Una perfecta coreografía sportinguista

Dicen que no importa cómo empieza, sino cómo acaba. Eso sí, no sé ustedes, pero a mí si el inicio de una película o un libro no me engancha, lo dejo. No pasaría esto con el Sporting jamás, pero sí sirve para ejemplificar con que el inicio también importa.

Todo lo que sea sumar, bienvenido sea. Y más aun de la manera en la que se ganó. El equipo entonó una hermosa melodía durante varios minutos, una que provocó la ovación de la grada de manera continua. Ayer, el Sporting: fue, estuvo y pareció. Ya lo dijo Abelardo: “Hemos jugado como si lleváramos meses juntos”. Y es verdad. No hubo diferencias entre ‘veteranos’ y ‘recién llegados’. Porque el equipo fue, precisamente, un equipo. Desde Pichu hasta Cop.

Sporting-AthleticCuéllar estuvo imperial, deteniendo todo balón que llegaba a su puerta, excepto el gol del Athletic, que fue una acción bastante extraña. La defensa se mostró segura, sobria e infranqueable: Meré y Amorebieta formaron un auténtico muro en el que el vasco llegaba a todos los balones para despejarlos e impedir que crearan peligro, mientras que Meré sacaba el balón jugado y cubría la espalda de su compañero, además de realizar importantes recuperaciones; Isma amargó el día a Williams y Lillo también realizó buen trabajo; se coordinaron y ganaron. En el centro del campo: la batuta de Sergio no estaba del todo afinada, se notaba aun los resquicios de la lesión, aunque realizó una labor encomiable; Cases volvió a ser ‘Pases’ y creó bastante peligro, además de juego. La labor del mediapunta se la dividieron entre Víctor Rodríguez, que cuajó un partido para enmarcar y ver su aportación una y otra vez en bucle; Burgui, que participó en cada balón que sobrepasara el centro del campo, asistió en el gol de Cop, formó parte del contraataque del segundo y provocó el penalti; y Afif, que apenas pudo participar y se le notó desubicado. Las bandas fueron para ya el mencionado Burgui; y Moi jugó en la derecha, aunque no fue su mejor partido y se echaron de menos los detalles de calidad que ofreció en el Villa de Gijón. Y como delantero centro: Cop, que buscó durante los 84 minutos el gol y fue en el 50 cuando lo convirtió gracias a una espectacular bolea que enamoró a La Mareona, aunque antes tuvo ocasiones bastante claras también. Le sustituyó Carlos Castro, que apenas rozó el balón, mientras que Xavi Torres hizo lo propio con Sergio en el 63, aunque se notó que aun faltan entrenamientos para que se encuentre totalmente acoplado.

El Sporting más que una hermosa sintonía, ayer protagonizó una casi perfecta coreografía. El equipo estuvo coordinado, realizó preciosos movimientos y se llevó la ovación del público, además de los tres puntos. Este equipo quiere jugar… Y creo que esta temporada el balón resultará inseparable de las botas de los jugadores rojiblancos. Atrás queda el contragolpe para dar paso al balón jugado. Un juego más bonito, más vistoso, más de Primera. Porque sí, este equipo es de Primera. Una vez rota la racha de más de veinte años sin empezar la Liga con victoria, el equipo buscará un horizonte de ilusiones que pintarán en rojiblanco. ¿Y por qué no soñar? Hay licencia, equipo, motivos y tiempo.

Pasen, vean y disfruten. Y como dijo Guardiola cuando hace unos años consiguió el Triplete en Can Barça: “Abrocharos los cintures, lo pasaremos bien”.

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