#ELPASEDE MIKEL VESGA

MIKEL VESGA
Con la primavera apoderándose de su particular paraíso norteño, Mikel Vesga Arruti nació el 8 de abril. Con un balón a los pies pegado se formó como futbolista en el CD Aurrera hasta los 19 años, cuando el filial del Alavés se fijo en él. Solo una temporada bastó para que el (poderoso) Athletic de Bilbao vislumbrara el (brillante) futuro de este (talentoso) centrocampista.

Vesga, con su característica y pasmosa tranquilidad organiza, crea y ordena el juego en la medular con Sergio Álvarez como fiel escudero. Uno se ha convertido en el perfecto complemento directo del otro y juntos forman una de esas sintaxis difícilmente analizable para el que tiene enfrente. Una dupla que levanta a su afición y asusta a la del rival. Si bien es cierto que necesitan a un tercer  hombre en concordia para que el centro del campo se convierta en un óptimo muro con denominación de origen numantina.

El de Vitoria es capaz de crear calma en la tempestad. Cuando el juego se convierte en una vorágine que atrapa al Sporting y le agota en cuestión de minutos, él da esa pausa clave para que el físico aguante los 90 minutos a la vez que da tiempo a sus compañeros para reorganizarse. Tiene un gran don para reducir espacios. Y esto los de Rubi lo notan. Su técnica le permite actuar con rapidez, sacándose recursos de la chistera que cambian la jugada en un solo instante.

Tiene la inmensa virtud de saber dónde tiene que estar siempre, no se le escapa un detalle ni un rival. No suele perder su marca aunque acuda a la batalla con su compañero para darle la cobertura que en ese momento necesite. Quizá reforzado por esa seguridad que le da manejar bien ambas piernas y la polivalencia de la que goza, pues bien puede actuar de mediocentro ofensivo cuando tiene a Sergio a su vera o adoptar el carácter defensivo cuando el partido lo requiera. Es precisamente este tipo de detalle lo que le hace encajar en cualquier esquema de juego… siempre ayuda su espectacular visión de juego. Cruyff decía que lo más importante en el fútbol es saber dónde tienes que estar, jugar más con el cerebro que con las piernas, pues no siempre es necesario correr. Y este es un atributo importante del vasco. No es el más veloz, pero sí goza de una buena zancada, lo que le permite moverse con soltura siempre y cuando el partido lo requiera, mientras, se dedica a adelantarse a la jugada. Esos segundos de ventaja que están al alcance de algunos privilegiados, la mayoría, sí, suelen ocupar un puesto en la medular. Él es un ejemplo.

Pero pese a que goza de una técnica envidiable, su labor defensiva en el centro del campo a veces le lleva a hacer el trabajo ‘más sucio’, el que que suele pasar más desapercibido. Es especialista en cortar contraataques del rival, justo en la medular, que es el punto de partida para unos y de rotura para otros. Y recupera una considerable cantidad de balones, aunque esa obligada omnipresencia que le ha sido concedida a veces le juega malas pasadas. Eso sí, suele arreglarlo casi siempre. Además, si cuando su equipo sufre la contra del contrario es un adepto más de la causa defensiva, cuando los suyos atacan se convierte en un peligro constante en el área del portero rival porque arrastra consigo bastantes jugadores y va muy bien de cabeza.

La calidad venía de fábrica, la está puliendo en el Sporting y la disfrutarán en Bilbao. Sin duda, el centro de campo de cualquier equipo con la presencia de Mikel Vesga gana.

FIN

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