Un solo punto de sutura

ROBERTO CANELLA
Foto: LFP

Fue el debut de Rubi como técnico. Cuéllar estuvo de diez. Amorebieta trabajó bien y por dos. Faltaban Sergio y Meré. Carmona, de nuevo, volvió a brillar, aunque esta vez sin llevarse como premio el gol. Víctor Rodríguez volvió a la titularidad y no lo hizo nada mal. Y lo mismo Cop, que tuvo dos ocasiones para adelantarse en el marcador. Sin embargo, para mí el hombre del partido no fue ninguno de ellos… Y sí Roberto Canella.

‘Rober’, como le llaman sus compañeros, volvió por la puerta grande. Estuvo impecable en defensa, de hecho, fue de tal magnitud el burladero que armó en el costado izquierdo, que el Betis apenas intentó atacar por su banda. Además, creó peligro en ataque cuando se atrevió a ejercer de carrilero. Y pese a que no fue el día en el que encontró -como otras veces- en Isma a su perfecto complemento directo, volvieron a demostrar que juntos son más fuertes. Esa (bendita) banda izquierda se ha construido a base de talento, reivindicaciones y muestras de que, lejos de ser descartes, han de ser titulares.

Y para sorpresa de muchos, tanto Canella como Pichu Cuéllar -que, una vez más, voló para salvar a los suyos- encontraron en Fernando Amorebieta un escudero de lujo. El central cuajó un gran partido, recordando sus viejas tardes de gloria en la plaza de San Mamés y se convirtió en el gran aliado del lateral izquierdo y del guardameta para sacudirse de las embestidas de los béticos. Lejos de esa determinación estuvieron Lillo y Babin, que no se encontraron cómodos ante toros bravos del calibre de Rubén Castro y fueron superados continuamente.

Un atípico centro del campo provocó que una parte del respetable pidiera ‘la oreja’ para el soberbio -otro partido más- Carlos Carmona, duplicado por un gran Víctor Rodríguez, frente a la falta de emoción que transmitieron tanto Nacho Cases -mejor en la primera parte, cuando tenía que haberse atrevido más- y Xavi Torres -que cada día está más lejos de poder ser el sustituto de Sergio Álvarez-. Asimismo, Isma López no tuvo su mejor tarde en cuanto al acierto, pero aun así realizó un trabajo inconmensurable en el intento de ayudar al equipo, tanto en defensa como en ataque.

Cop, por su parte, y tras polémicas varias la semana pasada, tampoco estuvo a su mejor nivel. Presionó menos que en partidos anteriores y gozó de dos claras ocasiones de gol -especialmente cuando la portería rival se quedó sin portero- que no consiguió matar. Y no le mejoró Carlos Castro. Moi, por su parte, en los minutos concedidos, tampoco otorgó ese ‘plus’ de peligro que sí había dado Víctor, mientras que Burgui en algo más de cinco minutos, mostró ese desequilibrio de cara a portería rival que esconden sus botas.

El ‘nuevo Sporting’ tomó la alternativa de forma aceptable en una plaza difícil, repleta de buenos recuerdos que provocan comparaciones. Y el próximo domingo ha de aguantar en plaza lejana de nuevo la embestida de todo un Athletic de Bilbao, que nada se parece al del primer partido de Liga, y que llega al encuentro con sed de venganza.

El color especial de Sevilla no fue del todo rojiblanco y, finalmente, solo se pudo dar un punto de sutura para empezar a cerrar una herida cuya cura aun no se sabe si llegará.

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