#ELPASEDE ALBERTO ESPESO

Alberto Espeso

“Camino de carros”, así es la evolución al castellano (Xosé Luis García Arias, 1995) de La Corredoria, lugar de nacimiento de Alberto Espeso. El lateral ha tenido que aguantar, sostener y asumir bastantes ‘carros’ hasta que ha llegado su momento en el filial rojiblanco. A pesar de que aterrizó en el mundo cuando el invierno del 98 (10 de marzo) exhalaba uno de sus últimos suspiros, la trayectoria del canterano encuentra más similitud con la primavera que con la fría estación. El hijo de Ana y Alfredo creció al tempo que marcaba el tiempo creando así su propio ritmo. Y aunque en el fútbol hay pocas certezas, respetar la evolución natural ya es en sí misma una ventaja que pocos se permiten, algo que él sí ha hecho.

Alberto EspesoDespués de haber portado el brazalete de capitán con el ‘3’ a la espalda la pasada temporada en el División de Honor, la llegada de Espeso al filial se antojaba complicada por la presencia de los pesos pesados que habían devuelto al equipo a Segunda División B. Y así fue al principio: pocos minutos, escasa presencia en los partidos y un trabajo incesante en los entrenamientos. Cualquiera habría desistido, se habría marchado con el recuerdo de la campaña anterior en busca de los minutos que se había ganado a golpe de triunfos juveniles, pero decidió esperar y no desesperar. Y, como en primavera, llegaron las flores, los frutos y los reconocimientos: tres partidos consecutivos como titular ante rivales de la talla del Mirandés, Leioa y Racing. Y con el aplauso unánime de la afición, compañeros y técnico.

“Hombre que destaca con su nobleza“, así se traduce el nombre del jugador. ¿Y qué es ser noble además de generoso, ilustre, singular y honrado? Por si fuera poco, en este caso y sumado a todo lo anterior, ser noble supone convertirse en el trabajador que cree en sí mismo lo suficiente como para seguir luchando sin desistir y sin perjudicar al resto. Espeso trabajó en silencio, cada entrenamiento era un ‘camino de carros’ más por el que debía conducir para que, al llegar a la meta, la recompensa fuera la (e)laborada.

Llegó a Mareo con 7 años, aunque anteriormente había estado entrenando en la Escuela y jugando con La Corredoria durante dos temporadas, y desde entonces sueña con defender la banda izquierda en El Molinón. No va a acelerar ahora el tempo, pero es obvio que el que se ha marcado le conduce claramente a su meta.

En el juego, Espeso es contundencia, osadía y rapidez. No le tiembla el pulso para ir al ras del suelo a cortar el balón sin cometer falta; se convierte en la sombra del rival y custodia cada uno de sus movimientos; se atreve en las acciones ofensivas y responde inmediatamente en caso de contraataque.

Y, además de todo lo mencionado, es del Sporting. 

Written By
More from Paula Martín

Julio Salinas: ex jugador del Sporting

Hoy hablamos con un hombre al que algo menos de dos temporadas...
Read More

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *