PRECIADO: ANATOMÍA DE UN ETERNO

Manolo Preciado

Su voz aun resuena con cierto eco en los momentos buenos y malos del equipo. Todavía apelamos a su discurso cuando vienen mal dadas. Mantenemos fe ciega en todo lo que enseñó durante su estancia en Gijón y lo convertimos en legado, uno al que recurrimos como si fuese una especie de botica sportinguista similar a Covadonga y la Santina. El recuerdo de su sonrisa y el brillo de sus ojos ante la adversidad sigue guiando nuestro camino independientemente de quién esté al frente del barco. Es lo que tienen los ‘eternos’, que aunque pasen seis o seis mil años, nunca se olvidan. Y Manolo Preciado es eternamente eterno.

Su mirada caída denotaba bondad y muchas plegarias insatisfechas… siempre con la ceja del ojo derecho ligeramente elevada. Ese gesto que tan pronto puede indicar miedo como la ausencia de él y, alguna que otra vez, duda. Curioso, porque parecía que él nunca dudaba.

Sus brazos levantados con la boca y los ojos abiertos. Señal de victoria. Señal de que, por fin, la vida le sonreía aunque fuera por breves instantes. Una siente que el azar se cebó con él; que la suerte le fue esquiva; y que la vida intentaba arrancarle esa sonrisa una y otra vez. Pero él siempre miraba al cielo y crecía. Hasta el último momento.

Su puño cerrado. Daba la sensación de que concentraba toda la rabia contenida y la pasión desmedida que el fútbol y los suyos le propiciaban. Más de uno nos sorprendemos de vez en cuando celebrando los goles con etiqueta de ‘clave’ como él lo hacía. Síntoma de que sigue estando presente pese a los más de dos mil días que han pasado desde su partida.

Su media sonrisa… la vida le había quitado la parte restante. Y, aun así, peleaba por seguir remando y por no quemarse más que la moto de un hippie.

Y su bigote. Su emblemático bigote. En él cobijaba una sabiduría natural, extrovertida y simple que contagiaba a todo aquel que se detenía a escucharlo.

Si algo nos dejó claro Manolo Preciado es que, tanto en la victoria como en la derrota, mañana siempre saldrá el sol. Y desde hace seis años ese sol desprende sus rayos con mucha más fuerza.

··· Escúchala en audio:

… Y también en Ivoox

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *