SIGAN A LAS HORMIGAS

Sporting de Gijón

La vida es eso que pasa mientras esperas al autobús. Cada día lo tengo más claro. Bien, pues en una de tantas esperas (que desesperan) me fijé en el suelo, concretamente en el espacio con arena que está al lado de mi parada. Y, como viene siendo habitual desde hace un tiempo –llamadme supersticiosa y excesivamente creyente, pero al menos es curioso–: vi un hormiguero repleto de hormigas, evidentemente, que salían y entraban de su ‘guarida’ con una tranquilidad y una rapidez que me dejaron patidifusa. Unas cuantas, juntas, recogían unas hojitas similares al trigo que había a su alrededor; otras buscaban pan como quien busca refugio en pleno diluvio; otras abrían paso a las que venían con víveres; y el último ‘grupito’ se dedicaba a guiar a las demás. “Equipazo”, pensé.

¿Son las hormigas la mejor definición de equipo? No diría yo que no. Pero sería injusto olvidarse de las ovejas, a las que desprecian sin valorar su inercia colectiva. Y de los lobos, a los que la fidelidad inquebrantable hacia su grupo les convierte en una especie más que admirable. Pero si algo tienen en común todos los anteriores es que miran por el ‘nosotros’ antes que por el ‘yo’. Y, efectivamente, esto, además de ser sinónimo de equipo, les convierte en un BUEN equipo. Porque no es tal el que se acomoda en el éxito, sino el que insiste y persiste con el colectivo por bandera contra viento y marea.

Precisamente un conjunto de hormigas; un rebaño o una manada es lo que debe ser el Sporting en la recta final. Que prime la primera persona, sí, pero la del plural. “El grupo lo hacen los que no juegan”, me dijo José Alberto (entrenador del Sporting B). Y es verdad. El apoyo de los que no disputan minutos para reforzar la confianza de los que sí los tienen resulta fundamental para alcanzar los objetivos de un equipo. El mejor ejemplo lo tenemos en el reciente pero extinto ‘Sporting de Los Guajes’.

Nadie dijo que fuera fácil, pero si algo ha dejado claro este equipo, a estas alturas de la fiesta que se está dando Segunda División esta temporada, es que cuando quiere, puede.

Sigan a las hormigas… Ahí donde las ven pueden presumir de años de experiencia en arduas batallas contra las pisadas de los de más arriba.

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