LORA: “QUIERO RETIRARME EN EL SPORTING”

ALBERTO LORA

Si el sportinguismo fuera persona, sería él. Si el brazalete tuviera un propietario sin fecha de caducidad, llevaría grabado su nombre. Si la entrega fuera un talento imprescindible para ser futbolista profesional, él lo seguiría siendo. Si algún día se va del Sporting, el “11” debería retirarse. Si hay un capitán que lucha con brega y con amor, es él. Y quiere empezar y acabar su carrera en el Sporting. Él es Alberto Lora.

[Entrevista publicada en la edición en papel de La magia del Brujo de 2016].

¿Por qué fútbol?

[Ríe] Era lo que me gustaba. Empecé a jugar de pequeñín, con cinco años, y era con lo que más disfrutaba.

¿Algún ídolo?

Raúl y Mijatovic. Mijatovic me gustó mucho cuando fichó por el Madrid, pero cuando fueron pasaron los años me quedé con Raúl por todo lo que representaba, al verle en las categorías inferiores y como yo también jugaba de delantero… Era con lo que te quedabas.

Pasó de La Fábrica, que es una fábrica de futbolistas, a Mareo, que es más una escuela de formación. ¿Es importante el matiz? Sin menospreciar a nadie…

Estoy muy contento con la formación que recibí en las categorías inferiores del Madrid porque me enseñaron a coger conceptos tácticamente y también futbolísticos. También se centran en formarte como persona, no miran sólo para lo deportivo. Pero mi último tramo de aprendizaje fue en Mareo con el Sporting B y me permitió dar el último paso para formarme como jugador y empezar a competir con el primer equipo.

Su guía para triunfar en el fútbol profesional fue Preciado. ¿Qué significó para usted?

Todo. Nunca me cansaré de decir que para mí Manolo fue una persona muy importante. Apostó por mí para subir al primer equipo, me reubicó allí en la posición de lateral y a base de confianza, que es lo que siempre queremos por parte del entrenador incluso cuando las cosas pueden salir mal, me hizo rendir bien. Me quedaré con todo eso, porque confió mucho en mí. Aprendí mucho también de los demás entrenadores, incluso en los momentos malos trato de coger lo mejor si lo hay intento aprenderlo, pero lógicamente Manolo es el que me abrió las puertas en el mundo del fútbol.

Siempre tiene un detalle en los momentos de éxito con él, manteniendo su recuerdo.

[Sonríe]. Sí, además de lo que he dicho futbolísticamente, era una persona que llegaba mucho. Y el que tuvo la suerte de conocerle siempre tendrá buenas palabras hacia él. Era una persona muy sincera, muy clara, si te tenía que decir algo, incluso de mala manera, lo hacía, no se escondía. En este mundo no abunda mucho este tipo de personas y creo que es lo bonito, que seas fiel a una manera de pensar y, sobre todo, serlo.

¿Se planteó marcharse a otro equipo para mantener su posición habitual?

Siempre lo piensas. Llegué al filial como mediocentro y los primeros partidos con el primer equipo también, pero cuando Manolo me comentó la posibilidad de jugar de lateral y que iba a contar conmigo, tienes dos caminos: aceptar, aprender y adaptarte, o decir que no, que tu posición es el mediocentro pero a lo mejor no tienes sitio. Elegí la primera y no me arrepiento para nada. Si volviese atrás y me ocurriera lo mismo, seguiría tomando la misma decisión.

¿Cuánta importancia tiene La Mareona en que siga tantos años en el equipo?

La Mareona es un sentimiento. La cantidad de gente que lleva este club es algo de lo que pueden presumir muy pocos. Y ya no te digo en un desplazamiento cercano, sino que te vas a la otra punta de Asturias y siempre habrá alguien con la bandera y la camiseta del Sporting. Y esto al futbolista le gusta. A veces genera cierta presión, pero es que ver El Molinón lleno cada quince días y salir fuera y ver que pueden ir entre mil y cinco mil personas, eso no se puede explicar. Hay que vivirlo.

Le pregunté por Preciado, pero, ¿y Abelardo?

Estoy muy contento con él. Tuve la suerte de que me entrenó también en el filial en Segunda B cuando él vino al equipo. Congenié muy bien con él. Siempre he dicho que me parece una persona muy parecida a Manolo, con su forma de vivir el fútbol o de afrontarlo, pero muy parecido, muy claro. Y a los hechos me remito: lo que ha conseguido con este equipo está claro que está al alcance de muy pocos… y ahora está recogiendo sus frutos. Ha devuelto al Sporting a la élite y se merece vivir lo bonito que es vivir al Sporting en Primera, que lo estamos disfrutando todos. Ahora nos tenemos que asentar con un futuro bastante bonito y tranquilo.

Hablaba de esa similitud entre Preciado y Abelardo. ¿Es Abelardo el mejor sustituto de Preciado?

Yo creo que sí. Cuando llegó Manolo el Sporting estaba en momentos bajos, había perdido la unión de los jugadores, faltaba alegría. Y con Abelardo pasó lo mismo: estábamos en Segunda, el club pasó por malos momentos a nivel institucional, hubo desunión en la crisis económica… Ese año fue duro pero también bonito, porque el cuerpo técnico era de la casa. Y creo que ha vuelto esa unión del cuerpo técnico, jugadores y afición. Pienso que la gente se siente orgullosa de los jugadores que saltan al campo.

¿La clave del éxito de un equipo es que este sea una familia?

Cuando hay buena sintonía entre los jugadores las cosas siempre salen mejor. Efectivamente esto es un deporte y enfrente siempre tienes gente que es mejor que tú y que te tiene que ganar. Y cuando hay un grupo tan unido que ha pasado importantes apuros, como cuando estuvimos varios meses sin cobrar el año del ascenso, esa incertidumbre sobre qué iba a pasar con el club, y esto te hace madurar. Esto, a los chavales jóvenes, yo creo que les hizo ser más fuertes, crecieron muchísimo y aprendieron cosas que creo que les va a ser muy útil de cara al futuro. Esto nos unió más a los jugadores y al cuerpo técnico, algo que se vio en el resultado… porque conseguimos el ascenso.

¿Qué ha supuesto para usted estos dos últimos años a nivel personal en el Sporting?

Ha sido diferente. A veces lo comento con gente conocida. La ilusión la tengo intacta desde que debuté. Pero vas cambiando la forma de ver las cosas, incluso tu rol… Cuando eras más joven eres más alocado, no miras tanto las cosas, solo actúas, pero los años y la experiencia hace que disfrutes las cosas de otra manera y maduras. Pero, sinceramente, me he vuelto a sentir como aquel chaval que debutó porque estaba rodeado de un grupo de chavales que la mayoría tenían entre 18 y 20 años y a la vez he aprendido mucho. Yo creo que no eran conscientes del peligro que corría el Sporting en caso de no haber ascendido, tú tomas esa parte de responsabilidad junto a otros compañeros más veteranos. Al final fue muy bonito y estoy muy orgullo de haber pertenecido a esa plantilla.

Hablábamos de esa familia… pero esa foto familiar cambiará esta temporada. ¿Cómo cree que afrontará esta temporada?

Desagradecidamente el fútbol tiene estas cosas. A veces muchos compañeros tienen que salir, terminaron sus contratos y se van a otros equipos… Y, sí, da pena, porque son casi dos años unidos, prácticamente la misma plantilla y es que, más que jugadores, éramos una gran familia. Pero el fútbol es así, ya quedamos poquitos… También pasó en la época de Manolo. Ahora han venido compañeros nuevos con mucha ilusión y desde el primer día han mostrado ganas de involucrarse en el proyecto.

Aún así, Pichu Cuéllar comentó que le gustaría que se hiciera un proyecto a largo plazo, mantener el bloque… y quizá en unos años hacer una gesta como el Celta o el Villareal.

Eso habría sido lo bonito. Había dos espejos muy claros y cercanos: la Real Sociedad y el Celta. Una vez que ascendieron, también tuvieron sus problemas económicos, confiaron en la cantera e hicieron temporadas increíbles, guardaron el mayor porcentaje de la plantilla… A veces no se puede hacer. El club trabaja y cree que hay que hacer, según ellos, una mejor plantilla. Da pena porque son jugadores que lo han dado todo por esta camiseta, siempre se han vaciado y han dado el cien por cien. Hay que darles las gracias por lo que han aportado para que el Sporting siga en Primera.

