Sporting y Doyen: ¿qué misterio habrá?

Una más, sí. Una vez más queda al descubierto la ineptitud de los dirigentes del Sporting de Gijón: de los que están, de los que estuvieron y de los que siguen estando ‘en la sombra’. Me deja atónita la capacidad de ridículo que soportan algunos, pero más aun la poca vergüenza de la que gozan, pues después de numerosos escándalos siguen en el sillón del despacho, sin que les tiemblen ni las pestañas, haciendo creer que los culpables siempre son otros. Será el ‘aroma del poder’, ahora más patente en Primera División, que quizá esconde mucho más de lo que creemos y, sobre todo, sabemos.

El ‘nuevo’ ridículo ha sido grotesco… más aun, quiero decir. Y ahora ha dado la vuelta al mundo, pues incluso en el prestigioso diario deportivo francés L’Équipe, hablan del escándalo. Eso sí, no busquen demasiado en la prensa nacional ya que encontrarán pocos párrafos dedicados al tema y, por supuesto, sin el más mínimo ápice de crítica… Menos mal que aun quedan periodistas con ganas de informar, pero con la capacidad y libertad suficiente para poder criticar lo que no es correcto ni ético… menos mal que aun hay periodistas que no se achantan ante el poder y buscan la verdad aunque más de un ‘aviso’ te cueste. Un ejemplo de ello es Rubén Uria, al que os invito a leer. Pero qué pena que tengan que ser solo algunos ‘periodistas’ y no los ‘medios de comunicación’. 

Sporting de Gijón y Doyen GroupPero voy al grano: la, cada vez más conocida e incluso necesaria, web ‘Football Leaks’ha sacado a la palestra un (vergonzoso) contrato entre Doyen Group y el Sporting de Gijón que deja en evidencia a los que lo firmaron: Manuel Vega-Arango (presidente del Sporting de Gijón), Alfredo García Amado (director general del club en aquel momento) y Nelio Lucas Freire (consejero de Doyen Group). Este acuerdo demuestra que el Sporting solicitó un préstamo a este fondo de inversión a cambio de la cesión de derechos de varios jugadores, ejemplo de ello es la cesión de garantías correspondiente a los derechos del jugador José Ángel ‘Cote’, que fue vendido a la AS Roma. Doyen adelantó, con un 10% de intereses, al Sporting la cantidad de DOS millones de euros correspondientes a la cantidad que el conjunto romano tendría que haber depositado en las arcas de los asturianos. Eso sí, el club tendría que devolver SIETE millones de euros antes del mes de febrero de 2015.

El contrato deja claro cuáles fueron las condiciones y qué supuso ese (maldito) acuerdo entre Doyen y Sporting de Gijón. Muchos jugadores, entre ellos Sergio Álvarez, tienen vendida su alma a un diablo -seguramente sin ellos quererlo, como ha pasado en otros casos, por ejemplo el de Falcao– que no actúa buscando el bien del fútbol, sino el bien económico de su propia empresa. Y lo que busca Doyen, ese bien económico propio, es lógico e incluso lícito, sin embargo, no lo es la posición del Sporting. Un club de 110 años de historia no puede verse así por la ineptitud de unos dirigentes que, teniendo todo en su mano, nunca saben hacer y mirar por el bien de la plantilla, de la afición y del club. No creo que sea tan difícil hacer las cosas bien, simplemente hay que querer, pero estos señores, lejos de buscar el bien del Sporting, dejan claro que el club asturiano tiene al enemigo en casa.

Desde el pasado mes de mayo, la tercera propiedad de un jugador, es decir, la especialidad de Doyen, está prohibido por la FIFA. Si esto sigue su curso, el fútbol actual vivirá un cambio importante. Quizá lo necesita. Quizá hay que dar ocho pasos hacia atrás para volver a recuperar las riendas del mejor deporte del mundo. Ya saben: aquello de ‘resurgir de las cenizas’. Ojalá así lo quieran los que ‘mandan’… porque es evidente que el fútbol necesita un cambio, uno que sería recibido como el agua en plena sequía. 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *