JUAN MUÑIZ: “EL SPORTING DE LOS GUAJES ERA UN EQUIPO DE FUTURO”

Juan Muñiz
Foto original: © Real Sporting

Me habían dicho que era tímido, pero solo lo demostró durante unos segundos. Se sonríe mucho mientras habla y le apasiona lo que hace… se nota. Ama al Sporting, a su gente y al ambiente de Gijón como pocas veces he percibido. Tiene un alma viajera, pero lo suficientemente pura como para convertir el viaje en una excusa para ayudar a los demás. Quiere ser entrenador y también profesor… Su vocación social, casi antropológica, es evidente. Pero la entrevista se podría resumir en lo tremendamente generoso y agradecido que es con todo aquel que le ha ayudado a conseguir su sueño. Menciona varias veces al artífice de ‘La zurda de Mareo’: su padre y se aprecia el cariño que profesa por Nacho Cases y por Vidales, el míster que más le enseñó. Le hubiera encantado seguir en Gijón, pero no le echa la culpa a nadie y reaiza una autocrítica admirable. ‘Juanín’, como le llaman sus compañeros y amigos, no olvida los valores que surgieron en Mareo y que ahora se lleva consigo a Lugo, donde iniciará su nueva etapa. Juan Muñiz (Gijón, 1992) es futbolista y sportinguista a partes iguales.

Siempre empiezo preguntando que por qué se elige el fútbol y siempre me contestan lo mismo: era lo único que me gustaba. Pero, ¿cómo se diferencia entre el deseo de ser futbolista de casi cualquier niño y la opción real?

Además de la dedicación que todo el mundo pone en el fútbol, creo que hay un factor muy importante, que aunque no esté a la orden del día es clave, y es el de la suerte. Hay muchos jugadores con mucho nivel que por diferentes causas, como lesiones o asuntos extradeportivos, no pudieron llegar al nivel que en mi opinión tenían. Hay que estar en el momento preciso. Esto y la suerte son algunos de los factores que te permiten llegar a poder vivir del fútbol a nivel profesional.

Puedes trabajar mucho, pero la suerte no se entrena ni se compra… La tienes o no.

Sí, exactamente. Prácticamente todo el mundo trabaja y da el máximo de sí mismo para llegar lo más lejos posible, pero el factor de la suerte no todos lo tienen. Y no me refiero a la suerte meramente dicha sino a las lesiones; a la posibilidad de tener a un entrenador que confíe en ti y te dé oportunidades reales; aprovechar esa oportunidad y estar donde tienes que estar… Son muchos factores los que engloban esa palabra, la de ‘suerte’.

¿Tú te has sentido afortunado en el fútbol?

¡Sí! De momento me están yendo las cosas bastante bien. Y espero que siga siendo así, especialmente en el tema de las lesiones, porque nunca tuve ninguna de gravedad.

Te llaman ‘la zurda de Mareo’. En la vida sois, quizá, los raros y en el fútbol los especiales. ¿Qué puede diferenciar a nivel técnico a un zurdo de un diestro?

Creo que eso es muy relativo. Hay muchísima gente diestra con gran calidad y que tiene un golpeo extraordinario y zurdos menos habilidosos, con menos calidad y que destacan por su trabajo. Es verdad que hay zurdos con muchísima calidad y en otras ocasiones es al revés. ¡Tampoco sé cómo está la estadística [sonríe] de zurdos en el fútbol! Es verdad que se dice que generalmente los zurdos tienen más calidad, pero creo que eso es un mito del fútbol. Hay mucha variedad.

Si te digo 16 de mayo de 2010 en El Sardinero, ¿qué te viene a la cabeza?

Me viene a la cabeza uno de los días, junto con el ascenso y el campeonato de Europa, que más recuerdo y que más feliz fui. Debuté con el Sporting, el equipo de mi vida y de mi ciudad, en la mejor categoría del mundo. Es una fecha histórica para mí que no olvidaré.

¿Recuerdas alguna anécdota de aquel día?

¡Sí! [Sonríe] Pero no es de ese día. Recuerdo que esa jornada ya no nos jugábamos nada y esa semana, creo que el jueves, tuvimos una cena de despedida con el equipo. Estaba hablando con otro compañero, no recuerdo quién era, y con Preciado y él hizo una broma. Le dijo a esa otra persona“Llevaremos a Juanín a que debute en Santander, ¿no?”. Después me quedé pensando “¿Lo habrá dicho de verdad?”. Esos dos días, hasta el sábado que dio la convocatoria, fueron los más largos de mi vida [ríe]. El viernes no me había dicho nada y yo seguía pensando en si era broma o no… Y el sábado ya dio la convocatoria y me vi ahí. Luego había que jugar, claro, pero estaba en la lista. Creo que es la anécdota que más recuerdo [sonríe].

¿Uno se siente o se sabe preparado para debutar con el primer equipo?

Creo que a esa edad es complicado verse a uno mismo preparado, porque lo que más te puede es la ilusión de hacerlo lo mejor posible. Pero tener confianza, descaro o sentirse preparado es muy difícil.

¿Te has sentido preparado en algún momento?

No me he sentido presionado, pero tampoco te voy a engañar… Cuando nos critican, a veces de forma más justa y otras menos, nos molesta y nos fastidia. No es de agrado que te critiquen, pero hay algunas que las lees y te das cuenta de que tienen razón y hay otras que creo que se pasan… Esas no son de agrado para nadie y cuando las lees duelen y molestan. Intento no leer mucho la prensa y tampoco tengo Twitter, así que intento estar fuera de ese tema.

¿Cómo se lidia con ese tipo de críticas? Porque las constructivas al final siempre las da el entrenador. Pero ahora, especialmente en Twitter, se leen algunas muy feroces… ¿La única solución es no leer?

Yo tomé la decisión de no estar a la orden del día porque creo que es la mejor forma de llevarlo. La gente a veces se pasa una barbaridad, no solo con la persona sino con su familia. Recuerdo el caso de De Gea en el Mundial. No sé si la gente no se pone en la piel del jugador… para mí eso no es fútbol. La crítica constructiva, la que dice que no has dado pie con bola, vale, pero no siempre se puede jugar bien, porque hay días que estás mejor y otros que estás más cansado… Los comentarios que van más allá de lo deportivo no son del agrado de nadie. Creo que por eso cada vez leemos menos la prensa y Twitter.

Si pensamos en ti creo que a todos nos viene la cabeza el lanzamiento de una falta… ¿Eso se entrena?

[Ríe] ¡Se entrena y bastante! Ahora que estamos en pretemporada y vuelves a lanzar a portería de nuevo no te reconoces ni tú mismo… ¡Sientes que tienes los pies del revés! [Ríe] Hay que ensayar, practicar, entrenar… porque está claro que sirve.

¿Cómo te definirías como jugador?

Mmm… Es una pregunta que no me gusta. Pese a que acabamos de hablar del tema de las críticas, siempre prefiero que sea la gente la que vea y juzgue. Diría que soy un tipo de jugador al que le gusta tener el balón y un estilo de juego asociativo, como el del Betis de Setién. Y como cualidades: el pase, el golpeo a balón parado, el disparo a puerta…

Es más complejo hablar de uno mismo de forma positiva que negativa. Estoy segura de que si te hubiera preguntado por tus defectos habrías tardado menos tiempo en contestar…

Soy una persona que no me gusta destacar los aspectos positivos sobre mí mismo. Y es cierto que las cosas que tengo que mejorar, como dices, las tengo más presentes. Recuerdo que cuando era pequeño le decía a mí padre “¡Mira qué bien hice eso!” y él me decía “Pero… ¿y esto qué?” [ríe]. Después, con el paso de los años, cuando revisas tus partidos siempre dices “Aquí tendría que haber cerrado más; tenía que haber sido más rápido…”. Creo que te fijas en las cosas que haces mal, porque las cosas buenas están ahí y ya está.

Hay que buscar el equilibrio entre la humildad, la autoestima y la autocrítica.

Son las tres palabras claves para triunfar en el fútbol hoy en día. Si ves un partido tuyo y te quedas solo con las cosas positivas nunca mejorarás lo que no hiciste bien. En el fútbol siempre estará a la orden del día lo negativo [ríe]. Intentas mejorarlo, porque si no estás un poco jodido[ríe].

¿En el fútbol se vive a contrarreloj? A la edad que se llega a la cima en cualquier profesión, vosotros os retiráis. 

En el día a día intentas disfrutar y mejorar, pero no estás pensando todo el día en la retirada. Pero sí es cierto lo que te dicen los veteranos: “En el fútbol pasan los días, eh, como no lo aproveches…”. Es una realidad como un templo. Las oportunidades y momentos que tienes para aprovechar en el fútbol no se te pueden pasar, porque cuando te quieras dar cuenta se te ha acabado. Si lo piensas, sí, es la realidad, pero en el día a día solo piensas en el objetivo a corto plazo.

¿Te hubiera gustado disfrutar más tiempo en el primer equipo del Sporting?

Y tanto… Con lo que costó llegar a Primera, que es el sueño de todos los chavales de Mareo… Evidentemente me hubiera gustado disfrutarlo más, sobre todo por haber vivido ese grupo. Pero bueno… se acabó rápido y ya está [se lamenta].

¿Qué crees que pasó?

Está claro que yo tuve parte de culpa. Todos los jugadores nos excusamos en el entrenador, pero creo que siempre hay responsabilidad propia. No le doy más vueltas [resopla], pero sí es verdad que me dio mucha pena irme. [Repite varias veces que hubiera querido disfrutar más de ello e insiste en que no le echa la culpa a nadie].

¿El ‘Sporting de Los Guajes’ era un equipo de futuro?

Sí. Estoy convencidísimo. Si piensas en los éxitos del Sporting, en hitos históricos, siempre fue con gente de la cantera, con más o menos nivel, ayudados por gente con quizá más nombre. Estoy muy convencido de que si se hubiera mantenido el bloque, con algún fichaje más, era un proyecto muy ambicioso y ‘muy guapo’. Es verdad que en el fútbol puede pasar cualquier cosa. Está claro que luego puedes hacer buenas temporadas como Sergio o Meré e intentar seguir creciendo, pero estábamos todos muy convencidos de ello. Lo pasábamos genial… Era como entrenar con los amigos de toda la vida.

¿Crees que el Sporting está perdiendo los valores de forjarse a raíz de la cantera?

No te voy a criticar nunca cómo se está organizando el Sporting, pero es verdad que cada vez que leo el periódico y veo los nombres que suenan… Yo estoy dentro del mundo del fútbol y no los conozco ni yo, imagínate a la gente que quiere ver a los de casa. A mí como aficionado me da pena, porque el proyecto era ilusionante. Si hubiera salido mal la gente, creo, habría reconocido que se intentó. Pero es que ni se intentó. Se llegó a lo más alto, que es Primera, y se desmanteló. No se dio la oportunidad siquiera.

¿Qué aprendiste en Miranda y en Tarragona?

Creo que en mi etapa en Miranda era demasiado joven. Recuerdo que en la segunda vuelta no jugué casi nada… Pero me sirvió para madurar y sobre todo para valorar lo que era el Sporting, su gente y Mareo. Es que… [resopla] es muy difícil tener algo así fuera de Gijón y cuando tú estás fuera te das cuenta de ello. Y en Tarragona ya era algo más mayor e iba con otras expectativas… Quería seguir formándome y jugar lo máximo posible. Creo que de todas las experiencias y de todos los entrenadores sacas algo positivo. Pero el recuerdo que más tengo es valorar lo que tenemos en Gijón. Lo he hablado con varios compañeros y todos coincidimos. No encuentras nada similar fuera… ¡Al menos yo de momento no lo encontré! [Ríe]

Se ha hecho oficial tu incorporación al Lugo, un club especial para un sportinguista.

