Rendirse no es una opción

Con el corazón en un puño, con el alma abierta de par en par y la garganta preparada para su asalto. Así me encuentro en esta tarde lluviosa de martes en Salamanca… a 387 kilómetros de El Molinón, distancia que siempre me marca el GPS cuando lo enciendo para emprender camino a la tierrina.

Sporting de GijónMañana El Templo debe ser el cielo para el Sporting y el infierno para el Sevilla. Mañana el único rojo que puede reinar en la Liga BBVA es el del Sporting. Mañana los tres puntos deben quedarse en Gijón. Pero, ante todo: mañana Los Guajes deben salir con el corazón en los pies y el cerebro en el corazón. Da igual si juega Sanabria o Castro, Pablo o Carmona… lo que importa es que los once del campo, los que se queden en el banquillo y los que tengan que sufrir en la grada, tengan asimilado ese sistema y jueguen así. Todos a una. Porque ya lo demostraron durante toda la temporada anterior y porque ese sistema de juego no hay nadie que lo ponga en práctica mejor que ellos: jugar con el corazón con el sentimiento sportinguista al rojiblanco vivo. No importa si es un 1-4-2-3-1 o un 1-4-3-3… lo que importa es que el esférico pertenezca al Sporting y que las oportunidades que jornadas anteriores fallaron, se conviertan en goles mañana.

No es domingo, pero el Sporting se juega la vida un miércoles. Es día laboral, pero en Gijón el Sporting es lo primero. Hará frío y quizá llueva, pero a un sportinguista esto no le amedrenta, es más, le hace más fuerte.

Nadie, absolutamente nadie, da un duro por este equipo. Ya sucedió así el año pasado… y estis guajes fueron capaces de escribir una gesta en la historia del fútbol español que ya quisieran otros…

Sportinguistas, sabéis cuál es vuestro oficio. Ganar ya no es una opción, es una obligación. No importa cuán grande sea el sufrimiento que vivamos durante esos 90 minutos… lo fundamental es que cuando el árbitro indique el final del encuentro, todos, tanto jugadores como afición, caigamos rendidos al suelo del templo agotados por el cansancio que es fruto de la batalla llevada a cabo. Quizá lleguéis a confundir vuestras lágrimas con las gotas de lluvia, pero esas lágrimas serán sinónimo de trabajo, esfuerzo y victoria. ¿Recordáis? Abelardo fue la lluvia en plena sequía. Ahora le toca a la afición remar en esta tormenta que se ha instalado en Gijón. Juntos. Sin cesar.

Sporting de GijónPorque aquí no se rinde ni el mismísimo Dios y porque nadie tira la toalla… y es que esas toallas las utilizaremos para limpiar las gotas de sudor que esta tremenda batalla dejará en nuestro cuerpo y corazón. Pero habrá merecido la pena. 

Hagamos que el “Érase una vez…” de esta temporada lo vuelva a protagonizar el Sporting con otro final feliz. No dejemos de creer. No dejemos de soñar. Y no dejemos de luchar. Que los finales felices son para los que luchan por cruzar la línea de meta.

#SomosYSeremosDePrimera

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