Juan Carlos Ablanedo: ex portero del Sporting

Hoy hablamos con Juan Carlos Ablanedo, ex portero del Sporting de Gijón. Toda su vida futbolística vistió y defendió los colores del Sporting de Gijón. Hoy recuerda aquellos momentos y habla sobre el difícil papel que tiene el portero.

            “A día de hoy sigo poniéndome la camiseta de portero del Sporting”

Antes de hablar del Sportin: ¿por qué portero? 

De pequeño, en el colegio, me ponía de portero. No sé decirte una razón. Era la posición en la que más me fijaba viendo los partidos por televisión. En aquella época destacaban Miguel Ángel del Real Madrid, Arconada de la Real Sociedad… Quizá es por eso. Pero no recuerdo bien las razones por las que decidí ser portero.

Juan Carlos AblanedoEs decir, es una vocación oculta.

Sí. En mi primer entrenamiento en las categorías inferiores del Sporting, me llevaron a un entrenamiento específico de los porteros y yo no iba a entrenar con ellos, pero unos amigos les dijeron que paraba muy bien y me dijeron: “pues ponte ahí”. Y desde aquel día y ya continué siempre.

Llegaste al fútbol con el Sporting y te fuiste del mismo también en el Sporting. ¿Qué sientes al poder decir que has sido fiel a unos colores durante toda su vida futbolística?

Esto lo valoras con el paso de los años. Ves que formas parte de la historia de un club histórico como es el Sporting de Gijón y que eres muy valorado por los aficionados.

Tres trofeos Zamora te avalan. ¿Qué supone para ti ese reconocimiento individual?

Es algo que queda ahí: para la historia del fútbol y para tu satisfacción personal. Es un trabajo de equipo del que se beneficia el portero. Sí estoy muy orgulloso de haber participado en aquellos equipos y de haber sido premiado con esos trofeos… Y de saber que tu nombre queda ahí para el recuerdo [ríe].

¿Los momentos más amargos que pasaste son las lesiones? ¿Al portero le cuesta más recuperar la titularidad después de una lesión?

Sí es lo más amargo del fútbol. Por mala suerte, yo tuve muchas. Luego tienes que pasar un periodo de rehabilitación, de adaptación a la actividad deportiva y sí, cuesta mucho trabajo estar otra vez al 100%…

Estuviste quince temporadas en el Sporting, ¿qué balance haces de tu vida futbolística? 

El balance es positivo. Llegué cuando tenía diez u once años. Mi sueño era jugar en el Sporting. Es un sueño que cumplí y que logré después de pasar por todas las categorías inferiores. Es un orgullo haber podido defender la portería del Sporting, el equipo de mi ciudad, el equipo que seguía de niño, y que ahora sigo como aficionado. Es una satisfacción enorme y un orgullo para mí.

A la gente le puede parecer raro, pero para un asturiano jugar en el Sporting es una suerte porque juegas en el equipo que ama, ¿no?

Sí, jugué en el equipo del que yo era aficionado. Bueno, forofo [ríe]. Y con los años jugué en él. Cuando tenía 15 o 16 años, fui a las finales de Copa del Sporting y el gran disgusto que me llevé porque no ganamos… Esto sucede cuando sientes unos colores, cuando empiezas a aficionarte por el fútbol y por el Sporting. Pero sí, luego haber jugado allí… no es lo mismo que jugar en otro equipo.

Además eres un ídolo para la afición sportinguista. Y lo digo en presente conscientemente. Te llaman ‘El Gatu’ y te cantaban aquello de “no tenemos miedo, tenemos a Ablanedo”. Tú cada vez que escuchabas aquello, ¿qué sentías?

Cuando iba a la portería y los aficionados del fondo me aplaudían y me cantaban, me creaba expectación… porque pensabas: “¡yo a estas personas no le puedo fallar, no pueden meterme gol!” [ríe]. Entonces, sí, te alegra, pero a la vez te llena de responsabilidad.

Además, formaste parte de la Selección absoluta y de las categorías inferiores. Otro reconocimiento individual más. ¿Qué supuso para ti?

