VIDALES: “LA RAÍZ DEL SPORTING ES MAREO”

JAVI VIDALES
Foto: tintaamarilla.es

Javier Vidales es un hombre de fútbol. Un hombre que aplica todo lo que sabe del fútbol a la vida y viceversa. Un hombre que vive por y para este deporte. Un técnico que puede decir con orgullo que ha entrenado a jugadores que están dibujándose un bonito y exitoso futuro. Un hombre que tiene la capacidad de hacer sonar los más bonitos acordes al hablar de fútbol. Pero, ante todo: un entrenador que ama el fútbol base y que forma personas, no futbolistas. Disfruten del fútbol hecho poesía. Aprendan con Javi Vidales.

[Entrevista publicada en la edición en papel de La magia del Brujo de 2016].

¿Qué es fútbol para usted?

Casi todo. Y no es todo porque por encima de él hay algo sobre lo que pivotea mi vida, que es mi familia. Por otro lado, hace tiempo que me di cuenta de que el fútbol era más fácil de llevar para un técnico si aplicaba las cosas de la vida con naturalidad en ese deporte. Así como hay mucha gente que ‘secuestra’ procedimientos del fútbol para mejorar su vida, yo lo he utilizado para mejorar mi vida.

Cuando ve triunfar a jugadores que ha entrenado, ¿qué siente?

Alegría, satisfacción, tranquilidad… Un jugador de élite que haya pasado por muchas manos de entrenadores y ser parte uno mismo de esa educación, te hace sentir bien. Pero a mí, además, me da tranquilidad… por no haber estropeado algo que seguro nació para aquello que hoy es. Y me da el poder sacar conclusiones que refuerzan una manera de actuar pedagógica.

¿El fútbol puede llegar a ser poesía?


El fútbol puede llegar a ser más que poesía: dominar un elemento que no tiene asas con los miembros que Dios nos dio para caminar, no para manejar; hacerlo desde lo individual para terminarlo en cada secuencia del juego por lo colectivo, teniendo que poner de acuerdo a once cerebros y once corazones no solo para tocar una sintonía, sino para tocar de igual manera cuando el rival te hace perder el control. Hay jugadores que trasladan suavidad en sus acciones y equipos que crean melodías inigualables que muchos intentan imitar.

Usted dice que el balón es el lápiz para escribir el fútbol; los buenos campos, la libreta, y los entrenadores, los libros de texto. ¿Qué fútbol dibujaría usted?


Esta frase me salió en una reunión de técnicos en Isla Margarita con la academia donde estoy trabajando para intentar darles la referencia y crear una responsabilidad máxima a los profesores. Mi sorpresa fue cuando llegué a Venezuela, en la anterior academia donde estuve, y vi que en el cuarto de material había pesas de todos tipos, paracaídas, Ligas, pero no balones suficientes y los que había no eran válidos para los niños de esas edades. Se me ocurrió ponerles este ejemplo: un niño que su familia no tiene para comprar libros no podemos dejarlo sin ir al colegio, porque un niño con un lapicero, una libreta y un buen profesor, todo está arreglado. Y les dije a los profesores: los balones son los lapiceros, con lo cual hay que tenerlos útiles y cuidar de ellos porque aquí en Venezuela es un material que cuesta mucho conseguir; los campos son las libretas que hay que darle a esos niños para que escriban con esos balones, y a la gente que hace esfuerzos para conseguir esos balones de fútbol hay que seguir animándoles a que lo sigan haciendo y la manera es siendo agradecidos. Y buenos profesores: cuando hay un buen profesor no hace falta un libro de texto porque es él en sí el propio libro. Yo dibujaría lo que ya intento: un fútbol adaptado al niño, a sus facultades, que provoque para él mismo la satisfacción de ver una mejora y seguir en la lucha deportiva.

¿Qué importancia le da a la técnica, al talento, al trabajo y a la inteligencia sobre un terreno de juego?


Todo empieza por la técnica. Sin una buena técnica no hay una buena táctica o conocimiento del juego, pues el niño puede correr en el sentido y momento óptimo al lugar adecuado cuando le llega el balón… y en ese momento si no hay buena técnica, todo se cae. El proceso para mí ha de ser: el niño debe conocer su propio cuerpo para que este no sea un obstáculo para él; dominar la pelota como una prolongación de su propio cuerpo… cuando esto ocurre, el niño corre sin mirar fijamente el balón y ya sin mirarlo así va descubriendo las posibilidades dentro del juego. Y es ahí cuando nosotros podemos enseñarle el conocimiento del juego e incluso ir poco a poco enseñándoles a competir en algo que primero es un juego y después puede convertirse en profesión. Con la lejanía del balón, siendo esta cada vez mayor, es cuando nos damos cuenta de que el niño va dominando la técnica del juego. Primero deben aprender a jugar muy bien con la pelota y nosotros los entrenadores aprovechar la capacidad del mimetismo que tienen estos niños para luego enseñarles el conocimiento del juego y terminar entrenándoles para que después la competición no se los coma.


Después de 30 años entregado en cuerpo, alma y kilómetros al fútbol formativo, ¿qué bagaje le ha dado este?


Muchos que hoy son adultos y llegaron a cumplir sus objetivos personales en el fútbol, muchísimos más que hoy son personas de bien para sus familias, comunidades y sí mismos… y la enseñanza continua para mí de la vida, que es mucho más profundo de lo que pensamos a primera vista. El fútbol a través de las vidas de muchos niños me dio fuerza para luchar.


¿Maestro o profesor?


Uno es profesor. El honor de que te llamen ‘maestro’ viene de fuera, lo tienen que valorar los demás. Se lo digo a los profesores acá: uno es profesor cuando enseña simplemente pensando que tiene que dar una lección y el niño que aprueba, bien, y el que no, no pasa nada, tendrá que repetir. El maestro tiene una diferenciación ante el profesor: da la lección una y mil veces y su propósito real es que esa lección le sirva al niño, que la aprenda. De hecho, yo creo que un maestro cuando hace un examen y ve que el niño suspende, el profesor que es maestro repite ese examen. Y no cesa nunca en conseguir que ese niño supere ese escollo. Esa es la diferencia entre profesor y maestro.

Hábleme de su amigo Nacho Fernández [gijonés y segundo entrenador del Alavés, que ha ascendido a Primera esta temporada] y su gesta.

Nacho por su edad podría ser mi hijo, pues además lo quiero como un hijo. De hecho, lo tuve como futbolista cuando entrenaba al CD Arenal. Podría ser mi amigo, y de hecho lo es, pues con él comparto fútbol y vida. Podría ser mi apoyo, pues sabe tanto de mí, de mi manera de actuar, de padecer las cosas… siempre tiene la respuesta adecuada a mi necesidad y no con lo que yo quiero escuchar, sino con lo que necesito escuchar. Es mi hijo, mi amigo, mi apoyo, la pieza que completa mi manera de entender el fútbol. Es la consumación de mi batalla desde hace muchos años: las dificultades nunca serán el motivo de un fracaso, si algunos dan un paso y yo he de dar tres para igualar, yo daré cuatro para superar. Yo creo que este es el argumento que ha llevado a Nacho a conseguir lo que hoy tiene.

¿Qué es el ‘Método Direccional’ que usted aplica? ¿Quién le acompaña en esta aventura?


Es un camino, no es que sea ‘el camino’. Es un camino para dos objetivos que pueden y deben ir de la mano. Un camino es largo, pero se ha de hacer desde la concentración en lo inmediato; crear paso a paso, bien dados, un posible futbolista. Por otro lado, crear la armonía, eficacia, solidez, que un equipo debe tener para lograr ser exitoso en una competición, todo a través de un sistema de juego que da cobijo a un modelo que pretende sacar lo máximo de cada jugador por bien de un colectivo. Buscamos entrenar a cada jugador sin dejar de trabajar al equipo y viceversa. Construimos desde lo más sencillo para llegar a lo más complejo. Ordenamos todo para sumar al tiempo. Es difícil explicar. En este camino encontré a dos personas [Javi Fernández y Nacho Fernández] que han sido para mí grandes apoyos y que me han ayudado a ir regando este método direccional en varios lugares. Actualmente hay gente en España que lo conoce, que le gusta y que lo están desarrollando y en Venezuela ocurre lo mismo, pero no en vano, se ha dado a conocer en muchos lugares del mundo, porque así nos lo indica el registro de visitas de nuestro blog: www.metododireccional.blogspot.com.es. Y a partir de haberlo creado y de la ayuda de Nacho y Javi, se han ido sumando muchos entrenadores: algunos de Mareo, otros que tuvimos en Porto Cabello, ahora en Isla Margarita… y no solo en nuestra academia, sino en más academias.

