¿Y por qué no ser del Sporting?

Ya lo he comentado en muchas ocasiones, a menudo me preguntan: “¿por qué eres del Sporting?”. La (dichosa) pregunta se ha repetido mucho en los últimos días y esto me ha hecho reflexionar. Siempre respondía la misma ‘cantinela’, que no es otra que mi historia sportinguista, ya contada en la sección #ElEncuentro.

Paula MartínHoy, que he madrugado para llegar más fresca que una lechuga a ver el partido, me he puesto a pensar en futuras respuestas a la misma pregunta. Y he decidido -aviso a navegantes- que será: “¿Y por qué no ser del Sporting?”. Es lícito, lo respeto e incluso hubo un momento en mi vida que lo compartí, que la gran mayoría opte por ser del Fútbol Club Barcelona, del Real Madrid o del Atlético de Madrid. Y, si me apuran, lo veo hasta lógico, pues: ¿quién elige sufrir con el fútbol pudiendo disfrutar? Bastantes problemas nos encontramos en nuestra cotidianidad como para, además, sumar el fútbol. Pero, como bien me comentaba Balta -ex jugador y ex entrenador de la UDS en una entrevista que publicaré próximamente-: el fútbol es puro sentimiento. Y los sentimientos no se eligen porque, si pudiéramos elegirlos: no nos enamoraríamos de la persona equivocada, no perdonaríamos al amigo que nos decepcionó, no nos fallaríamos a nosotros mismos con cientos de decisiones erróneas… Todos esos ‘errores’ son fruto de nuestro sentir y, aunque a veces este sea momentáneo, efímero o cuestionado, siempre terminamos eligiendo con el corazón. Porque, ya lo dijo aquel y no se equivocaba: “el corazón tiene razones que la razón no entiende”.

No considero que mi sportinguismo sea un error. Jamás. De hecho, siempre digo que es “la suerte de mi vida”, como cantaba El Canto del Loco. Pero sí soy consciente de que podría disfrutar de otra manera el fútbol si hubiera continuado derramando sangre azulgrana. No me arrepiento de mi decisión, es más, ahora estoy disfrutando como nunca del (bendito) balompié. Qué cosas tiene la vida, eh. Ahora, cuando pienso en mi primer amor, ya no pienso en el nombre de ÉL, sino que pienso en ‘mi Sporting’. Porque lo elegí con el corazón, porque hice consciente mi sentimiento más inconsciente y porque ahora entiendo, como nunca antes, que el fútbol es mucho más de lo que aparentemente parece.

Seguiré escribiendo en rojiblanco sin importarme la categoría, aunque estoy convencida que seguirá siendo Primera. Seguiré soñando vídeos para intentar emocionar a todos los que me seguís y apoyáis en esta aventura. Seguiré riendo, llorando, disfrutando y sufriendo con mi Sporting. Seguiré apoyando incondicionalmente a este equipo y a este staff. Seguiré reclamando la dimisión de los incompetentes. Seguiré mirando al cielo cada día para agradecer a Preciado su legado. Seguiré emocionándome con Quini y sus valores. Seguiré… Ya lo reza el himno: la nuestra es una batalla sin cesar en la que no puede decaer la fe, el Sporting ha de salir siempre a la lucha, porque debe seguir venciendo por los campos de España acompañado de los ‘¡Aúpa Real Sporting!’ de La Mareona.

Que La magia del Brujo os impregne. Que vuestro sportinguismo os llene de orgullo y satisfacción. Que vuestras sonrisas se tiñan de rojiblanco. Y que sigáis siendo tan ‘gijonudos’. Sí, lo dice una charra que tiene los pies en Salamanca, pero el alma en Gijón.

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