Entrando en la parte más romántica del fútbol… ¿El fútbol podría ser magia? De ser así, ¿Quién?

[Ríe] Magos hay muchos. Hay futbolistas que aunque los sufras en el campo también los disfrutas. Al menos yo pienso así. Yo disfruto enfrentarme a ellos, porque sabemos que son superiores a ti, por ello están en Barça o Madrid, pero disfruto viendo a Messi cuando regatea. Te fastidia, sí, porque lógicamente no querías que lo hiciera, pero ves que lo hace con tal facilidad siendo tan difícil…

¿Y cuándo lo para?

[Ríe]. Cuando lo paras es cuando sacas pecho y dices: “He parado a Messi”. Bromas aparte, es un disfrute sufriendo. Estoy encantado de que sea así porque quiere decir que el Sporting está en la élite.

Y si tuviera que elegir una BSO para el “Sporting de Los Guajes” sería…

[Ríe]. Tendría que pensarlo.

Alguna de reggeaton seguro.

[Ríe]. Con dj’s como Bernardo, Tonny, Igor… Imagínate. Pusieron bachata, salsa, reggeaton y la cumbia. Dejemos la música para otro momento mejor [ríe].

¿Cree en los milagros en el fútbol?

Sí, aunque es como todo… La suerte hay que buscarla y trabajarla. Hay gente que tiene más o menos suerte en la vida, pero las cosas pasan porque uno lo ha buscado y no ha desistido en ningún momento. Nosotros llevamos dos años que, desde fuera, alguien puede decir “qué potra ha tenido el Sporting”, y puede parecerlo, pero el esfuerzo y dedicación que hemos tenido desde que empezó la temporada ha sido clave. En condiciones normales, si no hubiésemos tenido tan mala suerte, algún que otro árbitro que nos perjudicó, este equipo se habría salvado tres o cuatro jornadas antes. Pero al final todo se equilibra porque esto es algo regular y si nos salvamos es porque lo merecimos. Eso sí, aunque sufrimos mucho, gozamos muchísimo la manera en la que nos salvamos, aunque hubiera sido mejor salvarnos un par de jornadas antes.

Hace un año hablaba de conseguir un título con el Sporting… ¿Se viene la Copa del Rey este año?

Hostia… Me encantaría. [Resopla]. Pero no creo. El sistema no ayuda a los más pequeños, creo que deberían fijarse en otros países, como Inglaterra. Le daría más emoción, porque sabes que a doble partido, aunque pueda haber sorpresa, es muy improbable. Me gustaría llegar lejos en esa competición.

¿Qué consejo daría a los niños que sueñan con ser futbolistas?

Que disfruten y que aprendan. Yo no cambio el fútbol por nada en la vida. Estoy orgulloso de lo que he conseguido, sé que no soy gran cosa, pero llegar a futbolista profesional… Hay muchos jugadores que quieren llegar y no pueden conseguirlo. Pero cuando empiezan con edades de cinco a diez años, once, doce… Que disfruten, que aprendan, que se diviertan, que hagan caso a los técnicos y luego cuando suban categorías ya verán la dificultad y la profesionalidad. Hay que ir paso a paso. Y los padres también influyen mucho… Algunos creen que su hijo de doce años es Messi y, perdóname, pero no. Esto se da un caso cada muchos años. Y esto provoca en el niño una presión por parte de su familia innecesaria y hace que el niño no disfrute. Cuando empiece a competir, que empiece a pensar de otra manera.

¿Alberto Lora se va a retirar con el rojiblanco del Sporting?

Van pasando los años y es un reto que tengo. Me gustaría iniciar y acabar mi carrera en el Sporting, pero hay que vivir el presente. No depende de uno mismo, hay que ver el rendimiento del jugador y si el club quiere seguir contando con él. Eso sí, si el club quiere, Lora no va a poner ningún problema a seguir en el Sporting. Mi familia y yo estaremos eternamente agradecidos a este club y a esta ciudad. Me siento muy afortunado de llevar tantos años aquí y sí que sería un sueño acabar mi carrera aquí, pero hay que ir paso a paso, porque en el fútbol ya solo vale mirar el presente. Y veremos a ver qué ocurre.

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