¿Le gustaría dar valor a Mareo? Parece que con la llegada de Abelardo y las necesidades económicas del club, la escuela vuelve a tomar el papel protagonista que nunca debió perder.

No hay ningún bello y gran árbol que no tenga una gran raíz. La raíz del Sporting es Mareo y lo que ello supone. Renunciar a Mareo es separar la raíz encargada de suministrar la vida a ese gran árbol que es El Molinón. El Sporting necesita tener un guardián perpetuo de esa raíz, no se puede depender de que quien mande en El Molinón en ese momento se olvide de Mareo, porque Mareo hay que regarlo todos los días, esté quien esté de jefe en El Molinón. La presencia del Pitu Abelardo beneficia, pero él algún día volará y el Sporting no puede depende del que tenga las llaves de El Molinón, siempre debe haber un guardián de Mareo.

El último gran talento ‘made in Mareo’ es Jorge Meré. ¿Qué puede decir de él?
 


Con 14 años jugaba ya como un adulto. Si su madurez no pierde la jovialidad de un muchacho, hablamos de un gran futbolista. Su técnica, su conocimiento del juego para ganar ventaja, su aspecto emocional tan equilibrado, su carácter tan competitivo, lo hacen muy especial, tanto que creo que va a generar un central a imitar. Evidentemente estamos ante un central atípico: por su juventud y madurez, no mide 1,90m y es casi infranqueable tanto por abajo como por arriba, porque no tiene problemas por arriba cuando se podía pensar que ese sería su handicap. Creo que va a marcar un estilo de central. Cuando era pequeño, siempre le dije que me recordaba al ‘Ratón Ayala’.

¿Qué enseñanzas con el balón está predicando en Venezuela?

En Venezuela les estoy poniendo un objetivo: cada centímetro que alejemos nuestra mirada del balón es un metro de percepción de lo que haremos con ese balón. Entréguense al balón, domínenlo, para que yo y mis compañeros podamos decirles después qué hacer con él en el campo. Como dice mi buen amigo en la UD Las Palmas, Tonono: “hijos, acuéstense con un balón y levántense con los libros. Vayan a lo realmente importante: dominen el control orientado, dominen el pase, y el resto de acciones que quieran hacer será más sencillo llevarlas a cabo”. En el fútbol hablamos a través del pase. El pase es la palabra, el mensaje, y, el control, ese momento que da continuidad al diálogo a través de los pases. Un futbolista que domina tanto el control orientado como el pase puede jugar en cualquier equipo del mundo, pues en cualquier equipo del mundo puede haber gente que solo hable chino, inglés, francés, español… pero el pase es lo que nos une, es la palabra. Y dominando esa acción junto a la del control orientado se abren muchas puertas para lograr el objetivo que es ser futbolista.

Usted habla del fútbol como algo inherente de la vida. Explíquelo.

Lo que nos pasa en la vida nos ocurre en el fútbol y al revés. Cuando un técnico hace las cosas responde a conflictos e inconvenientes con naturalidad. Debemos tratar los problemas en el fútbol como lo hacemos en la vida. Todo es más entendible siempre cuando utilizamos la empatía.

¿Es Andrés Iniesta su debilidad futbolística?

Siempre le utilizo como una referencia porque soy de los que digo que la mejor herramienta formativa es el ejemplo, pero el ejemplo bueno. Dicen los viejos que una imagen vale más que mil palabras. Iniesta es el mejor ejemplo de que ser un tipo especial en el campo y el más normal en la vida es posible y, además, muy saludable. Hoy es adorado en el fútbol, pero mañana en su vida cotidiana, cuando abandone el fútbol, seguramente también será muy respetado y muy querido. Seguro que mantendrá los mismos amigos que tenía cuando era un niño, que mantuvo cuando fue futbolista de élite y que seguirá manteniendo cuando vuelva a ‘la vida de los humanos’.

Si usted fuera el seleccionador, ¿qué convocatoria habría hecho para la Eurocopa?
 


Quizá sea algo atrevido hablar de ello. Pero si yo fuera seleccionador habría hecho lo mismo que Del Bosque: continuar con una obra iniciada por Luis Aragonés, que empieza desde un pensamiento. España, históricamente, fue una selección que tiraba los balones al palo y se iban fuera, siempre nos quedábamos al borde de algo importante. España era relacionada con ‘la furia’, es decir: con ganar, con perdón, ‘a cojones’, pero yo creo que así no podíamos ganar… porque, como decía Aragonés: los rusos, los alemanes, los nórdicos, eran mucho más fuertes que nosotros. Entonces, Aragonés pensó que, en vez de mantener esa mezcla de cuatro o cinco jugadores poderosos en lo físico y el resto que mantenían ese ‘algo’ del futbolista español, hacer un equipo de once jugadores que se puedan entender jugando todos ‘al mismo fútbol’. Fue cuando salieron jugadores como Cazorla, Mata, Iniesta, Xavi… todos esos futbolistas que llegaron con un perfil muy claro de peloteros, donde se buscaba una idea de juego amparada en un equipo que empezó a marcar una dirección en el juego español, que fue el Barça. Ahí se juntó todo ello: la eclosión del Barcelona, de lo que Aragonés se aprovechó. Por tanto, la Selección Española fue un alargue del Fútbol Club Barcelona. Después llegó Del Bosque y creo que fue inteligente. Ahora que parece que va a haber un relevo generacional es importante que no se aparten de ese camino trazado, de ese modelo de juego. Seguramente no es fácil que aparezcan otros Iniesta o Xavi, pero sí hay jugadores que pueden dar jugadores continuidad a ese juego. Hay que ser muy fieles a ello porque con ese cambio, llegó el éxito.

¿Por qué cree que a la gente le cuesta disfrutar del fútbol sudamericano en España? La Copa América es un buen momento para engancharse, ¿quién cree que la ganará?

No sé si a la gente le cuesta engancharse al fútbol sudamericano, lo que está claro es que el fútbol europeo está lleno de grandes jugadores sudamericanos. De hecho, los equipos punteros tienen grandes jugadores sudamericanos en su plantilla, incluso en sus onces titulares. Un ejemplo es la mejor delantera del mundo actual, que es la del Barça: con un uruguayo, un argentino y un brasileño. Fíjate lo que te he dicho: uruguayo, argentino y brasileño. Son tres ejemplos que hacen ver que acá hay un potencial tremendo. No todos son como ellos, pero hay gente que está próxima y que incluso sin estar próxima, está a un gran nivel. Acá sigue existiendo la magia del jugador de calle, algo que en Europa existe menos ya. Evidentemente las academias no están tan estructuradas como en Europa y por ello se mantiene. El fútbol sudamericano es un gran exponente del fútbol de calle. En España un ejemplo similar es la UD Las Palmas, que después del Athletic de Bilbao, yo creo que es el exponente más claro de fútbol de cantera. Ellos no lo dicen, lo demuestran: en su equipo titular hemos visto siete u ocho jugadores que no es que solo hayan salido de su cantera, sino que la mayoría son de Gran Canaria.

Respecto a la Copa América: es un tema complicado. En esta Copa algunas selecciones quizá no la toman tanto en serio como deberían. Igual que te digo que las poderosas son las que son, también surgen otras que hacen grandes cosas, como Costa Rica. Estos países dependen muchísimo de la inversión que se haga en el fútbol, por ejemplo: Chile, que hace unos años era una selección importante y de repente desaparece, ahora vuelve a aparecer… Todo ello es un fruto de esas inyecciones económicas que aparecen.

Hay algo que usted recalca mucho: “se juega como se entrena”. Y Abelardo ha mantenido durante toda la temporada que llevaba a los que mejor habían entrenado y de ahí los cambios en las convocatorias y en los onces. ¿Cuánto de verdad hay en ello?

Se debe entrenar como queremos competir, pero también digo que tenemos que provocar que se compita como si estuviéramos entrenando. Me explico: hay que entrenar a la intensidad que le vas a pedir a los jugadores y jugar de la manera que lo harás. Porque si entrenas de una manera y luego vas a pedir algo que no has entrenado, tanto a nivel de intensidad como de modelo de juego, no funcionará. Hay veces que la competición puede con ciertos jugadores y hay que conseguir que estos jugadores la tomen como un día normal y de esta manera no será un estrés para ellos. Creo que conjugar controlar el estrés sin dejar de exigirse lo máximo es la receta idónea. En niños es más fácil que aparezcan esos ‘picos’, pero a nivel profesional es más difícil que pase. Pero, personalmente, cuando he hecho algún cambio en el once, no ha sido por comportamientos durante el entrenamiento, sino por elecciones propias. Nunca he tenido que decirle a un futbolista que debe entrenar a más nivel, porque cuando llegan a esos niveles saben que para mantener ese estatus, ese contrato, etc, hay que mantenerse todos los días.

Se ha retirado Valerón. Explique lo que ha supuesto este mago para el fútbol español.
 


Del ‘Mago Valerón’ te puedo decir que cuando era entrenador de equipos profesionales, el segundo año que estuve en las Islas Canarias -estuve seis- entrené al Vecindario y conseguimos ascender. Nos tocó jugar un partido contra el Dépor de Lendoiro y en aquel momento el Vecindario tenía un acuerdo con ellos que daba prioridad al Dépor con nuestros jugadores jóvenes emergentes y a cambio el Vecindario recibía una compensación económica. Para abrir ese acuerdo se hizo un partido en Santa Lucía de Tirajana que enfrentaba al Vecindario y al Dépor de Valerón. Yo, como entrenador que era, estaba a mis cosas… llevábamos diez minutos de juego y, de repente, ‘me dejé ir’ detrás de él. Él sí que hacía poesía. Es un ‘tipo’ largo, alto, que parece desgarbado y tú le veías moverse y era pura música. Alguien que solo por verle caminar o correr, merecía la pena pagar. Y ya no te digo cuando entraba en acción con la pelota: ahí se juntaba una calidad técnica impresionante y una elección en el juego siempre acertada. Era de locos. Además de esa elegancia física y la magia con la pelota, desprendía un señorío tremendo. El señorío era antes, durante y después del fútbol. Era otro Iniesta. Una persona con unos principios y unos valores que hacían que todo el mundo quisiera acercarse a él a darle la mano, no a hacerse una foto, sino a darle la mano para ver si cogías algo bueno de él. De hecho, la UD Las Palmas ha decidido que siga trabajando en el club una vez que se ha retirado. Miguel Ángel Ramírez -presidente de la UD Las Palmas- considera que es la imagen perfecta de lo que quiere que se identifique con el club, porque nunca se pondrá delante del escudo o de la bandera. Es su propio Quini. Es una persona súper humilde, pero muy grande… No busca protagonismo, pero es protagonista por lo que ha sido y por lo que sigue siendo como persona. Y la otra función que tendrá es ser el espejo en el que se miren todos los niños del fútbol base que forman parte de la UD Las Palmas.

¿Y Cruyff? El cáncer nos lo robó…

Ha sido una gran pérdida para su familia, para la gente a la que él estaba asesorando, porque asesoraba a grandes clubes. Pero creo que para el fútbol no ha sido una gran pérdida porque ha dejado tantísimo que no hay ser humano que pueda degustar todo lo que ya había dejado. Ahora en todos los lados aparecen frases de él, pero he hablado con futbolistas que trabajaron con él y todos hablan de muchas más cosas, de muchos más misterios que este hombre fue capaz de trasladar. Cruyff era esa persona a la que parecía fácil lo difícil. Siempre encontraba una solución que podía parecer una locura al principio, pero luego le encontrabas la lógica. La prueba evidente es que cuando entrenaba al Barça tenía un equipo de ‘enanos’ y ante el balón parado tenía un gran problema, así que tuvo que buscar soluciones de gran estratega. Y le tildaron de loco… por dejar mucha gente arriba para evitar que el rival subiera a muchos atacantes al área; colocar a los más pequeños marcando a los rivales más altos para así mantener a los suyos de más altura en las zonas claves donde el portero no podía llegar. Era una persona con ideas fuera de lo común.

¿Es el fútbol lo más importante de lo menos importante o una cuestión de vida o muerte que va mucho más allá?


El fútbol es una herramienta que Dios nos ha dado para hacer grandes cosas. Me explico: hablo de la cristiandad porque soy cristiano, yo creo que Dios pensó que habría situaciones que produjeran división entre ricos y pobres, gente que habla otro idioma, fronteras… diferencias. Y entonces creó un deporte en el que solo hace falta una pelota. Yo digo que es ‘el deporte de los pobres’ sobre todo porque solo hace falta una pelota, un espacio y personas que quieran estar alrededor de ella. Y una vez que empieza el juego: el rico deja de ser rico, el alemán deja de ser alemán, el que tiene ‘tales’ atributos deja de tenerlos… Porque la pelota iguala a todo el mundo. Creo que Dios creó este deporte por esto… porque al principio no había ricos o pobres, todo se arreglaba con el ‘trueque’. No digo que sea lo más importante, pero sí que es una herramienta que Dios nos dio para mejorar nuestras vidas, porque, evidentemente, alrededor del deporte todos sabemos que surgen valores que son fundamentados en dos principios básicos: qué está bien y qué está mal y con el deporte se diferencia fácilmente. Es ahí donde empiezan a crear los valores. Es una gran herramienta para crear grandes personas.

¿Qué le diría a los ‘guajes’ que sueñan con dedicar su vida a mimar el balón?

Primero les diría a los mayores que dejen a los niños soñar, porque mientras están soñando no están pensando en otras cosas. Yo creo que todo el mundo sueña con cosas buenas, cosas bonitas. Mientras estén soñando, cada mañana se despertarán sabiendo que lucharán por esos sueños y evidentemente muchos no lo conseguirán, pero esa lucha les hará fuertes para otras cosas, generarán valores muy buenos para sus propias vidas… Así que, que sueñen con ello no es malo. Y luego los que sueñen y tengan la posibilidad de alcanzarlo, esa capacidad de soñar es muy importante, porque durante la noche el niño pone el objetivo en su mirada. Por ejemplo: se ve vestido con la camiseta del Sporting, jugando en El Molinón. Y esto, lo que hace de día, es que diga: “no estoy en El Molinón con la camiseta del Sporting, pero estoy en El Arenal, en El Llano 2000… pero estoy luchando cada día para ver si los técnicos de Mareo me llaman, llegar allí y después a El Molinón”. ¿Y qué hay de malo ahí? Creo que es muy injusto que algún adulto le diga a un niño: “tú no vales para esto o tú no puedes hacer esto”. Lo primero: ¿quién es él para decir esto? No hay nadie en esta vida capaz de saber qué va a ocurrir, porque cosas que parecían difíciles, hemos visto después que no lo eran tanto. Hemos visto que el niño al que le dijeron que no llegaría, fue futbolista, y que el que sí lo parecía, no llegó. Otra cosa es que haya que encauzarle en un camino diferente porque se le vean otras aptitudes, pero si el niño lo que quiere es jugar al fútbol: ¿por qué se lo vamos a quitar? El fútbol le dará muchas cosas buenas. Hay que dejar a los niños que sueñen, decirles que lo hagan. Eso sí, una vez que despierten hay que decirles que a los sueños hay que ponerles piernas para que esos sueños caminen hacia una realidad que ellos quieren conseguir.

¿Le veremos pronto en España predicando fútbol?

Por mí, volvería mañana, pero se tienen que dar una serie de situaciones: que en España tenga un trabajo; que sea lo mejor para mi familia, que ahora mismo sería regresar, porque aquí la situación no es fácil. El día que decidí venir tomé una decisión con la que arrastraba a mi familia: mis dos hijos mayores, que ya están en la Universidad, prefiero que acaben aquí la carrera y después regresar. Así que, realmente mi objetivo sí es volver a España, pero le he cogido el gusto, y además me veo capaz, de dirigir estructuras formativas en Venezuela. Y no es que no quiera volver a entrenar profesionalmente, si llega la oferta claro que lo haré, pero le he cogido mucho gusto a lo que estoy haciendo ahora: estructurar escuelas formativas, llevar la gestión de crear y formar profesores, atender el momento a momento de esa formación con los niños, estructurar los modelos de estudio y los modelos de juego, intentar que las pautas que los futbolistas respondan a las demandas de cualquier país… Ojalá esto también lo pudiera hacer en España. Aquí están por la labor. Ya llevo cuatro años aquí, en un lugar donde hay escasez, problemas económicos graves… pero siguen apostando por el deporte. Ojalá pronto aparezca algo parecido pero en España, porque se crecería mucho más rápido.

¿Y para cuándo un libro?

Lo tengo en la cabeza desde hace tiempo. Y del blog: metododireccional.blogspot.com sale mucho material. Cuando fuimos a Madrid, a la ciudad europea del fútbol, a dar una serie de ponencias que estaban patrocinadas por la Fundación del Real Madrid -una teórica y una práctica que, aunque esté mal que lo diga yo, tuvieron éxito- aparecieron unas personas que nos propusieron ordenar todo el material para crear un libro. No nos decidimos al final porque tuvimos que volver a Venezuela, pero sí que lo tengo metido en la cabeza, porque es algo que me gustaría mucho. Me gusta más leer desde lo físico, que es el libro, más que en el ordenador. Y me gustaría estructurar todo ello en uno o dos libros. Ojalá pronto podamos hacerlo.

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