PERDIMOS

Derbi asturiano
Foto: EFE

Perdimos. Así, en primera del plural. Porque los jugadores perdieron -y merecidamente- sobre el verde y, por ende, los que estaban en la grada, en sus casas y en los bares viéndolo. Perdimos… ¿Y qué? ¿Acaso no habíamos perdido antes? No me malinterpreten. Quizá mi procedencia salmantina congela en cierta manera los sentimientos que el resto de la hinchada rojiblanca había depositado -sumados a los de siempre- en este derbi. Sí, es un derbi. Y, sí, después de quince años, ellos han estado por encima en un partido… y ahora mismo en la clasificación también. ¿Y qué? Podríamos señalar culpables -yo los tengo bastante claros-, pero a corto plazo esto no arreglaría nada.

Seré sincera: echo de menos ese plus que El Molinón daba en los momentos difíciles. Sé que algunos me dirán: “para esto que reclamas hay que recibir algo antes” y yo responderé: “no lo concibo así”. De hecho, se me viene a la mente una frase archiconocida: “Te animaré cuando menos lo merezcas porque será cuando más lo necesites”.

Todos, absolutamente todos los jugadores -incluso nuestros favoritos-, han tenido partidos muy malos -el de ayer es un ejemplo-. Se equivocan en el pase, te preguntas por qué no llegan en esa carrera que a priori parecía simple o por qué fallan ese gol tan sumamente claro… Y la respuesta es muy sencilla: el fútbol es como la vida, hay veces en las que te sale todo y otras en las que no te sale nada. Y la atmósfera contaminada también llega a los pulmones de los demás, no solo a los nuestros. Entiéndame la metáfora. Sé que la atmósfera en la que respira el Piles hace décadas que está así y que, conforme pasa el tiempo, aun más. ¿Pero de veras sirve de algo seguir, nosotros mismos, vertiendo ‘basura’ en nuestro río? ¿No será mejor retirar la que podamos y ayudar a mantenerlo todo lo limpio que esté a nuestro alcance? No se olviden de que cuando nadamos en la misma dirección -y aquí me refiero a jugadores y grada exclusivamente, porque hay otros que vuelan por libre siempre-, la meta se sitúa a menos kilómetros.

Soy la primera que anhela el físico, el talante, la motivación y el alma de Los Guajes. Pero a ellos les permitimos ser… Y aunque me encantaría revivir aquello, no volverá -al menos de momento-. El presente es el que es. Permitamos ser libremente y aupemos a los que están aquí y ahora porque el pasado solo sirve para echar más basura en el agua actual y el futuro se mantiene incierto. Quizá mañana ni estemos aquí… con este fútbol de hoy uno nunca sabe si llegará el mañana.

Y, sí, también soy la primera que ayer soltó sapos y culebras por la boca. La misma que condenó a Bergantiños, la que no se creía que Castro fallara ese gol, la que se enervó con la inexistencia del centro del campo, la que no vio una zaga sólida, la que lamentó que Carmona no hubiera cogido la varita para la ocasión y la que se preguntó dónde estaba Santos. Soy esa misma. Lo soy. Porque en el momento lo que menos piensa una es en razonar lo sucedido. Pero, horas después, todo pasa. Es la ley del fútbol, la misma que la de la vida. Para todo problema existe una solución. Y después de haber señalado a los que estaban intentando defender la camiseta del Sporting, me señalo a mí misma por cometer el pecado de criticar antes de animar. Quizá no sea el mejor equipo, que no lo es, pero es el mío. Somos los que somos y como decís por tierra astur: ¡A campeonar! El tiempo será la respuesta.

Ah… ¡Un detalle más que me olvidaba! Ayer, hoy y siempre: ¡Puxa Sporting! 

Written By
More from Paula Martín

Pablo Otero: ¿Por qué eres del Sporting?

Desde el principio hemos querido dar una determinada forma a las historias publicadas...
Read More

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *