EL SUEÑO DE MORFEO

José Alberto López

La mitología griega alberga numerosos mitos: uno de ellos es el de Morfeo, encargado de fabricar sueños para los que duermen. Si alguien encontrase problemas para abrazarse al sueño, Morfeo adquirirá la apariencia de alguien conocido por el soñador y lo seducirá para llevarle al mundo onírico. Además, no está solo en su particular fábrica ya que cuenta con sus hermanos Fobetor y Fantaso, el primero se hace cargo de la aparición de animales y el segundo de la de los objetos.

¿Y quién se encargaba de los sueños de Morfeo, Fobetor y Fantaso? Personalmente, tardé un tiempo en darle respuesta a esta pregunta, pero ahora lo veo claro: viven y trabajan juntos por un sueño. El sueño de Morfeo –y el de Fobetor y Fantaso– es el conjunto de los que tienen los receptores, que se unen para cobijar al dios del sueño cuando el amanecer llama a su puerta.

Morfeo puede ser cualquiera, pero también puede aparecer algún farsante que, inocentemente, cree tener la potestad de las capacidades que el dios del sueño. Y nada más lejos de la realidad. De hecho, las horas de sueño desaparecieron para muchos soñadores durante meses en Gijón… Se convirtieron en meros (bellos) durmientes. Pero ahora sí ha llegado un Morfeo real, que responde al nombre de José Alberto, y lo ha hecho acompañado de Fobetor y Fantaso, seudónimos que agrupan a Iván, Rubén y Jorge. Este cuarteto onírico se encargará de fabricar sueños para todos y de encontrar la manera en la que todos alcancen ese estado de inconsciencia onírica. Cuando tengan que adquirir el perfil de amigo, así será; cuando deban ejercer de padres, escucharán y aconsejarán; cuando la situación pida que se adhieran al estado grupal, serán los primeros en hacerlo… Porque tienen la actitud y, sobre todo, la aptitud.

Con su llegada encontré la respuesta a la pregunta que me hacía líneas atrás: José Alberto la ha traído grabada en su pizarra: «Juntos por un sueño». Desconozco si este sueño en el que se ha sumergido el vestuario y la mayoría de la afición finalizará con una sonrisa al despertar, ojalá que sí, pero de momento este Morfeo de origen ovetense ya ha devuelto algo que se había perdido hace casi un año: la capacidad de soñar despiertos.

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