No dejes de soñar ni de creer

No demos todo por perdido, aun no llegó la sangre al río, imagina un final distinto a los demás…  India Martínez.

He estado reflexionando estos días… como si ya estuviéramos de nuevo en periodo de reflexión de cara a nuevas elecciones, pero cumpliéndolo de verdad. Y me he dado cuenta de que me encantan las remontadas. Bajo mi punto de vista, te dejan un sabor de boca infinitamente mejor que una cómoda victoria. Sí, sufres, pero, ¿cómo te sientes después de haber remontado algo que todo el mundo daba por hecho que perderías? ¿Cómo te sientes al vencer después de haber tenido que remar a contracorriente todo el tiempo? Si solo tuviera que emplear una palabra para describirlo sería: ORGULLO.

Además, también llevo toda la semana tarareando: “Con Preciado desde el cielo, en un puño el corazón… camino por San Lorenzo, pasos llenos de ilusión. Y es que tú eres mi camino, mi destino El Molinón, estaré siempre contigo… Te amo Sporting de Gijón”. Qué genios ‘estis’ de Banda Nocturna. Eso sí, ahora mismo no hay verdad más absoluta: siento mi corazón en un puño al mismo tiempo que me grita: “no dejes de soñar porque todo irá bien”. La cabeza se empeña en dar algún que otro toque de pesimismo, pero enseguida miro al cielo y se me pasa. Tu recuerdo, Manolín, debe ser nuestra mejor arma… y es que tu coraje, tu valentía, tu manera de afrontar la vida y sus reveses, sí que señalan el camino. Échanos una mano. O las dos. Sí, mejor las dos. Llévanos en volandas a los puestos por encima del descenso. Por otro lado, la ilusión no se apaga ni un solo instante, porque estos guajes ya se encargan de que así sea.

Sporting de GijónSomos y estamos en el carácter de Pichu Cuéllar. En las lágrimas de Alberto Lora. En el coraje de Isma López. En la lucha de Luis Hernández. En la esperanza de Jorge Meré. En el sportinguismo puro de Nacho Cases y Sergio Álvarez. En la entrega de Jony Rodríguez. En la apuesta por el trabajo de Carlos Carmona. En la magia de Alen Halilovic. En la sonrisa de Tonny Sanabria tras un gol, ya sea suyo o de un compañero. En la paciencia de los demás para esperar su turno y saltar así a la batalla. Y en la voz de Abelardo Fernández en cada una de sus ‘órdenes’.

Os voy a confesar un detalle, así entre nosotros, ahora que nadie nos oye: siempre, por naturaleza diría yo, he sido pesimista. De hecho, lo era en unos niveles extremos y hasta diría que insanos. Pero este equipo, este grupo más bien, ha hecho que vea la vida en rojiblanco y con ello la posibilidad de que seres humanos sean capaces de obrar milagros. Y no, no exagero. Estamos en el mismo punto que la pasada temporada: nadie daba un duro por esta plantilla. Pues “siga, sigan”, que diría Mateu Lahoz, porque, quien ríe el último, ríe mejor.

Estos jugadores me representan, me enorgullecen y considero que honran mejor que nadie al Sporting de Gijón. Así que, a ti, que eras un incrédulo como yo: no dejes de soñar ni de creer… porque si alguien puede conseguirlo, sin duda son ellos.

Hasta el final, mis valientes guerreros. Con vosotros hasta el final.

Sea donde sea. Como sea. Y cuando sea: ¡PUXA SPORTING!

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