Sporting, tenemos que hablar

Hablemos. Sí, hablemos. Porque hemos llegado hasta aquí cuando todos nos habían dado por muertos hace muchos meses. Y, tranquilo, este es un “tenemos que hablar” de lo más amable, constituido del amor más puro, pero, sobre todo, del amor más sincero. No habrá reproches, te lo juro. Es verdad que en algún momento tanto tú como yo pudimos hacerlo mejor, pero lo importante es que hemos llegado vivos a este momento crucial de nuestra relación, que no se romperá pase lo que pase, pero que tenemos que luchar siendo solo uno y así conseguir que el resultado sea el que deseamos, por el que luchamos hace meses, por el que soñamos. ¿Te acuerdas cuando allá por agosto dibujábamos este sueño mientras sonaba esa canción que tanto nos gusta?: “Inventamos mareas, tripulábamos barcos…”. Prometo ser tu marea, tranquila pero luchadora, para que tú lleves el timón del barco lo mejor posible y juntos lleguemos en volandas a nuestro puerto favorito. Qué ‘guapu’ ye, eh. Te prometo que nunca estarás solo porque gracias a ti descubrí sensaciones que no sabía que existían. Y mis padres siempre me dijeron: “hija, has de ser agradecida por todo lo bueno que te pase”. Y tú, te juro que es lo que pienso, te convertiste en lo mejor que me ha pasado. Sinceramente, le diste sentido a aquel verso que afirmaba que eres “la suerte de mi vida”, por ello yo cumpliré lo que dice antes: “Y voy a darte mi alma y mi verdad… Borrar tus heridas y pensar que tú eres la suerte de mi vida… Y voy a mirarte, a morirme, y a luchar. Llorar de alegría, quererte aun más… Que tú eres la suerte de mi vida”.

Así que, sí, mi Sporting, tenemos que hablar. Pero quería dejar claro que no hay sentimiento más puro que el que nos une, porque una cosa te voy a decir… ni siquiera la muerte nos separará porque cuando alguien es sportinguista lo es de alma, no de corazón, porque este un día se para, pero el alma es eterna. Eterna, sí. Como eterno es Preciado y su legado. Así que empecemos la retahíla de la que tenemos que hablar. Por ti, por mí, por Preciado y por todos ‘mis compañeros’.

¿Recuerdas cuando empatamos la primera jornada con el Real Madrid? Todos los que no te quieren ponían excusas, decían que su pretemporada no se ajustaba a las exigencias de la Liga. Ellos, que se van en aviones privados fuera de España. Nosotros nos quedamos en ‘la tierrina’ caminando de la mano de Gerardo por los montes astures. Fíjate… aquellos que solo ponían excusas hoy están en la final de la Champions. Que te llamen ‘matagigantes’ no es casualidad.

¿Y ‘la manita’ a la Real Sociedad en El Molinón? Necesitabas un partido así. Marcar goles a tutiplén. Sentir que eras el dueño y amo del partido, como así fue.

Hablemos del Atlético de Madrid. En el Calderón vencieron en el último minuto inmerecidamente. Nos quedó  bastante claro que Antoine Griezmann es el chaleco salvavidas del Atleti. Tenías que vengarte y lo hiciste en El Molinón. Conseguiste encerrar en su córner al Atlético de Madrid del Cholo Simeone durante tres minutos. Y lo más importante: fuiste superior durante los 90. Qué bonita fue esa remontada. Tan épica. Tan tuya. Tan nuestra. Y, hoy, el Atlético también está en la final de Champions. Ya van dos rivales que no consiguieron ganarte en El Templo citados el 28 de mayo en Milán.

¿Y el Sevilla? Ha ganado dos Europa League consecutivas, este año también disputará la final… y no, tampoco te ganó en El Molinón.

Es cierto, se te escaparon puntos que eran tuyos. Es cierto que te has equivocado. Y también que nos han robado. Todo ello es cierto. Pero, ante todo, no hay nada más cierto que está en tus pies el permanecer en la élite. Solo tienes que seguir el camino que has trazado en este último tramo de Liga. Solo tienes que confiar en que nunca caminarás solo. Solo te pido que no te rindas, nunca, aunque a veces las cosas parezcan imposibles… porque recuerda que tú eres experto en milagros.

Que nunca decaiga tu fe. Que nunca dejes de luchar sin cesar. Que los jinetes que custodian tu honor te van a defender hasta el último suspiro. Que yo estaré alentándote desde lejos aunque sé que me sentirás cerca. Que eres el Sporting y qué orgullosa me siento de haberte elegido.

Ahora que hemos hablado: HAZLO. Simplemente hazlo. VUELA, que no caerás, aquí estamos para sostenerte. No dudes. Hazlo, por favor, hazlo. Por ti, por mí, por ‘mis compañeros’. Tú agarra fuerte el timón, siente el barco como tuyo, que la marea donde vayas ahí estará contigo hasta el final, sin importar cuál sea este.

Híncale el diente a este jeta’ y hunde -al menos por un día- al submarino amarillo. Tú puedes… porque si ascendiste cuando todos te creían de Segunda B, ¿por qué no vas a conseguir mantenerte en Primera cuando todos te mandaban a Segunda ya en la primera vuelta?

Como dice Borja Blanco cada partido en el templo: ¡Vamos, Sporting! ¡Vamos, chavales!

Sporting de Gijón
Foto: @RSG_FanArt

Yo creo en Los Guajes, yo creo, sí creo. Repetid conmigo.

Yo creo en Cuéllar y en sus paradas milagrosas, así como en su coraje y valentía. También en Alberto, el mejor escudero posible que Pichu pudo hallar.

Yo creo en la seguridad que proporciona Luis. En la veteranía prematura de Meré. También en la omnipresencia de Lora e Isma. Y en el talento de Menéndez, así como en el compromiso de Canella, Vranjes y Lichnovsky. No me olvido de ti, Bernardo, tú nos llevaste en volandas en la primera vuelta y tu fuerza sigue presente en cada partido.

Yo creo en la capacidad de Sergio para mantener en orden el centro del campo y en la ayuda inestimable que encontró en Mascarell. También en la magia que son capaces de crear Rachid y Cases cuando sus botas y el balón se encuentran. En la lucha continua de Pablo Pérez por volver loco al rival. Y en la paciencia de Barrera.

Yo creo en el compromiso de Jony. En el talento de Halilovic. En el combate permanente que disputan Carmona y Ndi ante los rivales. En los goles de Sanabria y de Guerrero. Y en el don de la oportunidad que tiene Castro.

También soy fiel al Abelardismo y creo total y ciegamente en él, así como en todo su cuerpo técnico.

Y, ¿sabéis? También creo en vosotros: ‘mis compañeros de fatiga, sufrimiento y sportinguismo’. La mejor marea. La garganta más resistible. Y el corazón más sincero.

¿Quién dijo que fuera fácil? ¡Aquí no se rinde ni Dios! Porque somos el Sporting de Gijón y nos vamos a quedar en Primera.

Que la magia del Brujo os impregne. Demos gracias a Quini. Y podemos ir en paz a Getafe, que allí empezará la ardua batalla que, sin duda, vamos a ganar.

Pd: Manolín, mándanos tu fuerza, tu coraje y tu ayuda. Te necesitamos. Te queremos. Te echamos de menos.

Sporting de Gijón
Foto: @RSG_FanArt

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