Claves psicológicas de una temporada inolvidable, por: Silvia Mª Bartolomé

Silvia Mª BartoloméInauguramos la sección “El invitado” con la psicóloga deportiva Silvia María Bartolomé. ¿Y qué mejor manera de empezar que analizando desde la perspectiva psicológica el milagro conseguido por el Sporting? Silvia nos da “Las claves psicológicas de una temporada inolvidable”:

Autora: Silvia María Bartolomé (@Silviambg)- Psicóloga deportiva.

Una temporada es muy larga, y en su transcurso pueden pasar muchas cosas. El Sporting se enfrentaba a una temporada complicada, sin poder fichar y con la plantilla más joven de la categoría… ¿Era fácil conformarse con no descender, verdad? Sin embargo, ascendieron. ¿Qué pasó para que eso pudiese suceder? En este artículo trato de desgranar qué pudo facilitar ese brillante broche de temporada.

  1. La importancia de estar ahí. ¿El Sporting subió por un empate del Lugo ante el Girona? Sí, pero solo en parte. El Sporting ascendió a Primera porque ese empate ocurrió, pero sobre todo porque hizo todo lo que estaba en su mano para que si se sucedía eso, el objetivo se cumpliese. El éxito llega tan solo si cumples con lo que está en tu mano, consiguiendo todos los pequeños pasos que esto conlleva, y el resto de los factores que no están a tu alcance, lo permiten. El Girona no ganó, pero es que de nada hubiese valido si el Sporting no gana por la diferencia que lo hizo. Lo más difícil para conseguir el éxito, es mantenerte en el camino correcto cada día, a pesar de las dificultades, y los “Guajes” lo hicieron. Creyeron, aguantaron, la moneda cayó de su lado, y vencieron. Creyeron firmemente eso de que si tú mismo no pones lo que está en tu mano, tú mismo te limitas, y alejas el éxito.
  2. Un entrenador que cree y hace creer. Un entrenador puede tener mucha, poca o nula experiencia, pero lo realmente importante es aquello que transmite. El Sporting contaba el pasado año, y aun lo hace, con un entrenador absolutamente consciente de los recursos con los que contaba, que trazó una estrategia contando con todos los factores y los convenció de la idea, del plan a seguir. Además, tenía muy claros los objetivos y la clave durante la temporada: que todos trabajaran en defensa y que se sacrificaran en favor del grupo. Convencer de la idea es fácil cuando se ven los resultados de este trabajo en equipo y las consecuencias de la renuncia del ego al favor del grupo, y ahí está gran parte del valor de Abelardo. Quizás le ayudaron sus años en Mareo, donde aprendió cómo es el jugador que sale de allí, sintiéndose uno más, pero el más inteligente es quien mejor utiliza sus armas y supo mantener al equipo unido y confiado. Tenía tan clara la idea que el grupo la hizo suya sin dudar, y trabajaron todas a una consiguiendo tantas victorias.
  3. Una plantilla que asimila a la perfección el plan de acción. El entrenador se creyó la idea, la trasmitió, la plantilla la asimiló y se pusieron a trabajar para conseguir los objetivos. Eran jugadores jóvenes dada la prohibición de fichar, pero supieron sacrificarse en favor del poder del grupo. No hubo egos, no hubo individualidades, a pesar de que pocos confiaban en sus capacidades olvidando que por ser equipo pequeño no debes conformarte con menos de la victoria antes de empezar. En definitiva, el Sporting contó con una plantilla que a pesar de su juventud ejemplificó eso que desde la psicología promulgamos como dogma: “El todo es siempre más que la suma de las partes”.
  4. Gran capacidad para saber sufrir. Sufrir porque sí no es adaptativo, sin embargo, si el sufrimiento tiene una utilidad y de él aparece un crecimiento personal y grupal, parece necesario para conseguir la idea por la que se lucha. La plantilla supo sufrir y construir su gran fortaleza en la fiabilidad defensiva, y a partir de ahí, ser peligrosos en ataque. Tenían muy claro el cómo, y qué debían hacer para conseguir cada paso, trabajar y sacrificarse. Éste es un punto que puede pasar desapercibido, pero aun hoy es protagonista de muchos partidos del Sporting. Saber qué y cómo, y comprometerse con ello.
  5. Una sinergia que facilita el rendimiento si el resto de factores se ponen en juego. La afición es soberana, pero debe saber que los pitos no favorecen a su equipo, sobre todo si se dan durante el juego. Pitar a tu equipo favorece que se resquebraje la confianza, aumente la ansiedad en la plantilla y el número de errores se multiplique. Sin embargo, cuando se apoya al equipo, los jugadores se sienten apoyados, pasan de tener miedo a fallar a luchar por el éxito. Ya no evitan el fracaso en cada jugada, buscan la victoria. La afición del Molinón entendió que debía estar al lado de los suyos, porque así las victorias son más dulces, y las derrotas duelen menos. Los 3000 aficionados en Sevilla, en el campo del Betis, fue el reflejo de una afición que creía y que se dejó convencer con los hechos de un equipo ilusionado, trabajado y que se dejaba todo en el campo. Los “Guajes” se esforzaban en favor del objetivo, y cuando existe ese sacrificio y se da todo, no pueden existir las malas caras, los reproches. El calor del público es siempre un “plus” que todo equipo necesita para dar el cien por cien. Para atreverse.

Y para acabar, me gustaría quedarme con unas palabras que rescaté de Abelardo, creo que resumen muy bien todo lo que aquí escribí: “Estoy orgulloso de estos chavales, han formado una piña, pero hay que estar preparados para cuando lleguen momentos complicados, y habrá que saber superarlos”. 

En definitiva, ejemplifican el resumen de lo que fue el Sporting en la pasada temporada: “Planificar, realizar el trabajo, sacrificarse, esforzarse, atreverse. Y si algo no sale como esperamos, reflexionar, aprender y comenzar de nuevo”.

Autora: Silvia María Bartolomé (@Silviambg) – Psicóloga deportiva.

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