EL PEPITO GRILLO ROJIBLANCO

Sporting B

“Dejaste el listón muy alto”. Y ahora sientan que esa (maldita) frase resuena con eco una y otra vez, una y otra vez… Jornada tras jornada. A pesar de que solo llevemos cuatro partidos disputados y ya parece una eternidad. Se lo pueden aplicar al primer equipo o al filial, como gusten, aunque yo me centraré en el segundo.

Con esa vocecita atronadora me imagino al Pepito Grillo interno de José Alberto. Eso sí, no sé hasta qué punto es el del técnico ovetense y dónde empieza el del resto. Uy, discúlpenme, creo que acabo de verter en el texto una reflexión de mi Pepito Grillo particular. Sigamos.

Salvando las distancias, me van a permitir la osadía de la comparación: esta situación me está empezando a recordar al Barça de Guardiola, pero no al que ganaba abusando del balón y de calidad, sino al que empezó a caer como cualquier ‘bicho viviente’. Ese Barça al que se le impuso el peaje de ganar todo y a todos. Precisamente, esto mismo recordó Enzo Ferrero en la afición de ‘su’ Sporting durante la época dorada del conjunto rojiblanco.

La Mareona se entrega, pero también exige. Y esto no es malo en absoluto, pues la exigencia nos hace (casi) siempre mejores. Pero deja de ofrecer una mejorada versión de nosotros mismos y empieza a perturbarnos cuando hacemos de las comparaciones y de este monstruo algo innegociable. Como si pudiéramos manejar absolutamente todo… Como si en el fútbol –y ya saben: en la vida–, no existieran ciclos. Y el Sporting B ha cumplido el suyo, que fue brillante y que rozó la perfección con la cercanía a un ascenso que se habría frustrado por el fracaso de ‘los mayores’ en el suyo. Los ‘guajes’ de José Alberto ganaron, enamoraron y entusiasmaron. Permitieron, incluso, que algunos fantaseásemos con un nuevo ‘Sporting de Los Guajes’. Sin embargo, se acabó. Se han ido los principales estandartes del equipo a excepción del técnico y de algunos jugadores que se mantienen en el filial, pero los demás han dado el salto al primer equipo o han tenido que coger la puerta y marcharse. Y muchos de ellos dejaron Mareo tras la negativa para probar con los hombres de Baraja pese a sus descomunales números, como es el caso de Claudio Medina.

Estamos ante un nuevo Sporting B del que desconocemos su destino… Condenarlo al descenso, al ostracismo y a una muerte anunciada con apenas un mes de competición no solo me parece ridículo, también desmemoriado, injusto y excesivamente atrevido. Tienen que (re)construirse, acoplarse, entenderse y buscar su vía de juego perfecta. Y tienen a (don) José Alberto Menéndez al mando. Como si fuera poco…

Paciencia, pequeños saltamontes, que esto acaba de empezar y queda mucho por jugar…

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