EL SPORTING NO SE DA CONTRA LA PARED

Sporting de Gijón

Siempre me ha gustado el gotelé. Soy de las pocas personas que cumplen esta característica, lo sé, pero ha sido así desde que tengo uso de razón. Recuerdo tumbarme en la cama y quedarme embobada mirando hacia la pared. A vecesveía bailarinas de Ballet muy altas y esbeltas; otras tantas encontraba la silueta de animales, sobre todo marinos, que son los que más me gustan; y a menudo unía puntos y dibujaba -en mi mente- mis propios cuadros. En resumen: el gotelé, para mí, siempre fue como un gran mural en el que dar rienda suelta al pincel imaginario que me había agenciado. Después ‘volvías‘ a la realidad… y te percatabas de que solo son gotas de pintura, unas encima de las otras, generando efectos ópticos. Y esto es la imaginación. ¡Cuánta inspiración he encontrado en esos relieves domésticos! Creo que es lo importante… que ‘darte contra la pared‘ sirva para entonarte en la realidad, reafirmarte y realzarte. Creer, construir… y crear.

Precisamente por todo lo mencionado anteriormente: creo que el Sporting eligió ser una pared lisa. No tengo nada en su contra, pero me parece mucho más vulgar que el gotelé -sé que voy a contracorriente, me suele pasar-. ¡Jamás te dejarían pintar esas paredes y esa es la única manera de dar rienda suelta a tu creatividad interna! Mostramos en el exterior lo que hemos proyectado desde el interior. Es mejor ser y tener relieve porque caes, te levantas, saltas, te ondeas, adoptas formas diferentes… ¡Todo menos la invisibilidad! Y justamente es eso, invisibilidad, lo que da una pared lisa. Nadie se fija en ella. Nadie la observa. Nadie la admira… ni la mira. Porque no transmite, no crea por sí misma ni da lugar para hacerlo. Pasa desapercibida. Y quizá esto no sea malo… pero si tienes objetivos, por simples que parezcan, ese no será un buen atributo. Con esto me refiero a que si el equipo quiere ascender hay que tener forma, no ser liso ni plano.

El Sporting es como esa pared lisa a la que nadie se atreve a tocar. Y me refiero a hacerlo de verdad, que no es lo mismo que hacer fichajes a diestro y siniestro. No hay nada más cuerdo que la locura ni más lógico que el riesgo. Pero con responsabilidad. Y el riesgo no es poner a Santos, el mejor delantero centro del equipo, en la banda. El auténtico riesgo es poner a Cristian Salvador en el centro del campo custodiando y organizando la magia de Nacho Méndez mientras José Alberto López les da órdenes desde la banda. ¿Y saben por qué ése es el verdadero riesgo? Porque hay que ser muy valiente para actuar aplicando la lógica. Eso es el gotelé: imaginarte a Méndez dándole el pase de gol del ascenso a Jony Rodríguez. Y volver a la realidad, darte contra la pared, y decir: ¿por qué no? No hay nada más real que la acción. Hay que querer, eso sí. La pared lisa, lo fácil, es poner a Bergantiños -que, dicen, tiene solera en esto del fútbol- acompañado de otros dos que cumplen su misma función: destruir. Porque esa es la pared lisa… la que destruye la imaginación, que es el paso previo a la auténtica realidad.

Seguiré siendo fiel al gotelé, pero no son buenos tiempos para sus seguidores.

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