ISMA LÓPEZ: “UN FUTBOLISTA JAMÁS DEJA DE APRENDER”

ISMA LÓPEZ
ISMA LÓPEZ

Es el trabajo, la entrega y la pasión. La versatilidad con el balón en los pies. La paciencia que el fútbol exige. Y la constancia con premio. Es protagonista de grandes ovaciones en El Molinón. Lleva con orgullo el nombre del Sporting por los campos de España. Su fe nunca decayó y esta es la clave de su éxito. Siente al Sporting como una articulación más de su cuerpo y esto le he hecho convertirse en uno de los futbolistas más queridos por La Mareona. Su nombre ha de llevar siempre el ‘don’ delante. Él es (don) Isma López.

[Entrevista publicada en la edición en papel de La magia del Brujo de 2016].

 

¿Por qué fútbol?

Me gustó desde pequeño, pero no sé de dónde nace, porque mi padre ni nadie de mi familia han jugado en categoría profesional, sí en categoría aficionado. Era lo que más me llamaba la atención. Y mientras mi madre era la que más me apoyaba en los estudios, mi padre me ha conducido en el tema del fútbol, porque por las tardes siempre íbamos a cualquier plaza o frontón a jugar. Pero no solo me llamaba la atención jugar al fútbol, también verlo y leer sobre él.

¿Ellos son sus referentes o también tiene alguno dentro del mundo del fútbol?

Sí tengo jugadores favoritos, pero nunca me ha obsesionado ningún jugador. Ellos son quienes más me han ayudado en todo y al final, por su forma de ser, trabajadores y humildes, son mis referentes en todo en la vida. Al fin y al cabo son tus padres y me lo han dado todo, así que a la hora de ser futbolista, pero ante todo persona, quiero devolverles el orgullo que ellos me hacen sentir también.

¿Y cuál era ese futbolista en el que se fijaba?

Siempre me ha gustado mucho Rivaldo y después llegó Ronaldinho, ahora Messi… La verdad es que son todos del Barça… porque de pequeño, además de ser del Osasuna, que es el equipo de mi ciudad, y como en España parece que siempre tienes que ser más del Barça o del Madrid, yo siempre he sido más del Barça. Y he sido también bastante poco del Madrid, tirando a nada… [Ríe]. Luego se te va pasando ese ‘fanatismo’ que tienes de pequeño hacia alguno de esos equipos y tiras para el de tu ciudad.

Pensé que me iba a decir que su futbolista favorito era Deco…

[Ríe]. Deco siempre ha gustado y ponerle a tu perro Rivaldo era un poco complicado… [Ríe]. Deco me gustaba mucho por su trabajo. Cuando llegó al Barça era un jugador de clase muy importante en el Oporto y allí se tuvo que poner el mono de trabajo. Era de mis jugadores favoritos en la época en la que compré a mi perro.

Es el claro ejemplo de que el trabajo tiene su recompensa: de no entrar en los planes del entrenador a ser imprescindible en el once. ¿Cómo afrontó aquel momento?

Es una situación difícil sobre todo para una persona que no lo había vivido nunca. En categorías inferiores había destacado mucho, había jugado siempre, no había pisado el banquillo casi nada, tampoco había sido cambiado prácticamente nunca hasta llegar al fútbol profesional. Pero eso quizá te ayuda a entender ahora a otros compañeros, a tener empatía hacia ellos cuando les ocurren estas cosas y te hace ver el fútbol de otra manera. Pero siempre tuve el ejemplo de mis padres y mi familia en general: mis padres tuvieron que emigrar de sus ciudades a Pamplona y han tenido que trabajar toda la vida para darme todo lo posible. Así que intenté hacer lo mismo.

Renovarse o morir: de extremo a lateral. ¿Se había planteado antes jugar en la defensa y no en el ataque?

La verdad es que no, sobre todo de pequeño, que quieres jugar siempre arriba. Además, cuando destacas jugando ahí, lo que menos piensas es que vayas a jugar tan atrás, pero en juveniles ya di el primer paso hacia atrás: jugué de mediapunta. Y al final de profesional he acabado jugando de lateral. Pero creo que soy privilegiado porque puedo disputar minutos. Al final, el jugador es ambicioso y egoísta, siempre quiere jugar y por muy a gusto que estés en el equipo y la ciudad, cuando no juegas ves que te falta algo. A mí me ha tocado jugar en esta posición, intento aprender cada día, aunque sé que me queda mucho camino por recorrer, pero aun me quedan muchos años por delante y si me cuido como hasta ahora, incluso más. Así que aun me queda mucho por aprender y por explotar.

¿Esta temporada prefiere jugar en la defensa o en el ataque? Porque quizá pueda jugar en su posición natural.

Ahora me encuentro a gusto donde estoy. Es verdad que mi posición natural es otra, pero voy progresando poco a poco. Cuando empecé a jugar en el lateral en Segunda me costaba, pero yo creo que acabé a buen nivel. Y creo que en Primera me pasó igual. Ya me está costando menos, espero seguir progresando y tener los partidos lo más óptimos posible.

Hablaba de aprender… ¿El futbolista deja algún día de aprender?

No, creo que no. Quizá táctica y técnicamente, la gente que lleva muchos años sí, pero al final te encuentras situaciones que nunca has vivido y aprendes de esas situaciones. Y también aprendes de otros compañeros que llegan y te enseñan cosas que nunca habías reparado en ellas. Creo que, al final, en el fútbol como en la vida, las situaciones hacen que vayas aprendiendo toda tu vida.

