpables de la deriva: “Si la marea te lleva, te llevó”. Lástima su carácter caprichoso, que siempre se lleva a los menos culpables y da posibilidad de flotar a quien no se lo ha ganado.

Algunos echan de menos al ‘Sporting de Los Guajes’, otros desprecian a algunos de sus integrantes. Algunos anhelan que se apueste de nuevo por Mareo, que es cuando más ha brillado el Sporting; otros piden paciencia con los nuevos fichajes, la que ellos no tienen con los viejos conocidos. Algunos ya dan por hecho que el Sporting luchará por no descender a Segunda División B, otros critican el supuesto oportunismo de dicha afirmación. Pero en algo coinciden, o eso dicen, todos ellos: el culpable. Algunos ya han asumido que no se irá, otros tuitean pidiendo su adiós. Algunos se manifiestan en la puerta cero, otros desisten. Cosas del fútbol moderno y de la vida contemporánea.

La conclusión está clara: el traidor no es Sergio Álvarez, que tantas veces rechazó a mejores clubes en la actualidad que el Sporting… El auténtico villano de esta historia es el que ha conseguido apagar la luz de este faro de Avilés que siente como pocos el sportinguismo al rojiblanco vivo; que ha luchado sin cesar por llevar el nombre de su equipo a lo más alto; que cuando no ha brillado con especial luz, ha dado siempre la cara y ha prometido y cumplido trabajo. Si se confirma su marcha solo quedarán Carlos Carmona y Roberto Canella.

Una tiene la sensación de que este 2018 se confirma como un cambio en la idiosincrasia [rasgos, temperamento, carácter, etc., distintivos y propios de un individuo o de una colectividad] del Real Sporting de Gijón. Mientras haya quien siga culpando a los jugadores de la pérdida de identidad, el escudo continuará con su proceso de disolución, que no es lo mismo que desaparición, que quizá es peor.

¿Qué consideramos peor: morir de pie o vivir de rodillas? La cabeza y el corazón se entremezclan en la respuesta… pero lo cierto es que no hay nada más auténtico que la fidelidad a unos valores. Y hace tiempo que el Sporting no solo no los lleva por bandera, sino que los desprecia.

… Y también en Ivoox.

Written By
More from Paula Martín

Sergio Álvarez: la batuta del Sporting

Es de ese tipo de jugadores que habitualmente parece que no están...
Read More

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *