EXPERTOS AL HABLA

Reportaje

La figura del portero por su carácter extraordinario, a veces héroe y otras villano, se percibe de distinta manera en función del papel del que habla respecto al del guardameta. En este punto toman la palabra entrenadores y analistas/periodistas.

 

Alex Couto [entrenador]

Dentro de la valoración de un portero, cobran importancia muchas cosas pero la primera es su estética. Para ser un ‘portero 10’ debe vestir de negro, el color de los porteros míticos. Al margen de la broma, a continuación detallo lo que, desde mi punto de vista, debe tener todo portero eficiente: en primer lugar conocer su función en el equipo, es el último defensor y el primer atacante.

Como primer atacante pone el balón en juego cuando la jugada finaliza o es abortada.

Como último defensor debe manejar diferentes registros:

  • Dominar la técnica. Es imprescindible que sepa ajustar la acción técnica a cada momento y cada circunstancia del juego, sabiendo elegir la mejor de las opciones, a veces será el blocaje, otras el desvío, otras el despeje y en ocasiones el ángel de pasar por allí y evitar la catástrofe.
  • Dominar el espacio. La colocación es fundamental, saber elegir el lugar idóneo a lo ancho de la portería, con la bisectriz entre los postes y la posición del balón. Y dominar el espacio hacia adelante, tanto en el área pequeña como en el área grande. Decidir cuándo y cómo salir a realizar la jugada fuera de su marco en función de la línea defensiva y la posición de sus defensores.
  • Un portero cuando el balón está alejado de la portería es un corrector. Coloca, advierte, matiza las posiciones y las misiones tácticas de sus compañeros. Además es un comunicador, un motivador o en ocasiones un juez que abronca con diligencia pero con sapiencia.
  • Un portero lidera el momento más comprometido del proceso defensivo en todo su ámbito. Su intervención es la eliminación o la culminación del caos. Debe saber manejarse en un contexto de máxima tensión, sabedor que su intervención natural será siempre acertar, el fallo lo pagará al momento y posteriormente en su memoria.

Saber atajar, saber salir, saber dominar el espacio con su presencia, saber mandar, saber entender el momento decisivo y estar dispuesto, saber comprender que el error de sus compañeros será su momento culminante, saber generar incertidumbre en el atacante finalizador, saber… Un portero debe dominar el arte de saber ser un competidor sin miedo al error pero consciente de que es su mayor enemigo.

Y, por último, como figuras destacables que reúnen una gran mayoría de estas particularidades, destacaría a:

  1. Lev Yashin, Ladislao Mazurkiewicz, Iribar. ¡Ellos vestían de negro!
  2. Rinat Dasáyev (Rafaé para los sevillanos), Ray Clemence, Ubaldo Fillol, J.M. PFaff, E. Van de Sar, Iker Casillas, Víctor Valdés y  G.L. Buffon.

Habrá muchos otros merecedores de todas las loas… pero no tenemos espacio. Solo un pequeño matiz: aquellos que fueron pioneros y la memoria los cubrió con un tupido velo. Destaco a:

  • Gyula Grosics, el primer magiar mágico. Su juego de pies era brillante.
  • Moacir Barbosa, el gran castigado injustamente por la historia. No lo merecía, Ghiggia culminó como debía.
  • Gordon Banks, el arte de la mano improvisada.
Luis Santiago [entrenador]

Las posiciones de los futbolistas están en una continua evolución y el de los porteros no es una excepción.

A la sobriedad que se les pedía a los porteros hace apenas veinte años: que fuesen seguros bajo palos, que dominasen su área y para nota, que solventasen con criterio el uno contra uno ante el delantero, ahora se les pide que manejen los pies como uno más.

La primera figura que se dio cuenta de lo anterior fue el profesor Ángel Vales del INEF Coruña, que ayudando a José Sambade hizo de este –con Llopis– un pionero especialista dentro de un entrenamiento individualizado por posición que ahora empieza a ser extensivo a otras posiciones.

Es importante todo esto y que el portero sea completo, el ‘futbolista total’, pero lo más importante es que no se olvide para lo que está: blocar, atajar, despejar, desviar… En definitiva: salvar a su equipo del gol. Y esto es algo que en los tiempos que corren parece que, refugiados en todo lo anterior, se nos olvida.

Luis Rueda [analista]

Cuando hablamos del portero hablamos posiblemente del puesto más especialista, más específico del equipo. Un jugador que cada vez se ejercita con más asiduidad en solitario y que se ejercita con los demás compañeros en situaciones determinadas.

