Quini ye Dios

Hablemos de don Enrique Castro… Gran persona e impresionante futbolista. O viceversa. Como prefieran. Porque sí: Quini fue, es y será grandeza dentro y fuera del campo. Hablo también en presente y futuro porque el que es futbolista, lo es siempre, como los toreros.

No todo han sido sonrisas para él, a pesar de que algunos creen que la vida del futbolista (independientemente de la época) es de color de rosa en todos sus aspectos. Quini fue secuestrado cuando militaba en las filas del Barça, como ya sabrán. Su hermano murió ahogado en el mar Cantábrico debido a que salvó a dos niños ingleses. Muchos años después, se tuvo que enfrentar a un cáncer aunque, afortunadamente, salió victorioso. Y hace no demQuiniasiado, perdió a su gran amigo Manolo Preciado de forma inesperada. Sí, todo ello él… Un ídolo de masas. Un futbolista.

Ahora sonríe y disfruta viendo triunfar a sus ‘guajes’, a esos mismos que ha visto crecer como futbolistas y como personas al mismo tiempo. Algunos lo están empezando a hacer ahora… Otros, como Cases, ya llevan años a su lado. Él les mima, les aconseja, les hace concebir el fútbol de la manera más pura posible: como espectáculo y no como negocio.

Pero hablemos ahora del Quini futbolista. El asturiano enamoró con su fútbol a la afición sportinguista y culé. Las gradas de El Molinón y del Camp Nou jalearon su nombre cada vez que el ‘9’ saltaba al césped. Cuántas veces se escuchó aquello de “¡Ahora, Quini, ahora!” y qué pocas fallaba. Sin embargo, y como dato curioso, su foto más conocida -una obra de arte, por cierto-, es precisamente una de esas pocas ocasiones que no acabó en gol. La persona que me lo ha enseñado todo sobre fútbol lo tiene claro: “Es uno de los mejores delanteros, o incluso el mejor, que ha visto y disfrutado España”.

Describir a Quini con palabras me resulta bastante difícil… Creo que basta con observar el brillo que destellan los ojos de los sportinguistas al hablar de él. Es similar a ese que se percibe en esos adolescentes que se enamoran por primera vez. Un brillo que, pocas veces o ninguna más, se repite.

Su grandeza sobre el campo es innegable: hay datos, vídeos y personas que así lo afirman. Y la que desprende fuera del mismo, también. Cuánto tendrían que aprender todos los futbolistas de la élite del deporte rey actual… Por esto, él cuida a los ‘guajes’; les hace vivir el fútbol con ilusión, motivación y hace hincapié en la importancia del esfuerzo y del trabajo.

Afortunadamente, el Sporting cuenta con el asturiano en el staff técnico… Y con su personalidad e historia de ejemplo.

Por todo esto, el Sporting ha conseguido numerosos récords esta temporada. Porque son once ‘Quinis’. Sin prepotencia. Sin triunfalismos. Con humildad. Con tesón. Con trabajo. Con ganas de comerse el mundo.

Gracias, Quini.

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