Jorge D’Alessandro: “EL ARGENTINO VIVE EL FÚTBOL DE FORMA DIFERENTE”

Hoy hablamos con Jorge d’Alessandro, entrenador de fútbol y ex jugador del fútbol. Dedicó toda su vida a dos equipos: San Lorenzo (Argentina) y U
nión Deportiva Salamanca (España). Escuchar y leer a un argentino sobre fútbol siempre es un placer y esta no es la excepción. 

¿Por qué fútbol?

En mi caso es mi pasión y mi profesión. Se han conjugado ambos factores. Es una trayectoria de vida… porque estoy, desde los once años hasta ahora con 65, relacionado directamente ya que comencé en la escuela de fútbol de San Lorenzo y hasta ahora.

Jorge d'AlessandroTu vida futbolística se resume en dos clubes: uno argentino (San Lorenzo) y otro español (Unión Deportiva Salamanca), ¿estás orgulloso de haber sido fiel a unos colores ya que esto se ve cada vez menos en el mundo del fútbol?

¿Le ponemos una palabra? Romanticismo. Era otra época. En San Lorenzo hice mi formación hasta llegar al primer equipo y fue mi primera transferencia a Europa. En Salamanca mis renovaciones eran todas muy largas, de cinco o seis años. Era otra mentalidad y otra manera de sentir la camiseta.

¿Dirías que el fútbol argentino, al menos en la forma de vivirlo, es diferente al resto?

Sí, es una manera muy diferente. Cada uno tiene su equipo… porque, por ejemplo, aquí en España hay una gran bipolaridad ya que en sitios como Santander o A Coruña hay gente que es del Madrid o del Barcelona. Esto en Argentina es impensable porque la gente es absolutamente de su club… muy, muy arraigada. Esto hace que realmente exista una gran comunión con tu equipo. Y también con la Selección Nacional, que es la locura, el leitmotiv de todo. Cada jugador que sale de cualquier equipo, Boca, River o San Lorenzo, su principal objetivo es ser jugador de la Selección y es lo que debería ser aquí, pero no es así, sino que quieren jugar en el Madrid, en el Barça o en el Valencia. Aquí el espíritu de “yo quiero jugar en la Selección” no existe.

Estuviste diez años en la UDS. Y te confirmaste como una de las leyendas blanquinegras, ¿qué supuso esta época para ti?

Me entregué en cuerpo y alma. Di mi juventud y mis mejores años y fui correspondido por ello. No te puedo decir otra cosa. Muy feliz de haber pasado ese momento…

Precisamente en la UDS viviste uno de los momentos más difíciles de tu carrera: ese golpe en el riñón, que hizo que te lo tuvieran que quitar, durante el partido contra el Athletic de Bilbao y que provocó que estuvieras bastante tiempo alejado de El Helmántico, ¿cómo lo afrontaste?

Fue una vivencia personal muy fuerte para mi endurecimiento, para mi formación, para mi familia. Fue muy fuerte. Lo superé gracias a Dios y pude seguir compitiendo… y no digo por valentía, pero sí por coraje. Y volví al campo de juego.

Recuerdo que mi padre me contó una anécdota: cuando tus compañeros atacaban, tú vivías tantísimo el juego que llegabas hasta prácticamente el centro del campo y la afición te reclamaba a grito de “¡Pibe!” para que regresaras, ¿se sufre mucho el fútbol desde la portería?

Sí, pero más que una anécdota, dile a tu padre que era un estilo de juego [ríe]. Creo que fui un avanzado… porque yo jugaba muy adelantado y esto hoy es una valoración. Hoy cuando lo hace alguno dicen “¡Uy! Este portero juega fuera del área” y se considera una virtud. Pero esto treinta años atrás era algo innovador, así que me puedo considerar un innovador en ese apartado de jugar fuera de la línea del área.

Tras confirmarse la desaparición de la Unión, ¿qué recuerdos te vinieron a la cabeza: más de tu etapa como futbolista o como entrenador?

Todos. Porque, además, mi hijo se ha formado ahí como deportista y hoy es ya una persona adulta. La Unión es mi familia, mi casa y cuando a una persona la desahucian, pierde sus raíces… yo creo que es la mejor expresión para definir la situación.

¿Pudiste ver el reportaje que se emitió en Teledeporte sobre la Unión? ¿Qué sensaciones tuviste?