Los Mundiales fueron otro sueño. Fui a la Selección en mi primer y segundo año jugando como profesional en el Sporting, entonces fueron unos años en los que diariamente lograba cosas… Hacía buenos partidos, me llevaban a la Selección… Era un reconocimiento constante. Era todo muy inesperado, pero fueron temporadas muy buenas en las que todo discurría muy bien y cumplí un sueño: jugar en el Sporting y, luego, en la Selección española.

Además fuiste campeón de Europa con la Sub-21. Y en un partido frente a Italia paraste tres penaltis de cuatro que tiraron. No creo que les hiciera mucha gracia a los italianos…

Tengo un gran recuerdo de aquella final contra Italia. En el partido de ida estuve muy bien, hice algunas paradas… Creo que quedamos 2-1 y en la vuelta, que se jugó en Valladolid, todo se decidió con penaltis. Tuve suerte: paré los penaltis, conocía bien a los jugadores italianos, intuí bien por dónde iban a tirar sus lanzamientos. Fue la final soñada para un portero. Otro sueño cumplido. Todo salió muy bien.


Ablanedo¡Pero eso no es suerte! Eso es acierto del portero… Igual que cuando los delanteros marcan los goles, cuando un portero para un penalti, es acierto del portero. 

Se combina todo. Se combina la suerte y la intuición, ver cuál es la posición del delantero frente a la pelota, qué posición ocupa, si es derecho o zurdo… Hay una serie de datos que como portero valoras y puedes decidir, bueno: intuir, a qué lado va a ir ese tiro. En ocasiones, estás más fino y los contrarios son más fáciles de identificar y aciertas.

¿Crees que el fútbol en general, los aficionados, valoran poco la posición del portero? ¿Pasan enseguida de héroe a villano?

Eso los porteros lo tienen asumido. Saben que no pueden fallar. Puedes hacer tres grandes paradas, pero que como luego falles y el equipo pierda por ese gol, tú vas a ser el responsable de la derrota. Este es el hándicap. Es una situación que debes de conocer, convivir con ella. Y por otro lado sabes que una gran parada o buena intervención puede decidir un partido y los aficionados también te lo reconocen.

Es un puesto muy psicológico, ¿no?

Sí, tienes que ser mentalmente fuerte porque en ocasiones vas a salir con dos o tres goles, hagas lo que hagas. Pueden ser balones imparables, otras en las que los rivales vienen con ventaja y te van a hacer gol. Esos partidos, antes o después, llegan. Ya sean uno o muchos [ríe]. Y tienes que ser capaz de superarlos.

¿Con qué momento futbolístico como jugador te quedas? ¿Y con cuál como aficionado?

Como jugador, me quedaría con la sensación de haber jugado en el Sporting tantos años y en las categorías inferiores. Con haberme puesto con la camiseta del Sporting a los 12 años y a día de hoy sigo poniéndola [ríe]… porque el otro día jugué con el equipo de veteranos un partido. Yo diría que eso, que a día de hoy puedo seguir poniéndome la camiseta de portero del Sporting [ríe].

Y como aficionado, con los jugadores actuales y entrenador de la cantera: esto es el Sporting.

¿Crees que Abelardo es el mejor líder para el equipo? ¿Y qué opinas del equipo actual?

Sí. Este es un equipo hecho por Abelardo. De la nada ha conseguido formar un bloque sólido y definido, muy comprometido con el club, que llevó al equipo al ascenso. Esto solo lo puede hacer un entrenador de la cantera y con las condiciones de Abelardo. Creo que es el mejor entrenador que puede tener el Sporting y que puede haber una época de éxitos si el Sporting se mantiene en Primera División.

¿Qué le dirías a los porteros que se están formando?

Les diría que entrenen con ilusión, que hagan caso a sus entrenadores, que tienen experiencia y les darán buenos consejos, y que disfruten de los entrenamientos y partidos. Que no se marquen ningún objetivo, sino que disfruten día a día.

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