Y debemos hablar de un antes y un después de 1992 para poder entender a día de hoy las características fundamentales que requiere esta posición. La regla de “cesión” antes de los JJOO de Barcelona 1992 hizo cambiar el chip en la preparación y gestión de tan importante posición. Una regla instaurada en el fútbol después de analizar con mimo lo sucedido en el mundial de Italia’90 donde la argucia de muchos equipos llegó a otorgar a muchas selecciones el dato de que su guardameta era el jugador con más tiempo en posesión de balón del equipo. El portero debía, a partir de ahora, seguir con sus capacidades históricas y además desenvolverse con soltura con los pies, algo que se tenía totalmente olvidado salvo para realizar saques después de blocaje o inicio con saque de meta. El portero forma parte primordial desde ese momento del nuevo futbol que se quiere instaurar.

Nos referimos a un jugador líder y decisivo en defensa, que debe trasmitir seguridad y que tiene mucha influencia en el desarrollo no solo del partido sino en muchos equipos del inicio del juego.

El portero de élite debe tener las siguientes cualidades:

  • Carácter/personalidad: son más difíciles de entrenar ya que la genética forma al individuo y lo innato prevalece en el ser humano. Y otras como el liderazgo, la fuerza mental, la valentía y la comunicación son fundamentales para el éxito en esta demarcación.
  • Físicas:
  1. Envergadura. No por ser más alto será mejor portero, pero principalmente ayuda en muchas situaciones del encuentro.
  2. Flexibilidad y elasticidad.
  3. Velocidad reacción, aceleración… fuerza.
  4. Gran coordinación.
  5. Agilidad.
  6. Capacidad de atención y concentración. 
 Shark Gutiérrez [periodista]

La figura del portero en los últimos años, y a partir sobre todo del impulso que le dio Guardiola en su etapa azulgrana, ha cobrado una relevancia especial. Porteros que se manejasen bien con los pies han existido siempre (véase porteros sudamericanos como Higuita o Chilavert), pero que el portero cuente como un elemento más, como un jugador de campo más, es algo que se le debe a Guardiola desde Victor Valdés.

La figura del portero es solitaria, siempre lo fue. Es dura y exige una madurez y personalidad suficiente como para permitirte fallar y seguir intentándolo hasta que se mejore. El juego de pies ha cobrado relevancia por lo dicho anteriormente y ya no se busca que el portero busque en largo para rifarla, que se sigue haciendo en determinados momentos de los partidos, sino que participe de la creación desde atrás. Ser el primer jugador que genere una salida, bien sea lateral, bien sea por el centro, hace que el portero ya tenga que tener un buen golpeo de balón con una técnica determinada para crear ventajas.

Aparte del juego de pies, definido como una característica importante dentro de los porteros modernos, también creo que el portero ha de evolucionar como un líbero ante defensas que se adelantan unos 20 metros hacia delante y que viven, prácticamente, pegadas al centro del campo. Cuando un equipo se estrecha porque va a buscar el pressing arriba, a la espalda de los defensas siempre hay un hueco que se deja. Pues bien, un portero que haga funciones de líbero o central corrector también es sumamente importante. Tanto tocarla con la cabeza como con los pies y no complicarse la vida en demasía, entra dentro de otras características de un portero del siglo XXI.

Asimismo, están las virtudes a potenciar de siempre: estar bien colocado es algo básico como portero. Pero, además, creo que un portero no puede conceder segundas oportunidades. Yo valoro mucho un portero que sepa despejar a zonas del campo donde no generen una segunda jugada. Que bloque o ataje lo máximo posible. O que, si no puede, meta el puño o manos donde sabe que no hay jugador rival que pueda aprovecharse de ese rechace. Esto es complicadísimo, pero un portero que no concede una segunda jugada, es un portero que genera confianza entre su defensa. Y después está lo clásico: saber elegir los momentos de salir o dejar de salir en los balones parados laterales (saques de esquina, libres indirectos desde los costados). Creo que saber salir a por esos balones es una virtud, pero también lo es coordinarse con tu defensa para que no te pillen por sorpresa. Esta es una virtud, digamos, más colectiva, pero que en el portero también importa.

Luego están los rasgos identificativos de cada guardameta. Pero, además de un buen juego de pies, de no conceder segundas jugadas, de dominar el juego aéreo y de coordinarse bien, la agilidad debe ser una virtud que se le debe asociar a casi cualquier portero. Si un portero no es ágil o no tiene casi reflejos, es un portero que va a sufrir mucho en la élite. Y están los porteros, relacionándolo con “ser un líbero” en momentos dados, en los que sería un plus dominar esas situaciones de uno para uno: hacer que la portería se le quede pequeña al delantero. Un portero que aguanta y no se vence al delantero tiene mucho ganado.

En resumen, un buen portero (al menos para mí) debería tener:

  • Juego de pies (entrenable).
  • Ser seguro y ortodoxo (priorizar blocajes y saber cuándo meter manos o puños para no conceder segunda jugada).
  • Dominio de los espacios como líbero (en circunstancias ya explicadas).
  • Agilidad.
  • Reflejos.
  • Colocación.
  • Seguridad juego aéreo/coordinación.
 Andrés Onrubia [experto en fútbol francés]

Para mí, tener un buen portero es tener un equipo enchufado. El portero es quien da seguridad al equipo, quien intimida, quien da confianza desde el primer defensa hasta el último delantero.

Un equipo con un portero que da confianza va a mejor seguro y, sobre todo, permite a los defensas descuidar más su posición o hacer cosas que, con un portero que no ataja, sería imposible.

A mi juicio, un ‘portero de diez’ es aquel que no deja de alentar, gritar, mandar a los suyos en todo el partido; creo que es lo principal, que se note su presencia en el campo y que no sea un mero espectador que para balones y fuera. Si tiene carácter, aúna condiciones físico-tácticas y, da que hablar en el partido también, eso es un portero de diez. Y no es por peloteo, pero Oliver Kahn sería mi ejemplo de diez.

 Jorge Gómez [analista]

La figura del portero ideal ha evolucionado más allá del «paralotodo» con gran velocidad de reacción, valentía en el juego aéreo o buen desplazamiento con el pie. Al margen de esas cualidades -nada desdeñables, por supuesto- debemos tener en cuenta su capacidad para interpretar el juego y decidir con el máximo acierto generando ventajas para sus compañeros, con quienes debe comunicarse no solo de viva voz sino con el balón y/o su propia ubicación.

Pese a que es indudable que debe tener unas cualidades técnicas de alto nivel (blocaje, dominio del mano a mano, del golpeo, etc), también debe ser capaz de entender y conocer qué requiere el juego en cada momento, tanto a la hora de saber posicionarse de forma previa a las acciones a realizar en defensa como a la hora de facilitar el juego en ataque de su equipo explotando las debilidades del rival.

Y si a todo lo anterior le sumamos la ejecución técnica correcta y la fortaleza mental (saber sobreponerse a errores, transmitir confianza a sus compañeros…) creo que estaríamos ante la figura del portero ideal.

 Manel Hernández [periodista]

Manuel Neuer. El alemán ha conseguido convertirse en uno de los grandes espejos para todos
los jóvenes que se sitúan bajo los tres palos. Un portero que ha transformado la figura del guardameta en mucho más de lo que se presuponía.

En la última década, Pep Guardiola ha sido el principal baluarte en los banquillos de esta tendencia. Comenzó con Víctor Valdés dándole gran peso al juego de pies del de Hospitalet de Llobregat; y de ahí a Alemania, donde Neuer demostró ser el candidato ideal para liderar a un equipo desde su propia portería.

Capacidad de liderazgo, carácter y agilidad eran una serie de virtudes que ya venían asociadas al portero en la mente del espectador. Por su parte, una buena salida en el uno contra uno, tener seguridad en los balones aéreos o ser un experto a la hora de enfrentarse a un penalti ya eran etiquetas más específicas según el futbolista. Sin embargo, todas ellas se han encontrado en los últimos 10 años con un gran rival que nadie esperaba: el manejo de pies.

Una capacidad –la del manejo de pies– que se ha impuesto en todo el mundo del fútbol y de la que Manuel Neuer es su mayor capital. El del Bayern ha conseguido que su equipo pueda jugar con once jugadores en defensa y en ataque. En esta última parcela, el campeón del mundo permite que sus compañeros tengan superioridad numérica a la hora de crear juego (incluso para enviar pases precisos a más de 30 metros). Un cancerbero que vive más tiempo fuera de su área que dentro, sacando el balón jugado para que centrales y laterales obtengan mayor amplitud.

Si la figura del portero ha tenido alguna firma especial últimamente, esa ha sido una: Neuer. El
germano ha personificado el paso del hombre solitario enrocado bajo sus tres palos al del primer futbolista que marca la diferencia a la hora de abrir espacios y generar jugadas. Un manejo de pies que acompaña con carácter, liderazgo, un buen uno contra uno y una notoria agilidad y colocación.

 Kiko Medarde [entrenador]

A la hora de hablar de la figura de un portero, como entrenador, valoro por supuesto sus capacidades a la hora de evitar goles y en este sentido presto atención a su juego por alto y la seguridad o confianza que puede transmitir al equipo.

Asimismo, también me fijo en su juego con los pies y capacidad para colaborar en que el equipo pueda salir jugando y confiar en él. Más allá del juego me fijo en si habla en el campo y cómo se repone de algún fallo ya que es una posición en la que es muy importante la confianza.

Por último, puestos a dejar algún nombre, echo la vista atrás y dejo los de Taffarel y Mijailov (¡qué recuerdos aquel Mundial del 94!); Victor Valdés por lo que supuso en el Fútbol Club Barcelona de Guardiola y su historia personal, que vale la pena conocer; y en la actualidad me gusta fijarme en Ederson del Manchester City.

Tags from the story
, , ,
Written By
More from Paula Martín

EL MURO DE NUMANCIA

Patrocinado por Clínica Arnaiz.
Read More

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *