EL SPORTING ES SAN LORENZO

Sporting

“Procuro olvidarte… siguiendo la ruta de un pájaro herido. Procuro alejarme de aquellos lugares donde nos quisimos. Me enredo en amores sin ganas ni fuerzas por ver si te olvido. Y llega la noche y de nuevo comprendo… que te necesito”. (Interpretada por Hernaldo Zúñiga y Alejandro Fernández, entre otros).

En la lista aleatoria de mi cuenta de Youtube saltó ‘Procuro olvidarte’ interpretada por Aitana (OT). Inmediatamente, la imagen de la Mareona apareció en mi cabeza. Esa afición que, pese a todo, la temporada anterior proseguía con esa ruta del pájaro herido -casi muerto- en el que se había convertido el Sporting. Se alejó de los lugares donde tanto ella como el club se quisieron debido al descenso. Empezó una nueva temporada de la mano de Paco Herrera sin demasiada ilusión ni ganas de retomar la ruta -que se había convertido en la de la amargura-. De hecho, así fue durante meses. Y llegó Baraja. Las cosas empezaron a entonarse, pese a caer en el derbi y dar la sensación de que estaba todo perdido, más aun cuando Quini se fue. Y precisamente esa noche de lágrimas, lamentos y nostalgia fue la que devolvió la cordura a todo aquel que se siente parte de este escudo. La afición se dio cuenta de que necesitaba volver a ser la de siempre y de que los que defienden esos colores clamaban su aliento en silencio. Y así comprendieron, tanto una parte como la otra, que son un binomio… pero sobre todo que se necesitan el uno al otro.

El partido ante el Rayo Vallecano en El Molinón fue el retorno a la vida de la Mareona en su propia casa, mientras que el desplazamiento a Valladolid se ha constituido como la confirmación de que, de nuevo, el ruido que se escucha son las constantes vitales del equipo.

Cuando el Sporting estaba más vivo que muerto; cuando las apuestas y los propios aficionados descartaban al club como candidato para invadir otra vez Primera; y cuando se firmaba un puesto en la mitad de la tabla sin sobresaltos tras estas dos temporadas de intermitentes tormentas, salió el sol. Y lo hizo de una manera despampanante, deslumbrando al de enfrente, anulándolo, haciéndole sentir que el Sporting es el mismísimo (san) Lorenzo.

Manolo Preciado enseñó el camino: mirar al cielo y crecer. Y Gijón ha seguido su ejemplo para coger la marea al rojiblanco vivo rumbo a Primera División. Cómo quieres que te olvide si cuando empiezo a olvidarte recuerdo que te olvido y empiezo a recordarte. Y la Mareona ha recordado y comprendido que ha sido, es y será la fuerza del Sporting.

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