UN AMOR DE VERANO

*. NOTA: Léelo… Aunque pueda parecer que no: es fútbol… en sentimiento vivo.

Siendo sincera… Cuando te vi no me imaginé que algún día pudiera sentir por ti lo que, pasados ya dos años desde aquel momento, sigo sintiendo. A pesar de que tú hoy ya no estás. O al menos no estás al completo, como a mí me gustaría.

Siempre supimos, tanto tú como yo, que esta relación sería fugaz, pero que el fuego que ésta dejó, siempre estará vivo, con el deseo más primario de arder. Fuimos un amor de verano conscientemente. Ambos lo supimos desde el primer momento, aunque supongo que siempre mantuvimos la esperanza de que el final no fuera el que terminó siendo. Sin embargo, esto no nos impidió disfrutar los buenos momentos, coleccionar sonrisas y algún que otro grito de ‘gol’, también las lágrimas ante las trampas que otros cometían para que esto no llegara a buen puerto. Por suerte llegó. Pero tan pronto como llegó, embarcó y se marchó. Ambos quisimos siempre más. Y lo arrastraremos siempre, porque… nos fundiremos en hipótesis que jamás verán luz verde, en este caso rojiblanca. Porque tú tomaste tu camino, casi obligado, y yo el mío con lágrimas en los ojos. Yo, sabiendo que quería volver a verte, estar contigo y disfrutarte. Y tú sabiendo que nunca encontrarás en otros brazos los momentos que a mi lado viviste. Pero así es la vida… Y así es el fútbol.

Por un momento llegué a creer que la vida –Fernández- no te quitaría de mi camino. Lo confieso: llegué a creer que se comportaría y que ayudaría a que subiéramos los dos al barco y el destino nos guardara el mejor de los puertos, en el que ya estábamos. Y que seguiríamos disfrutando… Juntos. Pero no fue así. Porque la vida -Fernández- nunca quiso nuestra felicidad. Y nunca la querrá. Pero aquí sigue. ¿Y qué hago? ¿Qué hacemos?

Nunca pensé que me quitarían algo que, precisamente, llegó como consecuencia de no tener nada. Y fíjate, hasta a ti me quitaron. Intentaron arreglarlo con ‘clavos’ en forma de parche, que me cuidan lo mejor que pueden y que, de verdad, lo intentan. Pero no es lo mismo. Ni lo será. Porque te juro que nunca nadie me hizo sentir como tú. Esa unión que fraguamos en un momento en el que todo parecía romperse a nuestro alrededor me llevó a volar en Primera clase. Pero ahora tú ya no estás. Apenas queda algo aquí de lo que fuimos. Y nunca perdonaré a la vida -Fernández- lo que nos hizo y nos sigue haciendo.

Lucharé en tu nombre, en el mío, en el nuestro. Por ti, Sporting de Los Guajes, que me llenaste de vida. Por nosotros, porque ‘La Mareona’ cobró más sentido que nunca. Sí. Fue una historia de amor jamás contada. Un amor de verano que nos llenó de vida. Un amor que podría haber sido para siempre. Y un amor que nunca nadie podrá sustituir y que tampoco volverá. Hay culpables con nombre y apellidos.

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