PREGUNTAS EXISTENCIALES SPORTINGUISTAS

SPORTING DE GIJÓN

Según la RAE, la filosofía es el “conjunto de saberes que busca establecer, de manera racional, los principios más generales que organizan y orientan el conocimiento de la realidad, así como el sentido del obrar humano”. Y bien: ¿cuál es la realidad del Sporting? Empieza una nueva temporada -en apariencia, porque, aunque la mona se vista de seda, mona se queda- y cuando algo nuevo empieza, uno se hace una serie de preguntas existenciales.

1. ¿Quién soy?

A priori, uno responde con orgullo: el Real Sporting de Gijón. Más allá del momento actual deportivo, el sentimiento no entiende de categoría y es él el que responde inconscientemente. Sin embargo, si se responde después de haber reflexionado la pregunta puesta en el contexto del entorno, la situación y los que lo rodean, la respuesta sería otra. “Fui el Real Sporting de Gijón y ahora soy el Sporting de Fernández”. Uno que nada tiene que ver con el real, el auténtico y por el que el corazón late al rojiblanco vivo. No es casualidad que las mejores etapas del club hayan sido cuando la labor del mandamás no estaba o su poder se había mermado: véase la época dorada del equipo, cuando ni estaba ni se le esperaba, o el Sporting de Los Guajes, cuando Tebas manejó el cotarro. Por tanto: fue; es a duras penas; y será, de nuevo, el Real Sporting de Gijón el día que el amarillo y verde ondee en El Molinón.

2. ¿Cómo he llegado hasta aquí?

Esta se podría considerar una pregunta retórica tras haber dado respuesta a la anterior. O incluso responder con más preguntas: ¿A Segunda? ¿A ver cómo tienes que malvender a tus jugadores o directamente permites que se marchen sin recibir un solo euro? ¿A ver cómo los que pretendes eligen a otros que jamás habían pisado la Primera División hasta ahora? ¿O a darte cuenta de que nadie quiere volver porque no eres ni tu sombra? Se podrá seguir acusando de pesetero al que se va o de desagradecido al que no vuelve, pero lo más adecuado y sano sería analizar el porqué de esta continua negación. Entonces, el Sporting no tendrá que plantearse esta cuestión, sino que podrá seguir el camino de otros, como Celta, Real Sociedad o Eibar, y preguntarse: ¿Y ahora qué hago para mantenerme en esta (buena) situación y seguir creciendo en la misma? Pero no son buenos tiempos para los soñadores, mucho menos para encontrar en Mareo el momento para hacer autocrítica y dejar el puesto a otro.

Regresando a la pregunta inicial, centrándonos solo en el momento actual -podríamos irnos décadas atrás-, y por si no había quedado claro: el Sporting está en este punto debido a una pésima gestión que no supo valorar al grupo que le llevó de nuevo a la gloria; quiso pintar el mismo cuadro con diferentes pintores y fracasaron… y ahora hay que empezar de nuevo.

3. ¿Hacia dónde voy?

El más optimista diría que a Primera; el moderado, que espera con incertidumbre; y el pesimista no dudaría en afirmar que solo espera mantener la categoría. El Sporting se encuentra ahora mismo en un terreno peligroso, pantanoso e incierto. Lo único bueno hasta el momento es la llegada de Paco Herrera, que parece que tiene un nexo en común muy importante con el Sporting (real): el amor por la cantera. Es la única luz que fabrica ilusión hasta el momento. Y también que todavía quedan resquicios de esa maravillosa familia que pueden configurar otra con los ‘herederos’. Sin embargo, todo ello se mantendrá bajo la tormenta incesante que se aposentó en Mareo hace más de veinte años. Por tanto, uno solo puede andar con pies de plomo en el camino hacia El Molinón.

Sea como fuere, es su equipo. Disfruten las victorias, lloren las derrotas, déjense la voz con el equipo y contra el que culpable de que nada sea como debe ser. Esto empieza y hay un nueva senda por la que transitar. Sean bienvenidos.

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