¿Qué hay detrás de los ojos de un aficionado deportivo?, por: Dr Alberto Blázquez

Doctor Alberto BlázquezEl segundo “invitado” es el Doctor en Ciencias del Deporte Alberto Blázquez Manzano. ¿Te has parado a pensar si has sido tú el que ha elegido el equipo de fútbol al que regalas tu corazón? ¿Y la importancia del marketing en el deporte rey? Y un largo etcétera. El Dr Alberto Blázquez nos da las respuestas.

Autor: Dr. Alberto Blázquez Manzano (@Dr_Blazquez) – Doctor en Ciencias del Deporte (http://albertoblazquezmanzano.blogspot.com.es)

Quizás no nos acordemos, pero los primeros sonidos que nuestro subconsciente recuerda es el del latido del corazón en el vientre materno. Curiosamente cuando nos abrazamos más allá de seis segundos no hacemos más que sincronizar los latidos con la otra persona y por un instante, gozamos de una experiencia placentera que nos resulta familiar.

A veces olvidamos que la realidad puede ser tan relativa como los diferentes sentidos que la perciben. Pero si además, la experiencia es deportiva, el color de la emoción adopta una dimensión especial.

Y es que los ojos de un aficionado ven más allá de números o palabras, percibe la experiencia en base a relaciones entre imágenes, metáforas y experiencias pasadas.

¿Recuerdas cuando decidiste ser de un equipo deportivo? Probablemente no lo decidiste, ya lo eligieron por ti. Es por ello que todo equipo deportivo que quiera mantener una afición en el tiempo, tendrá que facilitar el proceso de enculturación de padres a hijos (merchandising, etc.).

Y es que en términos de marketing nuestra conducta podría ser más sencilla de lo que parece. Nos movemos entre los polos: placer y dolor. Buscamos nuestra recompensa en todas nuestras experiencias y tendemos a repetirla si el balance es positivo. El aprendizaje, parece estar asociado con el placer y los momentos de felicidad. Nuestro cerebro cuando entiende una situación como agradable libera dopamina y provoca ganas de más. Y tras la excitación anterior que puede ser motivada por la asistencia a un partido o por la compra de un producto, se produciría el consiguiente descenso de dopamina que nos recuerda que hay que agradecer y recordar el valor de la experiencia al aficionado.

En marketing deportivo, el continente marca la diferencia sobre el contenido. Luces, música, colores vivos, imágenes humanas, aromas y formas; buscan provocar esa deseada segregación de dopamina que nos lleve al deseado estado de placer.

Y como elemento fundamental el “efecto tribal” que permite satisfacer la necesidad de pertenencia al pertenecer a un grupo deportivo. De ahí que los colores de un equipo no se vean, se sientan.

La novedad, el misterio o el uso de palabras mágicas como espectáculo, placer, felicidad, emoción, gratis, rebajas, etc, son otras de las estrategias que permiten abrir los ojos de nuestros aficionados para adentrarnos en su plano emocional.

Por ello, creamos o no, somos algo más allá de unos sentidos y de un cerebro. Así, una manera de entender el universo emocional es mostrar las funciones del cerebro como un 3 en 1: el cerebro reptiliano (instintivo y enfocado a la supervivencia), el cerebro límbico (representa la parte emocional y se activa a través de la percepción inconsciente) y el cerebro neocórtex (encargado del raciocinio y la reflexión).

Los avances del neuromarketing están apuntando a que gran parte de nuestras decisiones que creemos realizadas con procesos psicológicos superiores, tienen una influencia de las emociones capital. En este sentido, seguramente habremos escuchado la expresión “ya no compramos con la mente, sino con el corazón”.

Si deseas pintar los ojos de un aficionado, revisa que tengas el color de la emoción.

Autor: Dr. Alberto Blázquez Manzano (@Dr_Blazquez) – Doctor en Ciencias del Deporte (http://albertoblazquezmanzano.blogspot.com.es)

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