Muy emotivas. Recordar las raíces de lo que fue Salamanca y de lo que puede volver a ser. Esto puede ser un punto de partida también. Yo creo que es momento de que la afición reaccione.

¿Tú ves más posibilidad de reacción con el proyecto de Hidalgo o con Unionistas, que es el que más apoyo ha recibido?

Yo creo que entre todos, ambas tendencias, porque no puede haber una separación. Yo creo que hay que aprovechar el capitalismo de Hidalgo y la energía y las ganas de Unionistas para hacer un solo Salamanca. No puede haber un Salamanca dividido… me parecería un error.

Entonces para ti el Salamanca no ha muerto… solo está descansando.

Sí, yo creo que sí. Yo creo que juntos podemos todos hacer una Salamanca unida para formar un equipo.

D'Alessandro¿Es más difícil el papel de entrenador o el de jugador?

Mucho más difícil el de entrenador. Cuando eres futbolista, te preparas una actuación personal y eres el responsable. Sin embargo, el entrenador tiene que mover muchos resortes tanto deportivos como psicológicos. A veces ser un padre y otras un tirano.

Entrenaste en varias ocasiones a la UDS, ¿tu recuerdo más especial es cuando conseguisteis esa permanencia en Castellón que fue una auténtica locura?

Esa fue la denominada ‘operación milagro’. He tenido varias etapas también en el fútbol base: conseguí que por primera vez desde el Salmantino llegaran jugadores al primer equipo. Fuimos campeones de Castilla y León y jugamos la final con el Real Madrid en el Santiago Bernabéu y lo hicimos con chicos de la ‘barriada’: Pizarrales, Garrido… absolutamente todos salmantinos, para jugar con un Madrid plagado de figuras: Cañizares, Torres Gómez, Aguilar, etc. Es decir, jugadores que después fueron grandes estrellas.

Después también hubo otro equipo excelente con el que terminamos quintos en Segunda División con más de sesenta puntos. Fue muy bueno. Pero, sin duda, me quedo con la etapa del fútbol base, que es una labor muy positiva.

O sea que tú reivindicas el papel de la cantera en el fútbol actual, que, aunque se está perdiendo, hay equipos – como el Sporting- que sobreviven gracias a la cantera, ¿crees que es una forma de supervivencia?

Es más de vivir que sobrevivir. Me parece genial lo que hace el Sporting. Yo prefiero que antes de que vengan estrellas extracomunitarias, intentarlo con la gente de casa. Si no lo tienes, lo traes, pero intentarlo al menos y dar oportunidad a gente de aquí.

Has entrenado a otros equipos, como Betis, Huesca, Rayo o Nástic, ¿en cuál te has encontrado más a gusto dando órdenes?

Yo creo que tengo dos etapas muy importantes: primero la del Figueres de Tito Vilanova y otros muchos ya que fuimos un referente en Segunda. Fui muy feliz. Era mi primer equipo profesional… estuve allí dos o tres años. Después llegó el Atlético de Madrid… encontrarte a un ‘Titanic’ que se está hundiendo y poder reflotarlo fue lo más llamativo. Fue dramático aquello que me tocó vivir: un Atlético de Madrid que iba a desaparecer, con tantísimas familias ahí… me sentí un poco responsable y fue muy motivador.

¿Te gustaría volver a entrenar pronto o es algo que no te planteas ahora mismo?

Ahora estoy colaborando como director de filosofía de juego en el Santa Marta. Me gusta porque son gente muy joven y me gusta poder moldear y transmitir la experiencia vivida. Si surgiera la opción de un banquillo… se pensaría. Pero ahora estoy más en lo de transmitir experiencia que en lo de entrenar.

¿Y qué le dirías a esos niños que sueñan con dedicarse al fútbol y especialmente a los salmantinos que están creciendo sin poder disfrutar de la Unión?

Les diría que existió algo muy importante: que piensen en sus abuelos y en su familia. Yo creo que esos niños tienen que escuchar a sus mayores y tienen que saber que en Salamanca existieron cosas muy grandes. Y si realmente miramos a las raíces, nos damos cuenta de que podemos ser reales. Yo en ese sentido soy muy fiel a la filosofía japonesa, que viven pensando en sus raíces y eso es lo que les hace ser más modernos. Y yo creo que ahí está la clave: mirar atrás.

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