Se nota que le gusta dar órdenes en el campo y es muy serio sobre él. ¿Le gustaría ser entrenador algún día?

De momento ya tengo todos los niveles de entrenador y me queda un año de la carrera de magisterio. Me gustaría hacer algo… No quiero que mi vida, por muy encarrilada que esté, no quiero que sea monótona. Creo que es importante formarse, te tienes que poner delante de una cámara, has de ser ejemplo para niños… Al final todo aporta. Seguiré disfrutando de mi carrera y cuando acabe el tiempo dirá qué puedo hacer, pero sí me gustaría seguir ligado al fútbol porque es mi pasión.

¿Qué ha supuesto para usted vivir estos dos años de locura en el Sporting para bien y para mal?

El primer año fue complicado, pero llevamos dos años en los que hemos disfrutado muchísimo. Sobre todo el hacer feliz a tantísima gente. Creo que los éxitos cuando los compartes son mucho mejor. Al final parece que vendas algo que no sea cierto, pero es que es verdad, por muchos éxitos individuales que tengas, si a nivel colectivo acabas descendiendo por ejemplo, es un mazazo. No puedes disfrutar. Estoy teniendo la suerte de que colectivamente se han conseguido dos cosas muy importantes con muchas trabas. Y hay que seguir creciendo… queda mucha gente por venir y que puedan dar ese salto de calidad al equipo. Los que han llegado son muy parecidos a lo que hay: muy humildes, que se integran, miran por el equipo, dispuestos a trabajar donde haga falta, trabajadores… y además juegan muy bien al fútbol. Pero habrá que ver cómo responden en un campo como El Molinón, que es muy exigente y con mucha gente. Pero es gente con muchos partidos en Primera, así que seguro que va todo bien y que los fichajes que faltan, que el club acierte, y podamos dar un salto de calidad.

Se han marchado muchos de los pilares importantes de estos años. ¿Cree que los nuevos seguirán el camino trazado por el ‘Sporting de Los Guajes’?

Sinceramente, no lo sé. Cada año es diferente. Es verdad que han cambiado muchos jugadores, pero creo que los que estamos debemos ser ejemplo para que los que lleguen caminen de la misma manera. Creo que se ha quedado gente muy trabajadora, humilde, sencilla, que lo da todo por el compañero… y esto es el mejor ejemplo para los que llegan porque, al final, lo que vean será lo que hagan. Las palabras se las lleva el viento, pero si el trabajo diario de los que llevamos aquí más tiempo es el que es, creo que se meterán en la dinámica del equipo.

Tanto usted como Sergio hablan de que el Sporting también es un grande, que no hace falta marcharse de aquí para triunfar.

Es verdad que lleva unos años en los que no se deja ver en los puestos de arriba en Primera, pero es un club histórico y ha tenido también sus temporadas buenas. Creo que la Primera División está muy igualada a excepción de los tres equipos más importantes y otros cinco o seis que le siguen, pero los diez restantes se mueven en estadísticas similares. Y ahí es donde tenemos que buscar nosotros nuestro factor diferencial, como tener un jugador que marque quince goles, como ha tenido este año el Depor o el Betis, por ejemplo. Y que el equipo le acompañe para poder estar arriba. Creo que la actitud del equipo existe y solo falta que lleguen esos jugadores que te den este salto de calidad. Creo que otros equipos no tienen un compromiso tan palpable y no voy a dar ejemplos, pero creo que es esto lo que nos puede hacer mejores.

¿Qué sueño a corto plazo le gustaría cumplir? Lora hablaba no hace mucho de una Copa del Rey para el Sporting pese al sistema de eliminatorias…

Es una competición que beneficia a los grandes equipos. Mi sueño sería ser cada año mejor que el anterior, poder estar las últimas cinco jornadas con total tranquilidad, que el aficionado se vaya a casa con tranquilidad, que perdiéramos pocos partidos para que la afición se vaya contenta. Firmaba con superar con cinco puestos la clasificación de este año.

¿Cómo lleva eso de ser el jugador más retuiteado del Sporting?

Tuve Twitter en su momento y me lo quité porque en aquel momento creo que me hacía más mal que bien. No acababa de entender muchas cosas que se decían, porque, al final, en el mundo del fútbol es difícil conocer al jugador. Hay veces que no salen las cosas por diversas razones que quizá el aficionado no conozca o entienda y achacaban cosas que no eran ciertas. Y cuando algo te hace daño no quieres seguir con ello. Ahora me siento muy querido aquí, también me gusta que l agente vea más de mí y del vestuario, del día a día, que pueda compartir nuestros éxitos. Lo que intento es acercar el futbolista al aficionado y mientras todo sea con respeto creo que lo mantendré y haré disfrutar a la gente con lo que pueda ver.

¿Qué les diría a esos niños que quieren ser futbolistas?

El mayor consejo está en el día a día: salir y dejarlo todo en el campo, que te vean que sufres y dejas todo por sacar adelante al equipo aunque no seas de aquí. Como digo: valen más los hechos que las palabras. Pero ante todo que disfruten, que son muy jóvenes, que no tengan prisa por llegar. Yo también, quizá por esa manera de destacar, me comí categorías y después no llegas lo suficientemente formado como habrías llegado si hubieras ido paso a paso. Que disfruten porque esto se acaba muy pronto, las temporadas vuelan y la carrera de un futbolista es tan corta que hay que disfrutar de cada momento. Y que disfruten el proceso también, que al final parece que solo importa llegar a Primera División y te olvidas de disfrutar cada momento, cada categoría… porque tiene sus cosas bonitas también.

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