ALBERTO LORA ES NUESTRO CAPITÁN

ALBERTO LORA

Le prometió fidelidad eterna cuando otras novias se fijaban en él gracias a su galantería sobre el césped. Celebró las alegrías como un canterano más y sufrió las penas como tal. Cuando el Sporting no gozaba de salud y la enfermedad acechaba, no le abandonó, sino que ayudó a que recuperara las constantes vitales. Amó al Sporting como el que más. Y le respetó como pocos. Él es Alberto Lora, la grandeza de la capitanía personificada.

LORA

Está condenado a ser comodín. Empezó como delantero centro puro, se curtió como extremo, incluso hizo sus pinitos como mediocentro, pero eligió el lateral derecho como residencia fija. Heredero de Rafael Sastre, tanto de la posición como del brazalete, pronto aprendió que en el Sporting actual las penas superan con creces a las alegrías. Pero no desistió. Y pese a sufrir en primera persona el descenso de 2012, se prometió devolver a su Sporting a la categoría de oro. Así lo hizo. En el ascenso y en la permanencia con Abelardo como técnico, el papel de Lora fue de absoluto protagonista. ¿Su fortuna? Que dicho papel lo compartió con una familia en la que todos darían la vida por cada uno de los otros. ¿El secreto? El trabajo de hormiga que todo el equipo realizó. Trabajo de hormiga, fuerza de elefante. Un buen mantra para el ‘Sporting de Los Guajes’.

LORAAntes del subidón generado por ‘el cuarteto de la felicidad’ -la mezcla de endorfina, serotonina, dopamina y oxitocina- tras los triunfos deportivos, hubo decepciones, ascensos que se quedaron a punto de cumplirse, derrotas injustificadas, marchas inesperadas… Pero él siempre se quedó de pie cuando todos se fueron. ¿El motivo? Reconvertir la tristeza en alegría. Fabricar luz en plena oscuridad. Devolver al equipo a su lugar. ¿Y saben qué? Cuando lo consiguió, con la inestimable ayuda de un buen ejército de soldados, se olvidaron de su nombre, de su importancia, de su fidelidad, de su bagaje, de sus avales… De su sentir. El sentir impotente de un capitán, entendido a la perfección por Nacho Cases, que ve cómo su castillo se derrumba y no le permiten impedirlo.

LORAHa sido protagonista en goles con firmas de héroes como Diego Castro, Bilic o De las Cuevas. Otras veces fue él mismo el que selló la jugada con gol. Sus centros hicieron soñar a El Templo. Y su esfuerzo titánico por llegar a los contraataques e impedir el gol del rival, también. Así como su (bendito) aguante ante el adversario. O su clase para picar un balón en el área enemiga. Destaca su incansable alma de carrilero que tantas alegrías ha dado; su especial poderío en el salto a pesar de su 1,64; su gran don para saber dónde y cómo estar en cada momento; y el de ser la sombra del rival que tiene el balón.

 

LORAAlberto Lora es mucho más de lo que le han dejado ser, pero sobre todo: de lo que algunos recuerdan. ¿Ha cometido errores? ¡Lo extraño sería que no fuera así! La perfección no existe. Y no existe ni en el Sporting ni en ningún equipo. Sin embargo, sí existe el compromiso, el trabajo, la motivación y la responsabilidad, que, cuando se unen con la aptitud, forman un escudo difícil de superar. Todo esto es él. Es el que, después de una hora y media de entrenamiento, se va directo al gimnasio dos horas más. El que se disfraza de la posición que le pidan, porque lo importante es aportar al equipo lo que este necesite. El que no desiste a pesar de que la oportunidad no llegue. El que eleva la voz en el vestuario para hacer volar a su equipo pese a tener que verlo desde la grada. El que desea que el Sporting sea DE PRIMERA. Y el primero que lucha por conseguirlo. ¿Y saben lo mejor? Que si uno rebobina y ve a Lora en acción, siempre descubre un detalle más que avala todo lo anterior.

LORA

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