Hay vida más allá del ‘tiki-taka’

Arsène Wenger define la presión en el fútbol como “una forma de atacar cuando no tienes balón”. Y esto lo suscriben los equipos que, bien por sus cualidades o bien por decisión propia, deciden dejar el esférico al rival e intentar el asedio a la portería cuando este se despista o ejecutando contragolpes. Un buen ejemplo de esta elección es el Sporting de Gijón de Abelardo aunque ya en la época de Manolo Preciado optaban por este sistema de juego.

Es cierto que puede resultar más atractivo el conocido como ‘tiki-taka’, de hecho, yo misma así lo creo. Pero, también suscribo lo que dice Jémez: “creo que no hay una sola manera de jugar al balón. Se puede jugar de distintas formas para obtener resultados y todas son válidas. Yo decido una y otros, otra. No critico al resto. A mí me gusta la que hago y es con la que me siento contento, con la que me siento satisfecho y es la que intento llevar a cabo, pero entiendo que hay otras maneras de jugar al fútbol que son tan buenas como la que yo hago o más”.

Sporting de GijónEs evidente e innegable que jugar sin balón requiere una atención constante por parte del equipo que apuesta por ello, más incisiva por supuesto que la del rival ya que en cualquier error, cualquier despiste, puede aparecer su momento de ataque. Como un animal con su presa, cada jugador espera el error del rival para ‘cazar’ el balón y alzarse con su ‘presa’: el gol. Además de estar atento también has de superar en intensidad al rival, pues un sistema de juego así requiere que el equipo esté al 100% en todo momento.

Precisamente la intensidad y la concentración fueron los dos aspectos protagonistas en el equipo de Abelardo la pasada campaña y dos de los ‘principales culpables’ del ascenso de los asturianos. Todos los rivales así lo reconocían posteriormente en rueda de prensa. Y aquí no hay magia, sino un nombre: Gerardo Ruiz, el preparador físico, que desde la pretemporada inició un tipo de entrenamiento que permitía a ‘Los Guajes’ rendir prácticamente al 100% durante la mayor parte del partido. Y no, el Sporting no era un equipo goleador, pero tampoco goleado. De hecho, fue el equipo que menos goles encajó.

La presión supone que, todo equipo que elija esta opción, junta las líneas lo máximo posible para ‘estrechar el campo’  y así reducir espacios, consiguiendo, por tanto, reducir la posibilidad de pase del rival. En este contexto aparece también la ‘falta táctica’. Cuando el equipo, debido a que las líneas están muy adelantadas, se ve desbordado y superado, no queda otra que hacer falta aunque suponga amarilla, pues de no ser así es muy probable que el rival se sitúe prácticamente solo ante el portero. En este aspecto, los medios y los extremos del Sporting son muy astutos. Además, los asturianos cuentan con un ‘9’ que ayuda mucho en tareas defensivas: Miguel Ángel Guerrero, así como Carmona o Jony en los extremos y de Sergio, Cases o Mascarell en el centro del campo.

La presión, la intensidad y la capacidad de parecer veteranos siendo demasiado jóvenes llevaron al Sporting de Gijón a Primera División. Y, probablemente, en estos tres aspectos estén las claves para que este grupo mantenga la categoría.

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