Sí, hombre. Ya lo dice el refrán: “Gallegos y asturianos, primos hermanos” [ríe]. La gente me ha recibido genial, con mensajes en los que me decían que se alegraban de tener a un sportinguista en el club. Y los sportinguistas también. Se agradece aquella ayuda en Girona, pero lo de la ayuda es relativo… porque el ascenso es algo de todo el año. Estoy encantado con el club, la forma de jugar, la cercanía con mi casa… Creo que el club lo está haciendo muy bien. Tengo muchas ganas de que empiece la Liga.

Hace unos días leí un dato sobre ti en la cuenta de @Historia_RSG sobre un partido del Europeo Sub-19. Fuiste el héroe del partido: dos asistencias y un gol. ¿Cómo lo recuerdas?

Fue el primer partido contra Bélgica. Ese partido se jugó dos veces porque se suspendió a la media hora por una tormenta de rayos y yo no había salido ni a calentar. De hecho, creo que no había ni previsiones… y me dije “Bueno, ya no salgo” [ríe]. A los dos días se volvió a jugar y salí con el 1-1 en el marcador. Di dos pases de gol y marqué uno. Fue genial tanto para mí como para mi familia. Fue la hostia. Pero me resultó curioso que, después de eso, en la prensa solo se alababa a la gente del Real Madrid y del Barça… Te das cuenta de lo que son y lo que acaparan esos dos equipos.

Me da la sensación de que te gusta ver y analizar fútbol. ¿Lo ves siempre desde la perspectiva de jugador, como futuro entrenador…?

Depende del partido. Mis partidos los suelo ver como futbolista para corregirme. De hecho, hay veces que acabas un partido creyendo que lo hiciste bien y después ves el partido y dices “Joé, si no tocaste el balón durante más de diez minutos y eso no puede ser…”. Pero hay partidos de Liga o Champions que los veo de otra manera y sí que es verdad que aprendes y disfrutas de ese nivel de fútbol. ¡No todo va a ser intentar aprender! Y sí es verdad que me gustaría ser entrenador. Me encantaría poder implantar mis ideas, pero para eso queda… [Ríe]

¿Se aprende escuchando de fútbol?

Sí. Pero depende de quien lo haga… [Ríe] Escuchas a gente que parece que lo sabe todo y esa gente no pisó un campo en su vida. No es una rajada, eh [ríe]. Pero cuando escuchas a futbolistas o entrenadores de élite, lees sus libros… aprendes de verdad. Dicen cosas que viendo la televisión no se aprende.

¿Quién te ha marcado a ti?

Hombre… [Resopla] El entrenador que confió en mí, que dio el paso cuando  yo tenía 17 años y que contó conmigo cuando el filial –jugaba en el Juvenil y lo alternaba con el Sporting B- se estaba disputando la categoría –Segunda B- fue Vidales. Creo que es el que más me ha marcado. Se la jugó con Sergio, con Nachín, conmigo… Él decía y creía que éramos los que teníamos que jugar. Y salió bien. Esto me dio el salto al fútbol profesional, porque a raíz de ello empecé a ir con el primer equipo y con la Selección. Me exigía mucho y me enfadaba muchísimo con él, pero era el que más me quería y el que más rendimiento me sacó.

Muchos me habláis de él y todos coincidís en que sabe muchísimo de fútbol, que exigía también bastante, pero que es con quien más habéis aprendido.

