El Sporting es patria

No hay comparación alguna con el sentimiento que aflora en el estómago de un sportinguista al ver cómo su equipo sale a ganar la batalla para después hacerse con victoria en la guerra. El Molinón, el mejor recinto para hacer del Sporting -más allá del fútbol-, el mejor juego público. Y es que el fútbol es solo un deporte, pero el Sporting es un sentimiento, una emoción… una incógnita carente de resultado, porque nunca nadie sabrá resolverla, simplemente porque no la hay. Es. Está. Parece… Y aparece.

Lejos está el Sporting de ser ese equipo que con valor, alma y pundonor, al más puro estilo de Pelayo, acababa con sus rivales. Pero ellos mismos han de saber que son capaces de resurgir de sus propias cenizas… porque, no son solo once jugadores, son once futbolistas que lleva intrínseco el sentir de miles de personas. Y con el corazón no se juega, se gana. Es por ello que el equipo ha de recomponerse, mirarse hacia dentro y crecer más aun. Ya lo hicieron. Es volver a la misma senda. La senda del éxito. La de ese bonito Sporting de Champions, aunque nos baste la permanencia. Pero es ese Sporting de Champions el que se necesita para volver a glorificar el escudo en El Templo.

Sporting de GijónEl Sporting no es un club, ni siquiera un equipo. El Sporting es patria. Es ese sentimiento de arraigo incomparable. Y es a lo que se ha de recurrir para volver a vencer por los campos de España. Porque es ese alma, esa patria rojiblanca, ese amor inconfundible, lo que hace diferente a este equipo ante el resto. Y este aspecto se complementa, cumplimenta y constituye con la calidad que estos veinticuatro jugadores cobijan en sus botas.

Un corazón minero, como es el de todo sportinguista independientemente de su proximidad a la mina, está a salvo de rendición alguna. Así que, en pie, señores… Contemplen el verde de Mareo, guarden con esmero el aroma de El Molinón, memoricen las voces al unísono de La Mareona, sobrepóngase al orbayu agotador, dibújense en la retina el mapa a seguir y marchen. Pueden, deben… Y lo harán. Que mientras haya un balón y una afición con la fe intacta se puede conseguir todo.

Confiamos en tus paradas milagrosas, Pichu. Y en las de Mariño y Whalley cuando se requieran. En el gladiador que lleváis dentro Lora, Lillo, Meré, Amorebieta, Isma, Canella y Douglas. En la capacidad que tenéis Sergio y Xavi Torres para hacer del centro del campo una línea infranqueable. En la oda al fútbol que sois capaces de crear con vuestras botas Cases, Rachid, Víctor y Moi. Así como en el tesón con clase de Burgui, Carmona, Ndi y Afif. Y en las obras de arte en forma de goles que fabricáis Cop, Castro y Viguera.

Lancen la primera piedra, porque la batalla comienza aquí y ahora. Os respaldan 111 años de orgullo, pasión y tradición… ¿Estáis preparados para continuar escribiendo la historia al rojiblanco vivo? 

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