CANELLA: 250 PARTIDOS DE FIEL SERVICIO

Roberto Canella

Tiren la primera piedra. Sí, los valientes que se atrevan a decir que nunca dudaron de Canella. Nadie está limpio ni libre de pecado, pero por obra y gracia de don Roberto Canella Suárez hemos tenido que cerrar la boca, levantarnos y aplaudir. No es fácil resurgir de tus cenizas, unir los pedazos rotos o rehacer un puzzle cuando el viento sopla con excesiva fuerza y con una clara dirección: tú. Pero él lo hizo. Se armó de valor. Y lo hizo. Sin señalar con el dedo a ningún Judas, reconvirtió a los pecadores en apóstoles y, junto con Isma López y Burgui en la banda izquierda, formó una religión con un claro dogma: nunca debes rendirte. Siempre habrá una oportunidad para evitar tu crucifixión y firmar tu resurrección.

250 partidos ha vestido -y seguirá aumentando la cifra- la zamarra rojiblanca. Y es que a pesar de que ‘sarna con gusto no pica’, Canella con trabajo, sudor y lágrimas siempre ha defendido ese escudo al más puro estilo minero. Como a él le gusta. Es precisamente ese carácter el que le ha llevado a la titularidad de nuevo cuando parecía condenado a cargar con la cruz del ostracismo. Esperó su momento con la paciencia que su religión le exige; aguantó los herejes que otros intentaban imponer y supo ser compañero cuando lo fácil era rebelarse contra todo y contra todos. Quizá esa santa calma ante la tempestad trajo consigo el regalo celestial en el que se ha convertido hoy poder ejercer tu profesión.

Pasito a pasito, en silencio, sin molestar a nadie, con la categoría de ‘desterrado’ se alzó hacia el once titular y desde entonces no se ha movido, a pesar de que dicen que si te mueves ya no sales en la foto. Pero él, con permiso de su inseparable compañero de fatigas -y de brazalete- Alberto Lora, posa en la foto. Y lo hace como capitán. Es más, lo hace desde que aterrizó en Mareo con 10 años. Y ya cerca de los 30, Canella puede presumir de ser un fiel del sportinguismo. La religión, como el equipo de fútbol, no se elige… te elige. Y él puede resumir todo en el Sporting de Gijón. Una perfecta síntesis de fe, creencia, esperanza y fidelidad. Y hoy, que la fidelidad ya no está de moda, es digno de elogiar… porque, cuando vengan mal dadas, serán los auténticos fieles los que luchen por mantener la fe y la esperanza viva y los que activen la creencia para cosechar el milagro. Con Roberto Canella pueden contar… siempre pueden hacerlo. Porque no hay cruz que venza su creencia, no hay Judas que le haga dudar y no hay miedo que le paralice.

250 partidos con el primer equipo, sí, pero toda una vida al servicio del Real Sporting de Gijón.

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