Sí, sí. Te podía caer una bronca terrible después de un partido y tú pensabas “Madre mía… voy a pasarme un mes sin jugar”, pero el siguiente partido te volvía a poner en el once. Y tú no volvías a repetir el error del anterior. Recuerdo que llegaba a casa y le decía a mi padre “Papá, este entrenador se pasa conmigo, me mete una caña…”. Pero me di cuenta de era el que me quería de verdad, que me decía las cosas como si fuera mi padre. ¡Solo le faltaba pegarme una hostia [Ríe]! Pero fue el que me dio el impulso para seguir adelante.

Sé que tienes alma de viajero porque la otra parte de la dupla, Nacho Cases, ya me lo ha comentado… ¿De dónde viene esa conexión con él? ¿Y qué viaje te ha marcado?

No sabemos muy bien el porqué de esa conexión. Solo coincidimos en el filial, pero es que Nacho siempre ha tenido un cariño especial a todos los que subían de las categorías inferiores. Yo creo que por lo que pasó él: fue cedido varias veces a equipos de Gijón, viene de una familia humilde… Y en el primer equipo también era igual. Cuando les caían broncas a los que subían él siempre decía “Tranquilo, no te preocupes, tú disfruta”. Creo que fue la primera persona que me trató tan bien, que confiaba en mí. Y nos empezamos a llevar súper bien. El primer viaje que hicimos juntos fue a Costa Rica, que también vinieron Chili –Raúl Domínguez– y Carlinos –Carlos Menéndez–. Y el que más me gustó fue Israel, porque no solo fuimos a zonas ‘guapas’, el Mar Muerto o Jordania, también fuimos a Palestina y vimos todo lo que pasaba. Recuerdo que les llevamos un saco lleno de botas y lo primero que hicieron fue pegarse con ellas… ¡No sabían ni para qué eran! [Sonríe] Llegamos allí y nos echaban porque no confían en nadie, pero es normal. No iba con muchas esperanzas, le dije “No me da mucho más”… Pero al final fue el que más me gustó.

¿Te has planteado probar el fútbol extranjero?

Sí, sí. De hecho, recibí bastantes ofertas de fuera este verano y las valoré, pero creo que soy joven y que elegí bien quedándome en España. Pero es cierto que en el futuro quiero ir a un país extranjero, como Chipre…

Me comentabas que querías ser entrenador… ¿Es lo que quieres hacer cuando acabe el fútbol?

Me gustaría porque quiero seguir con algo relacionado al fútbol. Pero tengo la carrera de Magisterio de Educación Física y disfruté mucho las prácticas en Gijón. Eso también me gustaría.

Defíneme en una palabra Mareo.

Cantera. Pero ahora no está a la orden del día [ríe]. Ilusión.

¿Y el Sporting?

[Resopla y tarda unos segundos] Creo que lo definiría como Gijón. Lo que mueve el club en Asturias… pero sobre todo en Gijón es increíble. El año pasado cuando fue el Nástic, que no era un partido al nivel de los clubes de arriba, había veinte mil personas.

¿Sportinguista hasta el final?

¿Yo? ¡Hombre por supuesto! [Sonríe]

¿Qué le dirías a los niños a los niños de las categorías inferiores?

Que disfruten. Cuando pasan los años te das cuenta de que el fútbol tiene los momentos de disfrute contados, porque se está convirtiendo en algo que tiene aspectos bastantes desagradables. Es a esas edades cuando disfrutas realmente del fútbol porque cuando eres profesional ya aparece el tema del dinero… Bueno, incluso en Juvenil ya hay representantes. Hasta ahí se disfruta mucho y solo piensas en jugar. La clave de esas edades es pasárselo bien jugando, independientemente de que unos lleguen más lejos que otros, y disfrutar también de los amigos.

¿Y un mensaje para la Mareona?

Es complicado porque la veo desconfiada. Pero les animo a que confíen. Espero que se haga un proyecto bueno y que vuelvan pronto a Primera, porque la Segunda División al Sporting se le queda pequeña en cuanto a entidad.

Written By
More from Paula Martín

CAMINA, SPORTING

1. Autocrítica Cuando algo no funciona es probable que sean múltiples factores...
Read More

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *