Pablo Otero: ¿Por qué eres del Sporting?

Desde el principio hemos querido dar una determinada forma a las historias publicadas en esta sección con la intención de que llevaran todas una misma línea, pero ya son varias las ocasiones en las que hemos considerado que la historia ha de contarse tal y como nos llega a nosotros. Disfruten… porque la historia de este joven sportinguista les provocará un viaje por sus recuerdos sportinguistas.

Me acuerdo perfectamente la primera vez que pise El Molinón. Tendría unos 6 años y fui con mi padre. Era la temporada 2002-2003, un Sporting-Zaragoza que acabó en 1-1 con gol de Villa. Fue una tarde inolvidable: mi primer partido en directo. A partir de aquel día comencé a seguir al Sporting por la radio, mirando el teletexto, pidiéndolo a mi padre cada 15 días que me llevara al campo… Empecé a ir de continuo en aquella temporada del ‘casi ascenso’, 2003-2004, con Marcelino en el banquillo, que se nos escapó después de una primera vuelta espectacular. De aquel año me acuerdo sobre todo de un Sporting-Tenerife (a falta de pocas jornadas para el final) en el que perdimos 0-2 y donde prácticamente se nos acababa el sueño del ascenso. Se puede decir que fue mi primera desilusión como sportinguista. Y la primera vez que vi El Molinón lleno hasta la bandera.

PABLO OTEROTambién es inolvidable tu primer desplazamiento, el mío fue en diciembre de 2006, con Manolín en el banquillo, ganamos 0-1 en Salamanca con un ambiente increíble. Me acuerdo como si fuera ayer de la jugada del gol: cómo la baja Pedro con el pecho y la mete rasa rozando el palo. Salimos de Salamanca en puestos de ascenso, aunque una mala racha hizo que al final lucháramos por conseguir la permanencia. Fue una temporada diferente… aunque no se consiguiera una clasificación destacable fue el despertar del sportinguismo.

La temporada siguiente ya me hice abonado, tenía 10 años (actualmente soy el socio 8343). ¡Y qué mejor temporada para hacerse que el año del ascenso! Aquellos partidos contra el Granada 74, Córdoba… con remontadas épicas, por no hablar del partido de Castellón o el último contra el Éibar. Aquel domingo te podría contar todo lo que hice, desde antes hasta después del partido. Un día inolvidable.

Actualmente sigo yendo al Molinón, con amigos. Podrás ir al campo temporadas y temporadas, pero cada sábado o domingo que te toca ir sigue siendo diferente, son días especiales. Como abonado he vivido dos ascensos y un descenso, pero lo que más me dolió del descenso fue que estoy convencido de que con Manolín nos habríamos salvado. Aquel martes contra el Villarreal, el partido donde nos jugábamos seguir con opciones y que perdimos… son los partidos que con Preciado siempre se sacaban. Difícilmente olvidaré su destitución.

De estas últimas temporadas poco hay que decir que no se sepa: un ascenso con un mérito increíble, un ascenso que es posible que salvara al Sporting de su desaparición a la que casi nos llevan los responsables de más de dos décadas de ruina económica.

En resumen: tengo pensado seguir como abonado y a poder ser yendo al campo toda mi vida. Son días especiales, diferentes…

¡Puxa Sporting!

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